VICENTE PÉREZ
El coordinador del área económica y de infraestructuras del Registro Único de afectados por la erupción en La Palma, Miguel Ángel Pulido, defiende que la reconstrucción de las viviendas destruidas por la lava se haga fuera de zonas de alto riesgo volcánico y aboga además por que determinadas áreas que cubrió la lava no sean declaradas protegidas, en especial para recuperar la actividad agrícola, fundamental para la economía de la isla. Hacer lo contrario sería «erróneo», según ha manifestado a PLANETA CANARIO.
En esta nueva fase que afronta la isla, una vez acabada la erupción, Pulido, que fue viceconsejero de Ordenación del Territorio en el Gobierno canario y ahora director general de Coordinación y Apoyo a la Vicepresidencia, señala que una tarea «muy importante va a ser encontrar las bolsas de suelo necesarias para reconstruir las casas, donde facilitar que la gente pueda fabricar su alojamiento definitivo, que tengan un nuevo espacio donde convivir, para iniciar una nueva vida allí, de modo que no se pierda el arraigo con el sitio donde han vivido siempre», ya que las viviendas que recibirán ahora es una solución provisional.
Desde su punto de vista, esos suelos deben ser «contiguos a los ya urbanos, donde ya tenemos las dotaciones, los servicios, el abastecimiento de agua, la energía eléctrica, la red de saneamiento, es decir, con mucho menor coste que si lo hacemos en una zona lejana».
Pulido expresa así su discrepancia con el proyecto propuesto por una plataforma de afectados para construir un nuevo barrio con cerca de 600 viviendas en unos terrenos ubicados en el entorno de Tamanca, en plena zona de alto riesgo volcánico, dentro de Cumbre Vieja, y donde en su día se planteó un desarrollo turístico con campo de golf, operación urbanística que suscitó rechazo ecologista y quedó anulada por los tribunales.
«Creo que esa es una alternativa errónea, y debemos ir a una ciudad mucho más compacta, eliminando el disperso tan insostenible que teníamos sobre el territorio y además dejar a las viviendas fuera de los terrenos con alto riesgo volcánico», subraya el coordinador del Registro Único.
«En una parte de las coladas habría que recuperar la actividad agrícola, pero con un modelo ecológico»

Expone que el Gobierno canario trabaja con GESTUR y GESPLAN, buscando esos suelos, cómo se podría ordenar y articular el territorio tras esta erupción volcánica. A su juicio, «habría que restituir algo de los barrios históricos, no perder la historia de Todoque», por ejemplo, de modo que en quienes vivían en esas zonas puedan vivir en un espacio próximo pero fuera de la zona de la lava, donde hubiera una plaza, una pequeña área comercial, un colegio y un consultorio».
En cuanto a las coladas, su criterio es que «no se pueden proteger en su totalidad, sería un error, pues no podemos perder totalmente para la economía de la isla casi 11 millones de metros cuadrados que ya están sepultados por la lava» ya que «hay zonas que recuperar para productividad agrícola, de manera que las personas puedan seguir vivienda y trabajando en el valle de Aridane».
En todo caso, subraya que la definición de esos suelos para la reconstrucción se hará en plazos más cortos que los habituales en planificación del territorio, porque el Gobierno de Canarias tiene la posibilidad de legislar a través de decretos leyes, una vez que se lleve a cabo «un proceso participativo, contando con la población , escuchando cuáles son sus aspiraciones y qué es lo que quiere, dónde quiere ir a vivir, e ir diseñando esos espacios, esos modelos de edificación, para que la gente vea cómo quedaría su casa al final de todo el proceso».
En esos terrenos para las nuevas edificaciones de las personas damnificadas, Pulido aboga por «dejar zonas donde se puedan construir edificios tipo dúplex o en dos o tres alturas, reduciendo un poco la densidad; se podría diseñar una especie de ciudad jardín, en parcelas de 300 o 500 metros cuadrados donde la gente pudiera adquirir y construir las viviendas».
«Hay que convertir esta catástrofe terrible en una oportunidad para el modelo económico»

«Es decir, tendríamos que buscar distintas alternativas entre las que podría elegir la gente a dónde ir y qué tipología de vivienda quiere en función de su posibilidad económica y de las ayudas que haya recibido cada unidad familiar», añade el director general y coordinador del Registro Único.
Dicho esto, reflexiona que «La Palma necesita diversificar su modelo, y ahora tenemos una oportunidad; es verdad que esto ha sido una catástrofe terrible, pero debemos tener la capacidad de convertirlo en una oportunidad, no sólo para restituir la vida de la gente, sino también para utilizarlo desde el punto de vista turístico y de la diversificación de la economía»
Como ejemplo de ese cambio de modelo, sugiere que se opte por «un modelo de agricultura ecológica en las zonas del volcán donde se va a restituir estas explotaciones, y que sea eficiente desde el punto de vista energético, al tiempo que apoyar alguna actividad turística que fuera complementaria con la agraria para mejorar la venta de los agricultores».





















































