Se trata de un festejo documentado desde el último tercio del siglo XVIII pero que revive y homenajea prácticas aborígenes.
A las 17:00 horas, tal y como marca la tradición, y tras el volador que marca la salida, vecinas, vecinos y visitantes se lanzaron al Charco entre nerviosismo, ilusión y diversión por capturar el mayor número de lisas, en un acto que se ha convertido en seña identitaria del municipio que aúna historia, cultura y tradición.

El alcalde de La Aldea, Pedro Suárez, señaló en su primera Fiesta del Charco como máximo representante de la Corporación, “la emoción y responsabilidad que se siente en una fiesta única como esta que nos reafirma como pueblo y que, año tras años, se convierte en un reclamo para quienes no conocen nuestra celebración”.
En esta edición, Abián Valencia León se alzó con el premio a la captura de mayor longitud y peso con un pescado de 1.100 gramos y 47 centímetros, mientras que Ancor Jiménez Ramírez se hizo con el reconocimiento al mayor número de capturas.
Una tarde emocionante en la que no faltaron las parrandas y el ambiente familiar durante el almuerzo después de haber bailado desde las doce del mediodía hasta pasadas las dos de la tarde en el muelle de La Aldea con el acompañamiento inconfundible de la banda de Agaete, que hizo saltar a todo el público asistente, bailar y corear temas imprescindibles en el municipio como “Soy aldeano, señor”.

Un acto que completa el tridente de la programación más popular de las Fiestas en honor a San Nicolás de Tolentino en La Aldea: rama, romería y charco.
En este sentido, la concejala de Festejos, Leandra Delgado, ha señalado que las fiestas patronales dedicadas a San Nicolás de Tolentino son el sentir de un municipio que, como bien dice la canción, “está alejado de la capital” pero “muy cerca de los corazones de la población de Gran Canaria”

Se trata de un festejo documentado desde el último tercio del siglo XVIII pero que revive y homenajea prácticas aborígenes.
A las 17:00 horas, tal y como marca la tradición, y tras el volador que marca la salida, vecinas, vecinos y visitantes se lanzaron al Charco entre nerviosismo, ilusión y diversión por capturar el mayor número de lisas, en un acto que se ha convertido en seña identitaria del municipio que aúna historia, cultura y tradición.

El alcalde de La Aldea, Pedro Suárez, señaló en su primera Fiesta del Charco como máximo representante de la Corporación, “la emoción y responsabilidad que se siente en una fiesta única como esta que nos reafirma como pueblo y que, año tras años, se convierte en un reclamo para quienes no conocen nuestra celebración”.
En esta edición, Abián Valencia León se alzó con el premio a la captura de mayor longitud y peso con un pescado de 1.100 gramos y 47 centímetros, mientras que Ancor Jiménez Ramírez se hizo con el reconocimiento al mayor número de capturas.
Una tarde emocionante en la que no faltaron las parrandas y el ambiente familiar durante el almuerzo después de haber bailado desde las doce del mediodía hasta pasadas las dos de la tarde en el muelle de La Aldea con el acompañamiento inconfundible de la banda de Agaete, que hizo saltar a todo el público asistente, bailar y corear temas imprescindibles en el municipio como “Soy aldeano, señor”.

Un acto que completa el tridente de la programación más popular de las Fiestas en honor a San Nicolás de Tolentino en La Aldea: rama, romería y charco.
En este sentido, la concejala de Festejos, Leandra Delgado, ha señalado que las fiestas patronales dedicadas a San Nicolás de Tolentino son el sentir de un municipio que, como bien dice la canción, “está alejado de la capital” pero “muy cerca de los corazones de la población de Gran Canaria”

Se trata de un festejo documentado desde el último tercio del siglo XVIII pero que revive y homenajea prácticas aborígenes.
A las 17:00 horas, tal y como marca la tradición, y tras el volador que marca la salida, vecinas, vecinos y visitantes se lanzaron al Charco entre nerviosismo, ilusión y diversión por capturar el mayor número de lisas, en un acto que se ha convertido en seña identitaria del municipio que aúna historia, cultura y tradición.

El alcalde de La Aldea, Pedro Suárez, señaló en su primera Fiesta del Charco como máximo representante de la Corporación, “la emoción y responsabilidad que se siente en una fiesta única como esta que nos reafirma como pueblo y que, año tras años, se convierte en un reclamo para quienes no conocen nuestra celebración”.
En esta edición, Abián Valencia León se alzó con el premio a la captura de mayor longitud y peso con un pescado de 1.100 gramos y 47 centímetros, mientras que Ancor Jiménez Ramírez se hizo con el reconocimiento al mayor número de capturas.
Una tarde emocionante en la que no faltaron las parrandas y el ambiente familiar durante el almuerzo después de haber bailado desde las doce del mediodía hasta pasadas las dos de la tarde en el muelle de La Aldea con el acompañamiento inconfundible de la banda de Agaete, que hizo saltar a todo el público asistente, bailar y corear temas imprescindibles en el municipio como “Soy aldeano, señor”.

Un acto que completa el tridente de la programación más popular de las Fiestas en honor a San Nicolás de Tolentino en La Aldea: rama, romería y charco.
En este sentido, la concejala de Festejos, Leandra Delgado, ha señalado que las fiestas patronales dedicadas a San Nicolás de Tolentino son el sentir de un municipio que, como bien dice la canción, “está alejado de la capital” pero “muy cerca de los corazones de la población de Gran Canaria”

Se trata de un festejo documentado desde el último tercio del siglo XVIII pero que revive y homenajea prácticas aborígenes.
A las 17:00 horas, tal y como marca la tradición, y tras el volador que marca la salida, vecinas, vecinos y visitantes se lanzaron al Charco entre nerviosismo, ilusión y diversión por capturar el mayor número de lisas, en un acto que se ha convertido en seña identitaria del municipio que aúna historia, cultura y tradición.

El alcalde de La Aldea, Pedro Suárez, señaló en su primera Fiesta del Charco como máximo representante de la Corporación, “la emoción y responsabilidad que se siente en una fiesta única como esta que nos reafirma como pueblo y que, año tras años, se convierte en un reclamo para quienes no conocen nuestra celebración”.
En esta edición, Abián Valencia León se alzó con el premio a la captura de mayor longitud y peso con un pescado de 1.100 gramos y 47 centímetros, mientras que Ancor Jiménez Ramírez se hizo con el reconocimiento al mayor número de capturas.
Una tarde emocionante en la que no faltaron las parrandas y el ambiente familiar durante el almuerzo después de haber bailado desde las doce del mediodía hasta pasadas las dos de la tarde en el muelle de La Aldea con el acompañamiento inconfundible de la banda de Agaete, que hizo saltar a todo el público asistente, bailar y corear temas imprescindibles en el municipio como “Soy aldeano, señor”.

Un acto que completa el tridente de la programación más popular de las Fiestas en honor a San Nicolás de Tolentino en La Aldea: rama, romería y charco.
En este sentido, la concejala de Festejos, Leandra Delgado, ha señalado que las fiestas patronales dedicadas a San Nicolás de Tolentino son el sentir de un municipio que, como bien dice la canción, “está alejado de la capital” pero “muy cerca de los corazones de la población de Gran Canaria”























































