VICENTE PÉREZ
Escultor y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna (ULL) Román Hernández reflexiona sobre el arte, la vida y el paisaje, pero también, y de un modo muy crítico, sobre la situación del centro docente donde da clases. Obras suyas se exponen en museos de Madrid, Burgos, Turín, Florencia o Massachusetts y Canarias. Inauguró en Santa Cruz de Tenerife su propia sala cultural en 2018, Desván Blanco (espacio cultural), sin ánimo de lucro y que puede utilizar cualquier artista que desee organizar una actividad cultural, como lecturas poéticas, exposiciones de arte o presentaciones de libros. La primera exposición en ese local propio, titulada Poéticas de la mirada, el olfato y el tacto. Sobre los libros de artista/Libris-objeto, se podrá visitar en mayo próximo y, en noviembre, viajará a Las Palmas de Gran Canaria. En esta ciudad inaugura en mayo próximo una exposición individual en la Galería S/T de Las Palmas de Gran Canaria.
Ha dicho usted que no se suele inspirar en la observación de la naturaleza, sino en los libros, en las lecturas sobre arte, filosofía, matemáticas, literatura, poesía… De hecho, ha organizado usted exposiciones en las que usted hace esculturas a partir de poemas de poetas a los que usted invita. ¿Qué busca con ese diálogo entre bellas artes?
¡Ah, he dicho eso! creo que no es del todo correcto o al menos completo por mi parte decir que la naturaleza no ha sido fuente de inspiración en mis obras. Desde muy pequeño pasaba casi todo el día en la calle en contacto con todo lo que me rodeaba (el mar, los barrancos, el monte o en cualquier lugar donde nací y me crié. ¿Cómo no me va a inspirar la naturaleza? ¡Es imposible que la naturaleza no afecte a una persona con cierta curiosidad! ¿Sabe lo que dijo F. Bacon en una célebre ocasión?: “Soy como una picadora, lo miro todo, lo meto todo en mi interior y lo pico bien fino”. Cualquier artista que se precie disecciona todo lo que le rodea. En mi caso, Comencé dibujando y pintando como todo niño en el colegio, copiaba paisajes, formas humanas y de animales, vegetales o cualquier otra cosa. Lo más que pude acercarme a la escultura en mi infancia fue en el colegio, naturalmente, no a la escultura sino a la fabricación de algún trabajo manual siempre de carácter artesanal utilizando diversos materiales desde el papel para dibujar y hacer collages hasta la plastilina y la madera, con la realizaba balcones canarios, llaveros y toda suerte de objetos para venderlos.
La exposición internacional de esculturas en la calle que hubo en Santa Cruz por los años 70, ¿qué supuso para usted?
Aún en el colegio, cuando estudiaba la Educación General Básica, se produce en Santa Cruz ese acontecimiento muy importante de la cultura en Canarias por la proyección internacional del evento: la 1ª Exposición Internacional de escultura en la calle de Santa Cruz de Tenerife (1973-74); producto del trabajo y empeño de escritores, intelectuales y arquitectos para llevar a cabo esa muestra. En ese tiempo contaba yo con 10 años de edad, jugaba en el parque como cualquier otro niño y recuerdo pasar el tiempo viendo el montaje de algunas de las esculturas que se estaban colocando por en aquellas fechas. Aquello despertó mi curiosidad, ver cómo se articulaban en el espacio aquellas formas, para mí, extrañas, cuyo significado aún no era posible entender.
Durante mi adolescencia, ya estudiando el bachillerato en el Instituto Teobaldo Power de Santa Cruz de Tenerife continué pintando y dibujando cuando los estudios me lo permitían. En aquellos años no existía un bachillerato artístico como en la actualidad sólo un bachillerato de ciencias y otro de letras. Yo opté por el de ciencias porque en él se impartía Dibujo Técnico, fundamental para mi futura formación en Bellas Artes con la gran fortuna de que esa asignatura la impartía el profesor Juan Quevedo, catedrático de dibujo que, además, era escultor y pintor. Con él establecí una grata amistad compartiendo muchas horas de taller y de charlas, una experiencia enriquecedora porque desde los 16 a los 18 años trabajé como ayudante en sus encargos. En el Instituto realicé dos exposiciones de pintura al óleo, de paisajes y otras obras muy influenciadas por el surrealismo. En esas dos muestras vendí mis primeras obras.
La exitosa experiencia de esa exposición en la calle no se ha repetido en la capital tinerfeña. ¿Por qué no hay más esculturas en nuestras ciudades?
Hubo una segunda muestra que no tuvo la repercusión y amplitud de la primera, sirvió para ampliar el número de obras con nuevas piezas de Jaume Plensa, Juan Bordes o Kan Yasuda, entre otras.
En algunas ciudades creo que han colocado demasiadas y no todas son obras de categoría y creo que sin criterio a la hora de seleccionarlas ya sea por falta de conocimientos de los implicados y aquí me refiero a todos (artistas, políticos, arquitectos, etc). Hay escultores que han sembrado en rotondas auténticos disparates ya sean figuras que parecen extraídas de un portal de belén u obras pretendidamente abstractas que carecen de fundamento. Lo importante no es la cantidad sino la calidad. Desgraciadamente en nuestra tierra hay numerosos ejemplos de auténticas aberraciones en bronce, hierro, hormigón, etc…
Su tesis doctoral le llevó a profundizar en el cuerpo humano desde el punto de vista del arte. ¿Por qué eligió ese tema?
Comencé los estudios de Bellas Artes en 1982 y obtuve la licenciatura con la especialidad de escultura en 1987. Cuando comencé a trabajar la escultura, digamos profesionalmente con la idea al menos de crear obras dotadas de contenido y significado fue a partir de la realización y presentación de mis tesis doctoral. Durante el trabajo de investigación y desarrollo de la tesis, que duró 5 años (1988-1993) me resultó imposible compaginar la creación artística con el trabajo académico y, a la vez, las clases de escultura en la Facultad de Bellas Artes de la ULL en la que entré como profesor asociado en diciembre de 1988. Mi tesis, que defendí en septiembre de 1993 y que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laudem por unanimidad, versó sobre los aspectos estructurales, formativos y significativos de los cánones de proporción y sistemas de construcción geométricos del cuerpo humano en la escultura. Como era lógico, el estudio de tratados antiguos y textos muy diversos era fundamental porque había que tratar cuestiones terminológicas, revisar los conceptos relacionados con el término proporción, canon, euritmia, simetría, conmensuración… clasificar las unidades de medida de esos cánones y esquemas gráficos y geométricos de proporción con el fin de facilitar su lectura y demostrar su implementación en los talleres de escultura desde la Antigüedad hasta nuestros días. Dado mi carácter docente en la universidad hicimos hincapié en los beneficios y consecuencias prácticas que a partir del estudio de cánones de proporción y esquemas geométricos se podían obtener en la enseñanza y práctica de la escultura.
En definitiva, todo el material acumulado y estudiado marcó el inicio y el camino de mi creación artística. Sin duda alguna, sin esa investigación previa, mi obra hubiese transitado por otros territorios y quién sabe en qué lugar me encontraría ahora 25 años después de esa fecunda enseñanza que supuso la lectura y estudio de la literatura artística del pasado. Me acuerdo ahora lo que dijo J. Beuys, algo así como: los pilares de la modernidad se sostienen sobre los cimientos del pasado.
Sus obras están por varios países del mundo, y en 2014 presentó un libro en Verona junto a la escritora italiana Márgara Russotto, editado en Florencia. ¿Qué significó aquel proyecto en su vida y en su obra?
En efecto, Laboratorio lombrosiano, que es su título, se editó en Florencia en 2012, una edición trilingüe (inglés, español e italiano). Tuvo una tirada de 400 ejemplares, numerados y firmados por los autores de los que 20 ejemplares forman parte de un libro-objeto realizado para la ocasión. Se presentó por primera vez en la Universidad de Masachusetts, en el Departamento de lenguas extranjeras. Uno de los ejemplares fue adquirido para la Colección Mortimer de libros raros perteneciente al Smith College Museum of Art de Massachusetts. Meses más tarde lo presentamos en la Universidad de Salamanca, en la Facultad de Filología y en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) en mayo y en junio de ese año en la Universidad de Florencia que adquirió dos ejemplares, uno para la Universidad y otro para el Centro Studi Jorge Eielson, de Florencia, editor del mismo. A la vez, la Biblioteca Nacional de Florencia adquiere otro ejemplar, junto con mis otros libros de artista (La mesa, Armario de luces y sombras, Testigo de una ausencia y la carpeta Caja-poema o poética para un espacio escultórico) que pasaron a formar parte de la importante colección de libros de artista, colección que cuenta con , originales de Lorca, Picasso, Dalí, Pomodoro, Burri, Merz, etc. Otro ejemplar de laboratorio lombrosiano fue adquirido por el Museo de Antropología Criminal Cesare Lombroso que se encuentra en Turín. Espectacular museo dedicado a la figura del médico y criminólogo italiano que lleva su nombre. Y finalmente, la profesora Russotto y yo atendimos a la invitación de la Universidad de Verona para presentar el libro, dictar varias conferencias y llevar a cabo mi exposición Testamento Ológrafo de las sombras en Biblioteca Arturo Frinzi (octubre 2014). Un ejemplar de este libro fue adquirido también por el Museo del libro Fadrique De Basilea, de Burgos en la feria organizada por el mismo. Actualmente la edición se encuentra agotada. Cada uno de los proyectos llevados a cabo, la experiencia y el pensamiento creativo ha marcado el camino a seguir. Sigo leyendo no sólo tratados, ensayos que me interesan y, sobre todo poesía.
«Tradición e innovación no tienen por qué enfrentarse en el arte»

Florencia es la cuna del Renacimiento. ¿Con qué etapa de la historia del arte se siente usted más identificado, o asombrado, o con qué hitos?
Esta es una pregunta cuya respuesta tendría que introducirnos necesariamente en la historia del ser humano en cada una de las civilizaciones y culturas a las que ha pertenecido y en las que se ha desarrollado. No me identifico más con una etapa de la historia del arte que con otra. Conozco, creo con relativa profundidad, los hitos, avances, evolución y desarrollo de las artes plásticas y cuanto más profundizas en el estudio de una época, tendencias, movimientos, etc. te das cuenta que se produjeron porque eran producto del pensamiento creativo y crítico, de la reflexión del ser humano.
¿Tradición o innovación? ¿Para innovar hay que saber primero imitar la técnica de Fidias o Miguel Ángel, al escultor clásico?
Tradición e innovación no son términos contradictorios ni enfrentados, al menos para mí, tanto en la enseñanza como en la investigación y la creación artística. La tradición es transmisión y comunicación de saberes ya sea de noticias, de literatura, de leyes, de ritos, de costumbres, de técnicas, etc., que se mantiene de generación en generación. Yo no renuncio a la tradición, es absurdo renegar de la historia y sus derivas. La historia y sus productos artísticos están al alcance de todo el mundo y deben conservarse para aprender de ella y no repetir las aberraciones que estamos viendo todos los días (guerras, violencia, maltrato, perdida de derechos y libertades, etc,)
Claro que es importante innovar, pero naturalmente desde el conocimiento. La libertad creo que empieza por el conocimiento tanto en el arte como en la ciencia, los avances tecnológicos son fundamentales para el desarrollo de la humanidad pero utilizándolos de forma ética y coherente.
No se trata de imitar una u otra técnica del pasado, las técnicas han evolucionado también por el avance de las tecnologías. Se trata de conocer sus principios y fundamentos, de los materiales, sus valores expresivos, para poder utilizar cualquier técnica de elaboración con ellos que permita llevar a cabo la idea que tiene el artista en su interior ya sea a través de la talla, el modelado, la construcción y el ensamblaje, con todas las posibilidades de combinatoria posible, que son básicamente las técnicas de elaboración de una forma tridimensional. Actualmente no hay límites para el uso de los materiales, las técnicas a aplicar y los procedimientos. Eso sí, creo que las técnicas y las tecnologías deben estar al servicio de las ideas en el caso de que estemos hablando de escultura ,no artesanía; no obstante, recuerdo siempre a mis alumnos y alumnas la opinión del escultor A. Maillol: “No puedo admitir que un escultor se vanaglorie de ser un artista de categoría, si no es, primero y ante todo, un artesano cualificado”.
¿El genio nace o se hace? ¿Esperar a las musas o ponerse manos a la obra?
La capacidad del ser humano de crear –y esto nos diferencia de los animales–, tanto en el plano físico como en el intelectual para desarrollar un arte, un deporte o cualquier otra actividad ha sido, desde siempre uno de los aspectos que más han fascinado al ser humano. El talento se ha venerado desde la antigüedad y los elogios se dedicaban tanto a los artistas, a los deportistas como a los oradores y escritores pues destacaban por sus dones y sus virtudes pero también por su carácter y personalidad. Se ha escrito mucho sobre los genios, aquéllos que han brillado en sus ocupaciones, recuerdo ahora el interesante ensayo de Rudolf y Margot Wittkower: Nacidos bajo el signo de Saturno, genio y temperamento de los artistas desde la Antigüedad hasta la revolución francesa que se ocupa de analizar aspectos psicológicos de los artistas y las leyendas ligadas a sus biografías que a lo largo de los siglos han ido configurando el mito del genio. Muchas veces los psicólogos, los sociólogos, los psiquiatras, y hasta cierto punto los críticos de arte están de acuerdo en que algunas características distinguen a los artistas de la gente “normal”. Existe una creencia casi unánime de que los artistas son caprichosos, egocéntricos, obsesionados por su trabajo, estrafalarios, informales, rebeldes, neuróticos, de difícil convivencia, de gran sensibilidad… y tantos otros adjetivos como podamos añadir. Conforme avanzaban los conocimientos en psicología y neurología, los seres humanos se han preguntado por las claves del talento y sobre si éste se puede desarrollar mediante estímulos y técnicas adecuadas. Es decir, ¿nacemos genios con talento o lo labramos a lo largo de nuestra vida? No puedo afirmar que el talento se explique sólo por condiciones genéticas; ni que cualquier persona, con esfuerzo y dedicación, pueda llegar a la genialidad en cualquier área que se proponga. Ahora bien, que no podamos afirmar rotundamente la verdad de ninguno de los extremos no quiere decir que no se pueda desentrañar algunas claves para averiguarlo, de esto debe ocuparse la ciencia y el artista de su trabajo. Algo que si puedo decir después de 30 años dedicado a la docencia de la escultura en la universidad que existen estudiantes que destacan enormemente sobre el resto de compañeros y muestran aptitudes para el desarrollo y comprensión del espacio y el volumen en la configuración escultórica, para el trabajo manual, para generar ideas novedosas, etc…
«Cuando creo un obra no pienso en el gusto del público»

¿Usted cuando hace arte piensa en el público? Quiero decir, ¿pensar en el receptor, en que pueda entender una obra, es acaso hoy un pecado porque limita la creatividad ? Dice usted que el verdadero arte es aquel que debe plantear exigencias intelectuales y emocionales al espectador.
Pues mire, yo cuando pienso en hacer una obra, no pienso en el público, si a éste le va a interesar o no, lo va a entender o no. A través de mis obras intento ser yo mismo, expresar ideas, sentimientos, anhelos, frustraciones, relatar experiencias vividas hasta en la propia obra… en las que la ironía también tiene presencia (Armario de luces y sombras, Testamento ológrafo abierto, etc…). Lo importante es mostrar lo que abriga el artista en su interior -decía San Buenaventura-, no en la representación objetiva de la realidad que será siempre parcial. Todo aquello que me interesa expresar lo expreso en mi trabajo, simple y llanamente. No creo que pensar en el receptor para que entienda una obra sea negativo para la creatividad, todo lo contrario. En mi caso, doy incluso claves, títulos, aforismos y sentencias escritas en la propia obra. Algo que ha sido señalado por escritores y críticos cuando se refieren a mis obras. El receptor del mensaje que lleva implícito una obra es muy amplio y variado. Si un encargo, por ejemplo, te viene para realizar el diseño que incluye esculturas para un parque infantil o el retablo para una iglesia contemporánea creo que el artista pensaría en ello pero no creo que limite su creatividad, todo lo contrario.
Sin duda, creo que el verdadero arte es aquel que plantea exigencias intelectuales y emocionales al espectador, por lo menos, que cuando se sitúe ante una obra le haga pensar y plantearse preguntas a las que debería, desde su óptica y conocimiento responderse. Debe aportar algo a aquello que contempla, una palabra, un pensamiento, un juicio de valor…, eso que Rodríguez de la Flor ha denominado “el esfuerzo de exégesis plural que la imagen demanda infinitamente”. No hay que olvidar que los artistas nos nutrimos y producimos imágenes.
El arte está por todas partes en la vida, y se ha metido desde hace mucho tiempo en la sociedad de consumo. ¿Qué lugar le ve a la escultura, digamos, comercial, en ese engranaje mercantilista?
Buena pregunta, que el arte está presente en la vida en general es una obviedad, otra cosa es que las personas disfruten por igual y se interesen por el arte, llámese pintura, performance, escultura, arquitectura, música o cualquier otra manifestación creativa. En mi caso, no imagino mi vida al margen del arte, física y espiritualmente, es una cuestión de fe, de religiosidad. Escribió F. Nietszche: “la vida sin la música sería un error”. Pienso en este aforismo.
Naturalmente el arte también se ha movido y desarrollado en la sociedad del consumo a través de las galerías, las ferias, los marchantes, clientes esporádicos… y claro está lo que señaló J. Beuys, la necesidad de multiplicidad de las obras para llegar al mayor número posible de personas. Conocidos son sus múltiples que alcanzan 5.000 o 17.000 unidades. Decía: “Sin duda busco en el objeto multiplicable la cualidad de que pueda ser multiplicado. Es decir, busco la cualidad de lo serial, algo que está presente, por ejemplo, en una botella de agua tónica. Debido a que esta botella es un objeto mercantil, permite ser comunicada mediante la repetición” y “si tenéis todos mis múltiples, me tenéis a mí entero”. En ese engranaje comercial entra todo aquel artista que quiere de una forma u otra, reproduciendo un original por medios mecánicos, ya sean reproducciones impresas, obtenidas a través de moldes, construidas directamente, etc. En esto hay opiniones y diferencias sustanciales entre artistas y, en el caso de los escultores, algunos limitan las tiradas de originales a varios ejemplares, normalmente 7 u 8 se consideran originales a partir de ahí, son múltiples que puede alcanzar un número elevado. Claro está que esas piezas deben ir numeradas y firmadas. No me interesa ese concepto de “escultura comercial” que existe para un determinado público. En mi caso no hago nunca ediciones de más de 10 ejemplares originales, de los que 2 son pruebas de artista (P/A).
El artista, desde el romanticismo a las vanguardias, se le ha dibujado como un tipo excéntrico, con tumultuoso mundo interior, lejos de los convencionalismos, que no encaja bien en la sociedad en que vive . ¿Cómo actúa un artista ante la sociedad de nuestro tiempo?
No sólo se les ha definido como excéntricos también melancólicos, maniáticos, neuróticos, obsesionados con su trabajo, egoístas, enormemente sensibles en todos los aspectos de su vida., etc… Yo he conocido no pocos ejemplos también de artistas completamente “normales” con un nivel de compromiso con su trabajo no menor que cualquiera que se dedique a otra profesión. No todo artista actúa y se compromete con la sociedad de su tiempo, para unos la creatividad en el trabajo, requiere estar al margen de todo, desde la soledad en su estudio y el aislamiento, no le interesa la política, ni la información que nos dan los medios de comunicación sobre cualquier tema. Otros se implican directamente en la defensa de los derechos del ser humano ya sea a través de sus obras, en manifestaciones, charlas, graffitis, etc.
¿Y usted cómo se siente o cómo se ve a sí mismo?
Pues, por una parte, me veo como una persona normal con sus inquietudes, virtudes y también sus defectos y, por otra parte, un privilegiado por haberme dedicado 30 años a la escultura y su enseñanza en la universidad. La enseñanza me ha aportado mucho. Es una satisfacción explicar casi a diario aspectos y fundamentos de la escultura, tendencias, resolver problemas a mis alumnos desde la experiencia adquirida durante tantos años a la vez que trabajar en mis propios proyectos. Ejerzo aquello que quise desde muy pequeño y algunos sueños se convirtieron en realidad.
Le apasiona a usted la geometría y las matemáticas. ¿Cómo influyen en su obra?
Siempre está presente la geometría y las matemáticas no sólo en mis obras, en todas las obras de arte, de arquitectura, e incluso en la música. Existen relaciones de proporción, esquemas y sistemas de construcción geométricos subyacentes. Fui un buen estudiante en matemáticas desde pequeño, me apasionaban las formas geométricas, los sólidos platónicos que con los años he terminado introduciéndolos en mis propias obras. En toda mi obra subyacen planteamientos matemáticos tales como la sección áurea o divina proporción los elementos de Euclides, la serie Fibonacci, etc. Donde mayor presencia tiene la geometría y las matemáticas es en la Serie blanca (62 piezas únicas/originales) en donde los conceptos entran en juego no sólo con formas y sólidos geométricos (pirámides, cilindros, esferas…) sino también con formas orgánicas interpretadas de la naturaleza como son lo cactus. Los títulos de cada una de ellas son bastante significativos al respecto: Φ, cactus con pirámide, Configuración escultórica en torno a un postulado euclídeo, Cono oblicuo y cactus en flor, Aquí todo se ha dispuesto según el número, Ballestilla de sonaja para un cálculo matemático, Relación de magnitudes para una geometría variable, Esfera atrapada, Preceptum, Orden constructivo para Timeo el pitagórico, etc..
¿Qué técnicas prefiere y qué materiales para sus esculturas?
Me interesan todos los materiales, cada material tiene un valor expresivo por su carácter táctilo-visual. Cualquier material es susceptible de ser utilizado en la creación plástica. A lo largo de la historia siempre han aparecido artistas que han utilizado nuevos materiales y nuevas formas de tratarlos, utilizando procesos y procedimientos novedosos. Creo que muchos escultores realizan pruebas y prácticas diversas que llegan a sorprendernos. A mí me gusta experimentar con los materiales utilizando diferentes técnicas de elaboración y procedimientos diversos para conseguir un resultado u otro. Uso tanto técnicas tradicionales como más contemporáneas. Así por ejemplo, he utilizado la técnica de la policromía al óleo en la terracotas, en maderas, resinas, etc… La técnicas mixtas, el modelado, la talla, la construcción y el ensamblaje. En las publicaciones sobre mis obras que se recogen en mi web puede verse con detalle la variedad de técnicas, materiales y procedimientos que he utilizado y seguido.
«No concibo que un artista no observe la naturaleza que lo rodea»
¿Existe un arte canario o acaso solo un arte en Canarias? ¿A usted le ha marcado el haber nacido en el espacio vital de estas islas atlánticas o eso al fin y al cabo es una visión etnográfica o regionalista de los artistas, una manera de clasificarlos?
Existe arte en Canarias como en cualquier otro lugar del mundo, lógicamente el territorio influye en el individuo como unidad independiente que es, el individuo es único… y, por tanto, su pensamiento creativo también, en esta tierra o en cualquier otra parte del mundo. La idea de individuo se forja desde la propia individualidad, desde su propia particularidad, desde su propia existencia y experiencia en el mundo, en su lugar, desde la libertad de expresión, desde su propio pensamiento creativo –insisto– que es completamente individual. Con el arte se corrobora el reflejo de la identidad cultural donde se identifica la obra de un artista con el lugar que le vio nacer. Partiendo de las singularidades de nuestro territorio, en tantos artistas canarios y en mi propia obra también, existe un acercamiento al paisaje. No concibo el concepto de artista en alguien que no sea un atento observador de la naturaleza que le rodea. He vivido y amado el paisaje desde mi más temprana infancia y he disfrutado intensamente nuestro entorno, como dije antes. Empecé de forma autodidacta a pintar paisajes cuando era un niño pero con el tiempo y mi formación comprendí que no era suficiente para expresar lo que mi interior me decía… pero sigo vinculado al paisaje, no de forma objetiva, más bien de forma abstracta, poética. Por tanto, el acercamiento al paisaje se define a través de la observación atenta del entorno, en todos sus detalles y cuando digo entorno me refiero no sólo al paisaje, también a la arquitectura, la flora, la fauna, los objetos de uso cotidiano, los objetos de desecho encontrados en el paisaje naturales o producidos. Por ejemplo en una de mis últimas obras incorporo una lata de aluminio encontrada en algún lugar del sur de Tenerife que no recuerdo, un despojo que anduvo de un lado para otro de mi taller hasta que adquiere todo un sentido plástico y poético para mí. No busqué encontré –diría Picasso– Por sus características se ha convertido para mí en un elemento hermoso y extraño, perdida toda su utilidad primaria, esa pequeña “porción del paisaje” enlaza perfectamente con mi pensamiento poético en un instante de creación. Ese despojo de la naturaleza, forma parte de un cuadro titulado Hinnení Vakuum”(Heme aquí. Vacío) título que responde exactamente a mi estado interior en aquel momento. Este título es una combinación de dos palabras: Hinnení, es una palabra hebrea que significa “heme aquí o aquí estoy”, muletilla que usaba Abrahán siempre que Dios le llamaba para algo y la otra palabra es Vakuum palabra rusa que significa vacío, no el vacío de un espacio sino conceptualmente el vacío del alma.
Las imágenes, los elementos que la propia naturaleza nos brinda ya sean piedras, plantas, flores, maderas desgastadas son como aquitecturas orgánicas. El ciprés, por ejemplo, que adorna los cementerios, simbólicamente es el árbol sagrado, el árbol de la vida que evoca la inmortalidad y la resurrección. El olor, la forma, el verdor… de ese árbol me atrajo desde un primer instante allá a la edad de 7 años, en el entierro de mi abuelo materno. Hoy aparece en algunas de mis obras. Igual ha ocurrido con el drago, hermoso árbol que aparece en no pocos ejemplos de artistas de Canarias, Oscar Domínguez, por citar un ejemplo. Otro ejemplo, es la penca, elemento poderosamente visual en nuestro entorno, aparece en mi obra Armario de luces y sombras.
Como artista, ha recorrido un camino para dar con una voz propia, con un lenguaje plástico que define su obra. ¿Cómo llegó a ese lenguaje que le define?
Digamos por dos vías que considero fundamentales: la primera, la investigación estrictamente académica, donde el estudio y análisis de fuentes y tratados antiguos me llevan al análisis y estudio de obras y conceptos en torno a la escultura, su enseñanza, su problemática. Sin esa larga y fructífera faceta de estudio mi obra, creo que hoy sería otra cosa, diferente sin duda. Superada esa faceta, la escultura se convierte en mi caso, en un acto de fe que intensifica mi vida porque me permite expresar sentimientos, emociones, frustraciones, eso sí con un alto grado de ironía al tratar diversos temas o conceptos donde la literatura y la poesía, concretamente tiene presencia. Véase por ejemplo la serie Commensuratio (1996-98) serie compuesta por 86 piezas únicas y originales de las cuales alrededor de la mitad pertenecen a colecciones privadas.
Conceptos filosóficos y poéticos, como el silencio, ausencia, están presentes en su obra. ¿Cuál es el sentimiento, el hecho interior, que más necesidad tiene de materializar con sus manos?
Depende del estado anímico de un momento u otro. En ocasiones expresas ideas y conceptos que tienen que ver con lo trágico, lo académico, lo sexual, lo pedagógico. Una palabra, una frase, un aforismo, un poema cualquiera es suficiente para activar mi pensamiento creativo y ponerme a trabajar. Es necesario señalar que los títulos de unas obras preceden a la ejecución de la misma y otros surgen al finalizarlas tal es el caso de
Morí por la belleza y me acababan de ajustar a la tumba (a E. Dickinson), Memento mori; Cuando todo calla deviene luz, allí donde no somos, Ora pro nobis (ruega por nosotros). La primera, por ejemplo, surgió tras la lectura del poema de Emily Dickinson cuyo primer verso es precisamente el título de mi obra.
He vivido momentos muy intensos en torno a la creación plástica y su encaje posterior aquí y fuera de España. He sido feliz dedicándome a la creación y la enseñanza de la escultura durante 30 años.
¿La belleza existe en la naturaleza o somos nosotros los que le damos ese valor a lo que vemos? Hay artistas que se inspiran en las formas y evoluciones de la naturaleza, como César Manrique, una especie de artista volcánico…
No concibo el concepto de artista en alguien que no sea un atento observador de la naturaleza, como señalé antes. He vivido y amado el paisaje desde mi más temprana infancia y he disfrutado intensamente nuestro entorno. Empecé de forma autodidacta a pintar paisajes a los 12 o 13 años pero con el tiempo y mi formación comprendí que no era suficiente para expresar mis pensamientos pero sigo vinculado al paisaje, no de forma objetiva, más bien de forma abstracta, poética. El acercamiento al paisaje se define a través de la observación atenta del entorno, en todos sus detalles y cuando digo entorno me refiero no sólo al paisaje, también a la arquitectura, la flora, la fauna, los objetos de uso cotidiano, los objetos de desecho encontrados en el paisaje…. naturales o producidos. Por ejemplo, en una de mis últimas obras, incorporo una lata de aluminio encontrada en algún lugar del sur de la isla que no recuerdo, un despojo que anduvo de un lado para otro de mi taller hasta que adquiere todo un sentido plástico y poético para mí. No busqué, encontré –diría Picasso– Por sus características se ha convertido para mí en un elemento hermoso y extraño, perdida toda su utilidad primaria, esa pequeña “porción del paisaje” enlaza perfectamente con mi pensamiento poético en un instante de creación. Ese despojo de la naturaleza, encontrado en la naturaleza, forma parte de un cuadro titulado Hinnení Vakuum, cuyo título propone un juego de palabras que responde exactamente a mi estado interior en aquel momento. Hinnení es una palabra hebrea que significa» heme aquí o aquí estoy», muletilla que usaba Abrahán siempre que Dios le llamaba para algo y Vakuum es palabra rusa que significa vacío, vacío interior, vacío del alma. La palabra ruso aparece en cirílico, responde a un momento vital y emocionante de mi vida, la visita y relación con Siberia, hace tres años donde pasé tres semanas increíbles a -30º de temperatura media. Toda una fuente de inspiración. Las imágenes, los elementos que la propia naturaleza nos brinda piedras, maderas, desechos orgánicos son pequeñas arquitecturas orgánicas que tanto juego dieron por ejemplo al escultor Henry Moore y tantos otros. El ciprés que adorna los cementerios, el árbol sagrado, el árbol de la vida que evoca la inmortalidad y la resurrección, por su forma, su olor y su verdor me atrajo desde un primer instante, allá a la edad de 7 años, en el paseo del cementerio de Santa Lastenia en el entierro de mi abuelo materno. Hoy aparece pintado en una de mis obras titulada Más allá donde brota el alma se hace silencio. Otro ejemplo, la penca, elemento poderosamente visual en nuestro entorno, aparece en Armario de luces y sombras.
«La Facultad de Bellas Artes parece más un centro entretenimiento que académico»

Usted es doctor en Bellas Artes y profesor de la ULL . ¿Cuál es a su juicio la situación de la enseñanza de esta materia en la actualidad?
¡Uf!, toca usted un asunto que si entro a saco no dejo títere con cabeza. Tan sólo decirle que hoy, nuestra facultad parece más un centro de entretenimiento y ocio para chicos y chicas que un centro donde se imparten y enseñan conocimientos y a ser críticos a partir del pensamiento y del conocimiento.
No sólo es un problema de la universidad, esto viene desde la educación primaria, la estructura de los bachilleratos, las pruebas de acceso a la universidad, los niveles de conocimientos bajo mínimos, etc. Un tema del que oímos hablar a los políticos una y otra vez y que aguantamos los docentes durante muchos años. Para que se haga una idea, en mi propia facultad se han llevado a cabo creo que cinco reformas de planes de estudio en los últimos 30 años y si le digo la verdad, de mal a peor. Los planes de estudio responden más a intereses particulares y sectarios que a atender al interés general.
La universidad se ahoga en su propia burocracia y sus propios burócratas que actúan al servicio de una parte de la comunidad por decirlo suavemente incluyendo profesores, sindicatos, administración… Con el plan Bolonia, el retroceso a todos los niveles ha sido espectacular hasta tal punto que desde nuestra facultad los profesores apenas solicitan visitas a otros centros europeos. Una de las debilidades que la propia Agencia Nacional de Evaluación Universitaria destacó en el informe de nuestro Grado en Bellas Artes.
Después de lo que he visto, oído y observado no pocos “asuntos turbios no me escandalizó, en absoluto, lo ocurrido en la Universidad Rey Juan Carlos que regaló master, grados y, a saber qué más. Un centro que no es capaz de coordinar materias y contenidos, por ejemplo con el bachillerato artístico que se imparte en la escuelas de arte y diseño y viceversa dice mucho de la propia administración de ambos centros. Y lo dejo aquí porque sobre este tema de la enseñanza de la escultura en el ámbito universitario podría hablar largo y tendido, tan sólo decir que el nivel alcanzado en tercer curso de escultura superaba a la propia especialidad en la Complutense, y esto lo oí decir a varios catedráticos que venían a impartir cursos de doctorado a profesores de nuestro centro. Hablo del año 1987, en adelante. Hoy ese nivel brilla por su ausencia.
En contacto permanente con sus discípulos en la ULL, ¿qué perspectiva tienen hoy los jóvenes del arte y de su profesión? y ¿cuál es la perspectiva que usted le transmite? ¿Cómo enfocaría hoy esa enseñanza si de usted dependiera definir los planes de estudios?
No me queda otra que transmitir la necesidad de trabajar duro, formarse e informarse eligiendo bien ya sean asignaturas y profesores como centros de formación que realmente les aporten conocimientos y para esto no hay otro remedio que hacerlo desde la individualidad. Yo siempre hice caso omiso a aquellos profesores que demostraban no estar preparados para el lugar que ocupaban. Hoy mismo un grupo de alumnos en mi despacho me contaban que han sufrido la ausencia de su profesora, lamentaban lo que habían recibido durante el primer cuatrimestre de este curso: nada, solo exigencias cuando las propias guías docentes son una auténtica farsa.
Un plan de estudios debe recoger materias y contenidos sin renunciar al pasado y, por supuesto, apostar por el futuro con la aplicación de las nuevas tecnologías con dotación económica suficiente para poder ser competitivos. ¿Cómo se puede entender, por ejemplo, que en el plan de estudios vigente la anatomía no sea una asignatura obligatoria y el dibujo relegado casi al mínimo y la fotografía y el video obligatorias desde primer curso del grado de Bellas Artes? La estructura de cuatrimestres en la que estamos sumergidos para adaptarnos al espacio común europeo es una milonga. No se puede profundizar en nada, todo se realiza con inmediatez cuando la escultura requiere sus propios tiempos y procesos, esto produce estrés al profesorado y al alumnado. La teoría hegeliana de que todo proceso se basa en la razón pues es la base del conocimiento aquí resulta ser un chiste de mal gusto. La escultura es un producto del pensamiento creativo como he dicho antes, no es un accidente feliz, es el resultado de expresar desde el conocimiento a través de la materia y el espacio, el campo, como bien indicó el italiano Atilio Marcoli en su ya clásico e importante libro Teoría del campo.
Vivir de la escultura es algo al alcance de solo unos pocos artistas, esa parece ser una constante a través de la historia. ¿Cuál es el futuro de la profesión?
Cierto, la situación que vive cada artista es tan diferente y compleja que resulta imposible hacer un diagnóstico. Puedo decirle que conozco muy buenos artistas y poetas que dependen de otros trabajos para subsistir y otros que pueden dedicarse casi en cuerpo y alma a la escultura porque se han introducido en el mercado a través de galerías, marchantes, ferias, etc… y les ha ido bien. Es una satisfacción ver como alumnos que compartieron espacio conmigo en diferentes asignaturas hoy son auténticos profesionales que se ganan la vida con la venta de sus obras.
¿El artista debe comprometerse con la sociedad de su tiempo? ¿Qué opina del arte protesta?
Todo arte es legítimo y cada artista enfoca su arte desde la libertad de pensamiento y creación. El arte protesta, por ejemplo, el graffiti me parece un modo extraordinario de expresión. A la vista está todo lo que podemos apreciar en murales de todas las ciudades del mundo. También desde el interior de su espacio y sus obras, ya sea escultura, pintura u otras, muchos artistas se han comprometido contra la clase política en un momento determinado de sus vidas, sufriendo las consecuencias. Podríamos hacer una larga lista, Genovés, por ejemplo, o Toni Gallardo en Canarias, por citar tan sólo dos ejemplos.
¿Qué proyectos tiene en mente o en sus manos en estos momentos?
Pues tengo varios a medio y largo plazo. Como sabe, inauguré mi propio espacio expositivo en diciembre de 2018, Desván Blanco (espacio cultural), un espacio de 55 metros cuadrados destinado a realizar proyectos multidisciplinares (exposiciones, presentaciones de libros, conciertos, lecturas poéticas…) sin ánimo de lucro. Un espacio alternativo que pueda utilizar cualquier profesional del ámbito artístico previa solicitud o bajo invitación. El primer proyecto a llevar a cabo en marzo de este año es una exposición Sobre los libros de artista/libro objeto con una selección de artistas canarios peninsulares y alguno extranjero.
En mayo tengo una exposición individual en la Galería S/T de Las Palmas de Gran Canaria y para más adelante estamos comisariando el pintor bieloruso Denis Siniauski y yo un proyecto expositivo que aglutina artistas españoles, alemanes, bielorusos y rusos en torno a un mismo tema. Ya hemos tenido una primera reunión en mi propio espacio en enero y trabajamos en ello. Pretendemos llevar a cabo varias muestras en Tenerife, Minsk y Moscú. No puedo dar nombres ni espacios, de momento, porque la lista de artistas puede variar y con los distintos espacios estamos en conversaciones.
¿Cuál es para usted el escultor más importante de todos los tiempos a nivel mundial? ¿Y en Canarias?
Estas son preguntas cuya única respuesta, a mi juicio, no puede ser otra que la siguiente: verá, tanto a nivel internacional, nacional o regional, han existido y existen escultores muy importantes con trayectorias diversas desde sus propias creaciones y con aportaciones novedosas de mayor o menor calado. No hay un escultor más importante que otro, son todos diferentes. ¿Era más importante Picasso que Dalí? pregunta carente de sentido. Por ejemplo, del arte egipcio y fundamentalmente la escultura, comparto la opinión de Francis Bacon que lo consideraba como la fuente de la tradición occidental, la más grandiosa y perfecta de expresión humana jamás lograda. Durante mi tesis doctoral en la que dediqué varios capítulos al estudio de los procesos de trabajo de la escultura egipcia estoy totalmente de acuerdo con Bacon. Los procesos y métodos de trabajo egipcios fueron conocidos y heredados por escultores griegos, es más, el nivel de síntesis y expresión logrado por aquellos artesanos y maestros jamás volvió a desarrollarse. La escultura fue evolucionando a lo largo de los siglos, hasta la actualidad como es lógico. La lista de ejemplos de escultores que fueron transgresores y aportaron nuevos conceptos al arte de la escultura es muy larga, Miguel Ángel, Bernini, Cánova, Rodin, Giacometti, Manzú, Brancusi, Judd, Serra, Oteiza… por citar tan sólo alguno de ellos.
En Canarias también ha habido y hay escultores que trabajan desde sus propios pensamientos creativos, con procesos y técnicas de trabajo interesantes y conceptualmente muy diferenciados, con gran sensibilidad y compromiso con su trabajo como en cualquier otra parte del mundo. No daré ejemplos porque sería injusto dejar a alguno de ellos o ellas fuera de la lista.
¿Qué se siente cuando usted entra en una sala de exposiciones, en alguno de los lugares del mundo donde usted tiene obras expuestas, y se enfrenta a su propia obra como espectador?
Pues cierta satisfacción y orgullo al ver que tu obra es entendida y valorada por muchas personas de diversos ámbitos desde coleccionistas, críticos de arte y literatura, hasta responsables de colecciones públicas y privadas. Es el caso del Museo de escultura al aire libre de Leganés (Madrid) dependiente del Reina Sofía, de la Biblioteca Nacional de Florencia y del Centro Studi J. Eielson de la misma ciudad, del museo del libro Fedrique de Basilea de Burgos, De la Biblioteca Arturo Frinzi de Verona, de la Colección Mortimer de libros raros de la Universidad de Massachussets de EE.UU. o del Museo de Antropología Criminal Cesare Lombroso de Turín, entre otras etc… A no todos esos lugares he podido volver para ver la obra expuesta o conservada. He vuelto a Leganés en otra estación, en invierno con el jardín del museo cubierto de nieve, la lectura de la obra en bronce titulada Homenaje a Leonardo es diferente, el bronce parece emerger de una espacio blanco maravilloso. Se ve espectacular distinta a verla en verano o en otoño. Me gustaría volver a la Biblioteca Nacional de Florencia o la Arturo Frinzi de Verona que adquirieron todos los libros de artista que he realizado hasta el momento, excepto el Testamento ológrafo, pieza única-original que tengo en mi biblioteca. Vale la pena volver por el atractivo de ambas ciudades y ver nuevamente le excelente colección de más de 200 libros objeto y de artista que conserva, por ejemplo la Nacional de Florencia.





















































