VICENTE PÉREZ
Es uno de los pocos artesanos de La Gomera que hace chácaras y tambores. Y el más veterano. El animoso golpeteo de este instrumento parecido a unas castañuelas, pero de mayor tamaño, con el que se toca el tajaraste, acompaña a Eliseo Barrera desde su infancia. «Tengo 88 años y aprendí a tocar las chácaras hace 80 años, cuando me las hice mi abuelo materno y hace 53 que las hago», afirma este carpintero de El Cercado, barrio del municipio de Vallehermoso.
El paso de los años no ha hecho sino acrecentar su pasión por los cantos y bailes de su isla, que se pierden en la noche de los tiempos aborígenes. Como carpìntero de instrumentos musicales tradicionales asiste a las ferias de artesanía, donde exhibe y vende sus creaciones.
«Para mi trabajar en la artesanía es un lujo, porque mientras estoy en esto la mente se mantiene ocupada y no pienso en otra cosa, así que para mi es salud», confiesa, rodeado de tambores y de chácaras en su caseta de una feria en Vallehermoso, donde lo entrevistó PLANETA CANARIO.
«Tengo instrumentos míos en Argentina y en la Península»
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Mediaba ya la treintena de años cuando se decidió a construir chácaras: «Lo aprendí junto a un primo mío, empezamos a hacer chácaras y tambores y no he parado desde entonces, aunque nunca viví de esto, sólo lo hacíamos en el rato que nos quedaba de otras ocupaciones, porque teníamos que atender la viña, la agricultura».
Con el paso del tiempo sus instrumentos los ha comprado gente que visita la isla desde muy distintas procedencias. «Tengo tambores en muchos sitios: en Argentina… y la Península», señala con orgullo.
«Esta tradición ha echado de nuevo unas poquitas de reices [raíces], para como estaba en los años sesenta, que tuvo un periodo de decadencia grande, y ahora hay grupos y ha renacido», explica, mientras saluda a quienes se acercan interesados por su artesanía.
«Las chácaras con los tambores decayeron, pero han renacido»

Recuerda que el toque de chácaras y tambores «estaba decaído» pasado el medio siglo XX, y sólo se mantenía con fuerza en «Agulo, Hermigua, Los Aceviños…; esa gente por ahí si tocaba de esta manera, pero en la parte de Chipude y El Cercado se tocaban los tambores solos, aunque ya luego hemos tocando también las chácaras».
Poco antes de la entrevista, la Agrupación Folklórica Coros y Danzas de La Gomera le hizo un pequeño homenaje. Este grupo se detuvo ante su estand para tocar, bailar y cantar el tradicional tajaraste gomero. Eliseo acabó sumándose a los pegadizos tocar y danzar con el grupo de Coros y Danzas de La Gomera por las calles de Vallehermoso.
Se le vio entusiasmado haciendo sonar las chácaras, agitando rítmicamente las manos y concentrado en estos pequeños instrumentos de percusión que le dan un carácter genuino al folklore musical de su isla.
Y Eliseo cogió también el tambor y los palillos y les acompañó con la destreza y maestría de quien acurruca en brazos a un hijo propio. Tambor que es sangre de su sangre, fruto de sus manos y también de su esperanza de que estos ecos ancestrales no se apaguen.




















































