VICENTE PÉREZ
El papa León XIV visitará este año Canarias, previsiblemente en junio, objetivo que también se propuso su antecesor, Francisco I, pero su enfermedad y posterior fallecimiento en abril de 2025 lo impidieron.
El cardenal José Cobo ha confirmado a los periodistas en Roma este viernes 9 de enero que el pontífice prevé viajar a España en 2026, y que los lugares «fundamentales» de esa visita serán Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. Posteriormente la noticia ha sido confirmada también por los dos obispados canarios.
Cobo acudió al Vaticano precisamente para preparar un «primer borrador» de este viaje a España, acompañado por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello; el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella y el de Canarias, José Mazuelos Pérez.

De llevarse a cabo esta visita, sería la primera de un papa al Archipiélago canario en toda la historia.
El fallecido Francisco I había anunciado su intención de venir a Canarias a conocer de primera mano el problema de la llegada masiva de inmigrantes en pateras a través de una ruta marítima desde África que se ha cobrado la vida de miles de personas.
Cuando se produjo el nombramiento del actual papa, estadounidense con madre de ascendencia española, tanto el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, como los dos obispos de Canarias, Eloy Santiago (de la diócesis de la provincia de Santa Cruz de Tenerife) como José Mazuelos (de la provincia de Las Palmas), invitaron al nuevo jefe universal de la Iglesia a visitar el Archipiélago.

Tras hacerse pública la noticia de la visita del Papa a Canarias en el marco de su viaje a España, en junio de este año, el obispo de Tenerife expresó en un comunicado su satisfacción: “Se trata de una gran noticia para todos los canarios en general. Aún no está confirmada la agenda ni cómo será el viaje, pero conocer la posibilidad de una visita a Canarias, nos llena de alegría”.
Santiago indicó que sus primeras palabras dirigidas al papa intentarán expresar el cariño del pueblo canario: “Estamos llenos de gratitud por haber acogido esta invitación y por haberse acordado de nosotros. Será muy positivo que el Santo Padre ponga el foco en el drama migratorio de Canarias para que esta realidad se conozca a nivel internacional y todo el mundo sea consciente de lo que supone esta mortífera ruta atlántica en la que transitan tantos migrantes del continente africano”

Por su parte el obispo auxiliar de la diócesis de Canarias, Cristóbal Déniz, subrayó que la llegada del Santo Padre constituye “un don de Dios” y un motivo de “enorme gratitud, emoción y comunión eclesial para el conjunto del pueblo canario, tanto creyente como no creyente».
El prelado destacó además en un comunicado que la presencia del papa tiene «un valor simbólico especial para una Iglesia situada en la periferia geográfica, pero plenamente integrada en el corazón de la misión eclesial». En este sentido, señaló que el viaje papal “pone a Canarias en el mapa y proyecta luz sobre sus distintas realidades y problemáticas», como el fenómeno migratorio.
«Canarias es frontera, pero también un lugar de acogida solidaria, una realidad que el papa sabrá iluminar con un mensaje de justicia, fraternidad y paz, en línea con el magisterio social de la Iglesia», apostilló Dénz.

En similares términos se manifestó Fernando Clavijo, al referirse a la visita papal a Canarias como “una noticia de enorme trascendencia histórica y humana” y supondrá “un altavoz internacional para visibilizar la realidad de miles de personas que arriesgan su vida en la que es ya la ruta migratoria más mortífera del mundo”.
“Solo puedo estar profundamente agradecido”, afirmó el jefe del Ejecutivo canario, quien quiso reconocer de manera expresa el trabajo realizado por la Iglesia en Canarias.

“Nuestros obispos se han batido el cobre para que esta visita sea hoy una realidad. Será la primera vez en la historia que un Papa visite Canarias, y eso es algo que debemos agradecerles”, añadió Clavijo.
El mandatario indicó que, a partir de ahora, el Gobierno de Canarias se pondrá “a total disposición para colaborar en todo lo necesario”, pues se trata de “una visita entre Estados, entre el Estado Vaticano y el Estado español”.
Finalmente, subrayó que esta visita supone “un reconocimiento a la sociedad canaria, un espaldarazo a un pueblo que ha demostrado responsabilidad, humanidad y solidaridad, manteniéndose firme en la atención digna a quienes huyen del hambre y de la muerte”.





















































