PLANETA CANARIO
La crisis de acceso a la vivienda en Canarias no solo se mide en cifras económicas. También se refleja en las consultas médicas y en los indicadores de bienestar psicológico. Es la correlación que hace el Informe del Observatorio de Derechos Sociales de Canarias (ODESOCAN )sobre Vivienda y Salud Mental 2025.
Es más, apunta a un dato tan contundente como alarmante: por cada euro que aumenta el precio del alquiler en las islas, los trastornos vinculados a la salud mental crecen 0,74 puntos porcentuales.
De este modo, ODSOCAN trata de demostrar una correlación significativa entre la presión económica que supone pagar una vivienda y el deterioro de la salud mental de la población. Un “impacto directo y medible” de la especulación y el encarecimiento del mercado inmobiliario.

Un mercado inmobiliario en tensión
El informe detalla que el precio medio del alquiler en Canarias ha experimentado un aumento sostenido durante la última década, con un repunte especialmente agudo en los últimos cinco años.
En este periodo, la subida acumulada ha superado con creces el crecimiento medio de los salarios, lo que ha provocado un fenómeno que ODESOCAN denomina “estrés habitacional crónico”.
En la actualidad, el gasto en vivienda supera ya el 30 % de los ingresos familiares en la mayoría de hogares del archipiélago. En algunos casos, sobre todo entre inquilinos de zonas turísticas y familias con menores recursos, el esfuerzo económico rebasa el 40 %, un umbral que la Organización Mundial de la Salud considera de alto riesgo para la estabilidad psicológica.

La factura emocional: ansiedad, depresión y estrés
Los datos del informe indican que en los últimos tres años se ha registrado un aumento del 18 % en diagnósticos de ansiedad y un 12 % en casos de depresión en las islas.
El incremento es más notable entre jóvenes menores de 35 años, familias monoparentales y personas con empleos precarios, grupos especialmente expuestos a la inestabilidad residencial.
“El impacto psicológico no es abstracto: se traduce en problemas de sueño, irritabilidad, sensación de pérdida de control y un aumento del consumo de ansiolíticos”, subraya el documento.
La inseguridad residencial y la amenaza constante de no poder asumir el pago del alquiler son factores que, según ODESOCAN, erosionan la salud mental de forma progresiva.

La presión turística agrava el problema
La presión del alquiler vacacional y la demanda turística han tensionado aún más el mercado de vivienda en las islas capitalinas y zonas costeras. Tenerife y Gran Canaria figuran como los territorios donde la brecha entre ingresos y coste de vivienda es más alarmante.
El informe advierte que este contexto no solo expulsa a residentes de sus barrios, sino que también intensifica la percepción de inestabilidad y el sentimiento de desarraigo, con efectos emocionales y sociales de largo alcance.
Vivienda y salud mental: un problema de salud pública
ODESOCAN sostiene que la crisis de vivienda no puede abordarse solo desde el prisma económico o urbanístico, sino que requiere un enfoque de salud pública. Recomienda medidas como la regulación de precios de alquiler, la ampliación del parque de vivienda pública y el refuerzo de la atención en salud mental para prevenir los daños derivados del estrés habitacional.
“El acceso a una vivienda digna y estable es un determinante social clave de la salud mental”, recuerda el informe, instando a que la planificación urbanística y las políticas de vivienda en Canarias integren criterios de bienestar psicológico.






















































