PLANETA CANARIO
El dictador Francisco Franco sigue protagonizando polémicas en Santa Cruz de Tenerife, más de 45 años después de muerto. El monumento erigido en su honor en 1966, obra del escultor Juan de Ávalos, se alza en la céntrica confluencia entre la avenida de Anaga y las Ramblas.
Aunque el Consistorio tiene un informe técnico que establece que este conjunto escultórico debe ser retirado por su simbología franquista y la imposibilidad de asignarle otro significado, el concejal del PP Guillermo Díaz Guerra ha vuelto a abrir la caja de los truenos al anunciar que ha encargado un estudio para arreglar varias fuentes que llevan años secas y descuidadas, incluida esta.

Tal cual ha explicado en la COPE el edil del PP, para él es «una fuente magnífica» y además cree que para «el 99%» de la población, en el que él se incluye, esta escultura «no tiene ningún tipo de significado político», es decir, no la ve como el homenaje al dictador (el dato no responde a ninguna encuesta, sino a su percepción), y, por tanto, se propone invertir en su arreglo, para que vuelva el brotar el agua en ese elemento urbano. “No podemos permitir que se deteriore y a Santa Cruz le aportaría muchísimo estéticamente esa fuente de nuevo en marcha, con un atractivo turístico, y el turista seguro que no tendrá ninguna intencionalidad política”, afirmó.
Sobre este particular, Díaz Guerra afirmó que “en este momento, no hay ninguna resolución que nos obligue a demoler ese monumento, esa fuente”.

Pero tras estas declaraciones, el Gobierno canario (formado por el cuatripartito de izquierdas PSOE-NC-Sí Podemos-ASG) ha respondido de forma tajante en un comunicado este martes 8 de febrero que este conjunto escultórica «debe ser retirado de forma definitiva», junto a otros 79 elementos diseminados en la ciudad, en aplicación de la legislación de memoria histórica.
El trámite está ya avanzado para obligar al consistorio a que la retire, y esto es así porque la Viceconsejería de Cultura y Patrimonio Cultural ha concluido los trabajos de elaboración del Catálogo de vestigios franquistas de Santa Cruz de Tenerife, un documento de tres mil folios que ahora debe ser aprobado por la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, tras ser informado por la correspondiente comisión técnica en esta materia.

El catálogo está coordinado por la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Maisa Navarro (autora del estudio encargado por el propio Ayuntamiento el mandato pasado, y precisamente por el PP en el gobierno municipal), junto a los expertos Ricardo A. Guerra Palmero y Yolanda Peralta Sierra.
Juan Márquez (Podemos), viceconsejero de Cultura y Patrimonio Cultural, insiste en que ” todas las administraciones públicas tenemos la obligación de cumplir la ley autonómica y estatal” y subraya que en “el reconocimiento y reparación de las víctimas del franquismo todas las personas demócratas debemos comprometernos”.

El alcalde chicharrero, José Manuel Bermúdez (CC), ha afirmado que el Ayuntamiento aplicará la Ley de Memoria Histórica, pero que esta normativa a nivel autonómico estipula que se debe aprobar un catálogo de vestigios franquistas «para todo el ámbito territorial de Canarias», y no solo a Santa Cruz.
La postura de Díaz Guerra ha suscitado diversas reacciones en la oposición municipal. El portavoz del PSOE, José Angel Martín, tacha de «desfachatez» que se gaste dinero en un estudio para arreglar al fuente «cuando saben perfectamente que el monumento incumple la Ley de Memoria Histórica y tendrá que ser retirado». «No entendemos a qué viene esto ahora, pues además hace un tiempo se realizó un estudio que decía que la reparación de la fuente podría costar más de medio millón», apostilló Martín en declaraciones a El DíA.

En la misma línea, el portavoz de Unidas Podemos, Ramón Trujillo, critica en un comunicado que el concejal de Servicios Públicos pretenda arreglar la fuente en honor al dictador, «escabulléndose de un consenso democrático normalizado en Europa y abogando por la amnesia histórica”.
Trujillo recuerda que es imposible lo que pretende el gobierno municipal, resignificar el monumento, pues el propio informe encargado por Ayuntamiento ya dictaminó que no es resignificable, dada su abundante simbología fascista.
UP considera que «ya se le han acabado al Ayuntamiento las excusas para no retirar de la vía pública ese conjunto escultórico que homenajea al fascismo y la violación masiva de los derechos humanos».

El portavoz de la confluencia de izquierdas y líder de IUC reprueba que «se siga rindiendo homenaje en un espacio público al español que más españoles y españolas ha matado, pues no hay monumentos a Hitler en Alemania ni a Mussolini en Italia, ya que no es cuestión de derechas o izquierdas, sino de valores democráticos».
El pasado fin de semana, Trujillo y la concejala de su grupo Yaiza Gorrín, ofrecieron una rueda de prensa junto a la portavoz de Sí Podemos en el Cabildo de Tenerife, María José Belda, quien pidió al gobierno insular (PSOE-Cs) «voluntad política para que desaparezca este símbolo franquista, el último que hay en España de estas dimensiones».
Gorrín plantea que el monumento se venda, si tiene el valor económico que determinada real academia favorable a su conservación le da, y el dinero se emplee en construir viviendas sociales. «Que siga en este lugar es una falta de respeto a las víctimas del franquismo, sus familias y a la democracia», enfatizó la edil.

La continuidad del monumento en esta lugar tiene también otros defensores. La Real Academia Canaria de Bellas Artes aboga por declararlo Bien de Interés Cultural (BIC); la Fundación CICOP le atribuye valores artísticos suficientes para ser preservado donde está y cree que la sociedad ha dejado ya al margen la carga ideológica que tuvo en otra época; y la Universidad San Pablo-CEU.
El NO-DO, los noticieros del régimen de Franco, se hizo eco de la inauguración de este conjunto escultórico:
La obra se inauguró en 1966, por suscripción popular, y la diseñó el escultor extremeño, Juan de Ávalos, reconocido como uno de los mejores de su época, pero tal vez muchos desconozcan que fue republicano y socialista, y por ello en 1942 el régimen franquista le prohibió ejercer cargos directivos en instituciones académicas. Luego realizaría obras por encargo del régimen, con el que nunca pareció comulgar, a pesar de que sus esculturas adornan algunos de los monumentos más exaltadores del franquismo, como el Valle de los Caídos.
En el caso del monumento en la capital tinerfeña, no está catalogado con la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC) sino mencionado con un estatus inferior en el Catálogo municipal de Protección de bienes arquitectónicos y espacios urbanos de la ciudad.





















































