PLANETA CANARIO
El público perdón pedido por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, por sus declaraciones televisivas sobre los homosexuales, no ha evitado que se haya disparado la cifra de personas que exigen al papa y a la Conferencia Episcopal su destitución, pues en la tarde de este 24 de enero ya supera las 51.600 firmas en la plataforma digital Change.org en la petición promovida por la asociación LGTBI Diversas.
Las palabras del prelado que desataron la polémica las dijo en una entrevista en la Televisión Canaria (TVC), preguntado si la homosexualidad es un pecado mortal, a lo que respondió que «depende de la persona y de las circunstancias». «Para que algo sea pecado mortal debe ser consciente la persona de que es pecado, que lo haga libremente y no esté condicionado por nada […]ni coaccionado por nadie», manifestó el obispo.
En este punto, comparó la conducta homosexual con la «una persona bebe, hace cualquier disparate y acaba bebido; y lo que tiene que hacer es no beber para no hacer lo siguiente, porque lo que hizo fue sin darse cuenta» o en un caso judicial en que se está juzgando a un reo que mató a su madre «y estudios psicológicos dicen que la persona no era consciente de que lo que estaba haciendo estaba mal».
Asociaciones LGTBI reaccionaron ipso facto tachando de homófobas las afirmaciones de Bernardo Álvarez y hasta el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, las calificó de «inaceptables».
Las disculpas del prelado
El obispo se disculpó tras la reacción provocada por la entrevista y expuso en un comunicado: «Pido perdón a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración; he de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación».
Añadió el máximo responsable de la diócesis de Tenerife que no quiso «fomentar la discriminación ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad», y dice lamentar «haber inducido a confusión y causado dolor».
Pero estas disculpas no han aplacado la recogida de firmas en su contra, porque no es la primera vez que, a juicio de colectivos LGTBI, hace declaraciones ofensivas para estas personas. «La gravedad y la reincidencia de sus declaraciones homófobas, hace obligado que no permanezca por más tiempo como representante de la Iglesia Católica y por ello, a través de esta petición, exigimos a las autoridades eclesiásticas su cese inmediato», señala el texto de la petición de firmas, que se publicó en Change.org el pasado 20 de enero.
PLANETA CANARIO
El público perdón pedido por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, por sus declaraciones televisivas sobre los homosexuales, no ha evitado que se haya disparado la cifra de personas que exigen al papa y a la Conferencia Episcopal su destitución, pues en la tarde de este 24 de enero ya supera las 51.600 firmas en la plataforma digital Change.org en la petición promovida por la asociación LGTBI Diversas.
Las palabras del prelado que desataron la polémica las dijo en una entrevista en la Televisión Canaria (TVC), preguntado si la homosexualidad es un pecado mortal, a lo que respondió que «depende de la persona y de las circunstancias». «Para que algo sea pecado mortal debe ser consciente la persona de que es pecado, que lo haga libremente y no esté condicionado por nada […]ni coaccionado por nadie», manifestó el obispo.
En este punto, comparó la conducta homosexual con la «una persona bebe, hace cualquier disparate y acaba bebido; y lo que tiene que hacer es no beber para no hacer lo siguiente, porque lo que hizo fue sin darse cuenta» o en un caso judicial en que se está juzgando a un reo que mató a su madre «y estudios psicológicos dicen que la persona no era consciente de que lo que estaba haciendo estaba mal».
Asociaciones LGTBI reaccionaron ipso facto tachando de homófobas las afirmaciones de Bernardo Álvarez y hasta el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, las calificó de «inaceptables».
Las disculpas del prelado
El obispo se disculpó tras la reacción provocada por la entrevista y expuso en un comunicado: «Pido perdón a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración; he de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación».
Añadió el máximo responsable de la diócesis de Tenerife que no quiso «fomentar la discriminación ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad», y dice lamentar «haber inducido a confusión y causado dolor».
Pero estas disculpas no han aplacado la recogida de firmas en su contra, porque no es la primera vez que, a juicio de colectivos LGTBI, hace declaraciones ofensivas para estas personas. «La gravedad y la reincidencia de sus declaraciones homófobas, hace obligado que no permanezca por más tiempo como representante de la Iglesia Católica y por ello, a través de esta petición, exigimos a las autoridades eclesiásticas su cese inmediato», señala el texto de la petición de firmas, que se publicó en Change.org el pasado 20 de enero.
PLANETA CANARIO
El público perdón pedido por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, por sus declaraciones televisivas sobre los homosexuales, no ha evitado que se haya disparado la cifra de personas que exigen al papa y a la Conferencia Episcopal su destitución, pues en la tarde de este 24 de enero ya supera las 51.600 firmas en la plataforma digital Change.org en la petición promovida por la asociación LGTBI Diversas.
Las palabras del prelado que desataron la polémica las dijo en una entrevista en la Televisión Canaria (TVC), preguntado si la homosexualidad es un pecado mortal, a lo que respondió que «depende de la persona y de las circunstancias». «Para que algo sea pecado mortal debe ser consciente la persona de que es pecado, que lo haga libremente y no esté condicionado por nada […]ni coaccionado por nadie», manifestó el obispo.
En este punto, comparó la conducta homosexual con la «una persona bebe, hace cualquier disparate y acaba bebido; y lo que tiene que hacer es no beber para no hacer lo siguiente, porque lo que hizo fue sin darse cuenta» o en un caso judicial en que se está juzgando a un reo que mató a su madre «y estudios psicológicos dicen que la persona no era consciente de que lo que estaba haciendo estaba mal».
Asociaciones LGTBI reaccionaron ipso facto tachando de homófobas las afirmaciones de Bernardo Álvarez y hasta el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, las calificó de «inaceptables».
Las disculpas del prelado
El obispo se disculpó tras la reacción provocada por la entrevista y expuso en un comunicado: «Pido perdón a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración; he de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación».
Añadió el máximo responsable de la diócesis de Tenerife que no quiso «fomentar la discriminación ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad», y dice lamentar «haber inducido a confusión y causado dolor».
Pero estas disculpas no han aplacado la recogida de firmas en su contra, porque no es la primera vez que, a juicio de colectivos LGTBI, hace declaraciones ofensivas para estas personas. «La gravedad y la reincidencia de sus declaraciones homófobas, hace obligado que no permanezca por más tiempo como representante de la Iglesia Católica y por ello, a través de esta petición, exigimos a las autoridades eclesiásticas su cese inmediato», señala el texto de la petición de firmas, que se publicó en Change.org el pasado 20 de enero.
PLANETA CANARIO
El público perdón pedido por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, por sus declaraciones televisivas sobre los homosexuales, no ha evitado que se haya disparado la cifra de personas que exigen al papa y a la Conferencia Episcopal su destitución, pues en la tarde de este 24 de enero ya supera las 51.600 firmas en la plataforma digital Change.org en la petición promovida por la asociación LGTBI Diversas.
Las palabras del prelado que desataron la polémica las dijo en una entrevista en la Televisión Canaria (TVC), preguntado si la homosexualidad es un pecado mortal, a lo que respondió que «depende de la persona y de las circunstancias». «Para que algo sea pecado mortal debe ser consciente la persona de que es pecado, que lo haga libremente y no esté condicionado por nada […]ni coaccionado por nadie», manifestó el obispo.
En este punto, comparó la conducta homosexual con la «una persona bebe, hace cualquier disparate y acaba bebido; y lo que tiene que hacer es no beber para no hacer lo siguiente, porque lo que hizo fue sin darse cuenta» o en un caso judicial en que se está juzgando a un reo que mató a su madre «y estudios psicológicos dicen que la persona no era consciente de que lo que estaba haciendo estaba mal».
Asociaciones LGTBI reaccionaron ipso facto tachando de homófobas las afirmaciones de Bernardo Álvarez y hasta el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, las calificó de «inaceptables».
Las disculpas del prelado
El obispo se disculpó tras la reacción provocada por la entrevista y expuso en un comunicado: «Pido perdón a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración; he de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación».
Añadió el máximo responsable de la diócesis de Tenerife que no quiso «fomentar la discriminación ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad», y dice lamentar «haber inducido a confusión y causado dolor».
Pero estas disculpas no han aplacado la recogida de firmas en su contra, porque no es la primera vez que, a juicio de colectivos LGTBI, hace declaraciones ofensivas para estas personas. «La gravedad y la reincidencia de sus declaraciones homófobas, hace obligado que no permanezca por más tiempo como representante de la Iglesia Católica y por ello, a través de esta petición, exigimos a las autoridades eclesiásticas su cese inmediato», señala el texto de la petición de firmas, que se publicó en Change.org el pasado 20 de enero.





















































