PLANETA CANARIO
La jueza que instruye el caso del asesinato machista de Arona, cometido el pasado 8 de enero, considera que el acusado de este crimen, un hombre de nacionalidad marroquí de 44 años, actuó de forma premeditada, al punto de que llevó guantes de látex para no dejar huellas, esperó a su exmujer cuando llegaba del trabajo y acabó con su vida usando un cuchillo de grandes dimensiones; incluso llegó a enviar un mensaje de Whatsapp en los que ya advertía de que iba a matar a su expareja, Hayate, de 46 años, aunque ello le acarreara la cárcel.
Así lo sostiene la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Número 1 de Arona, en un auto dictado este 11 de enero y facilitado a los medios de comunicación por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

En su resolución, la jueza lo envía a prisión provisional sin fianza atendiendo así a la petición de la Fiscalía y de la acusación particular, al apreciar riesgo de que se fugue, «máxime teniendo en cuenta que se trata de un ciudadano extranjero, con claros vínculos con Marruecos (su país de origen), lo que favorecería que, al ser puesto en libertad pueda llegar a sustraerse de la acción de la justicia», pues » tampoco consta acreditado que tenga arraigo alguno en nuestro país, al margen de los dos hijos de la pareja, ni tampoco arraigo económico o social alguno».
Asimismo «resulta evidente que la gravedad de los delitos enjuiciados» le puede llevar a fugarse de España, pues se le acusa de homicidio doloso, con agravante de parentesco, castigado con penas de hasta 15 años de prisión; lesiones graves, penado con hasta 5 años de prisión, y malos tratos habituales, por lo que le puede caer hasta 3 años de prisión.
El Juzgado refiere también que el investigado, tras la agresión mortal a su expareja, y el hijo mayor de edad, «intentó marcharse, debiendo ser reducido por varias personas hasta que llego la Policía Local de Adeje».
Al acusado, que se acogió a su derecho de no declarar ante el Juzgado, se le ha impuesto también, como medida cautelar, la prohibición de acercarse a menos de 500 metros respecto de los 4 hijos menores (que han pasado a manos de la Administración pública), de los que es padre de dos, y la prohibición de comunicarse con ellos en persona, por escrito, o por medios telemáticos o informáticos.

La jueza concluye que sobre el acusado «pesan indicios suficientes» de haber asesinado a su expareja, en el barrio de Armeñime, en presencia de los cuatro hijos menores de su víctima. También se le imputa un posible delito de malos tratos habituales a su exmujer, según las declaraciones vertidas por los hijos de la fallecida y la hermana de esta.
En el atestado policial constan las declaraciones de los dos hijos de la víctima y de otros testigos presenciales, que relataron el brutal crimen, cometido sobre las 23:20 horas del pasado domingo, cuando el detenido se personó en el exterior del domicilio de la víctima, a sabiendas de que ella finalizaba su trabajo de recepcionista sobre la medianoche. «Con una clara finalidad homicida», expone el auto judicial, «comenzó una discusión con ella, sobre los dos hijos menores de la pareja, y de forma sorpresiva le exhibió a la perjudicada un cuchillo de grandes dimensiones (cerca de 30 cm), y le asesto varias puñaladas por el tórax, hasta el punto de acabar con su vida».
Consta igualmente, por las declaraciones de los dos hijos mayores, que Hayate «solicitó ayuda al ver el arma, siendo inicialmente auxiliada por uno de sus hijos, quien resulto finalmente lesionado en las manos por su padrastro, al producirse varios cortes en el forcejeo por el arma blanca utilizada, y posteriormente por su hijo menor, quien ayudó a taponar la herida de su madre, mientras su hermano y otros testigos reducían al agresor allí».






















































