VICENTE PÉREZ
La Academia Canaria de la Lengua, fundación pública dependiente del Gobierno de Canarias, va a añadir a la definición de la palabra fajana una nueva acepción para aceptar el uso de este canarismo para referirse a los nuevos terrenos ganados al mar al pie de los acantilados de Tazacorte por las coladas de lava de la erupción de Cumbre Vieja. Además, se ha dirigido a la Fundación del Español Urgente (FUNDEU), que está asesorada por la Real Academia Española de la Lengua, para que este significado sea dado por correcto, dado que se ha «popularizado» y aboga por que sean los hablantes quienes decidan qué denominación prefieren, si esta, isla baja o delta lávico.
Así lo ha informado a PLANETA CANARIO este miércoles 22 de diciembre el presidente de la Academia Canaria de La Lengua, el también catedrático de Lengua Española de la Universidad de La Laguna Humberto Hernández.
Hasta ahora, esta institución definía esta voz como «terreno llano al pie de las laderas, escarpes o recodos de los barrancos, formado comúnmente por materiales desprendidos de las alturas que lo dominan, o arrastrados por las aguas». Con la anunciada adición, también significará el espacio rellenado en el mar por coladas volcánicas.

En el escrito dirigido a la FUNDEU, la institución académica canaria expone que «la semejanza con otras fajanas (también superficies llanas al pie de un desnivel del terreno) ha favorecido la aplicación del término a este espacio ganado al mar, al que también se ha denominado delta lávico o isla baja». «La condición de accidente costero no impide el uso de fajana para aludir a la nueva plataforma, como se señala en la respuesta que ofrece la Fundación [del Español Urgente] sobre este término (https://www.fundeu.es/consulta/delta-fajana/), pues hay ejemplos en la toponimia palmera en relación a formaciones semejantes».
En todo caso, la Academia Canaria de la Lengua señala que serán los usuarios quienes determinen cuál de las denominaciones (fajana, isla baja, delta lávico) se consolida para aludir a este tipo de formaciones. Fajana tiene a su favor, subraya, «la condición de ser una unidad simple y con arraigo tradicional, frente al carácter compuesto de isla baja y técnico de delta lávico».
El canarismo fajana se documenta en la toponimia de las islas de La Palma, El Hierro y Tenerife. Destaca su empleo en la toponimia palmera, dada la abundancia de lugares con este nombre en la isla, tanto en referencia a unidades del relieve costero (La Fajana de Barlovento, La Fajana, en Franceses, Garafía), como del interior (La Fajana Perna, en San Andrés y Sauces, o La Fajana Oscura, en Puntagorda).
Esta voz se ha empleado en las Islas para designar un «terreno llano al pie de las laderas, escarpes o recodos de los barrancos, formado comúnmente por materiales desprendidos de las alturas que lo dominan, o arrastrados por las aguas». Este canarismo, según detalla la Academia Canaria de La Lengua, prácticamente fosilizado en la toponimia, procede del portugués fajan, «terra baixa e chan» o más concretamente del portugués de Madeira faja, «terreno proveniente de desagregaçao͂ de rochas escarpadas e que se forma generalmente sobre praias de calhau rolado» muy frecuente en la toponimia de otros archipiélagos atlánticos, como Madeira y Azores.
Catedráticos de Petrología y Geoquímica, y Filología rechazan el uso de ‘fajana’

Tres representantes de las dos universidades públicas canarias remitieron recientemente un comunicado en el que, ante la confusión terminológica surgida a raíz de la erupción del volcán en La Palma, aconsejan utilizar los términos delta lávico o isla baja para referirse al nuevo terreno surgido en la costa por la acumulación de materiales de origen volcánico. En cambio, desechan el término fajana por considerarlo un arcaísmo y, además, referirse específicamente a depósitos sedimentarios, no volcánicos.
Ramón Casillas Ruíz, catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de La Laguna, Maximiano Trapero Trapero, catedrático de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y Premio Canarias, y Francisco José Pérez Torrado, catedrático de Petrología y Geoquímica, también de ULPGC, sostienen que el término científico correcto para denominar estas superficies en forma de abanico al pie de los cantiles que obedecen a la acumulación de lavas que han ganado terreno al mar debe ser delta lávico (lava delta en inglés), como así está reconocido en la literatura científica.
Según estos catedráticos, las islas de La Palma y El Hierro, así como en Tenerife, donde también son relativamente comunes los deltas lávicos, se les suele llamar islas bajas, por formar esas plataformas marinas de poca altura y relativamente planas al pie de los acantilados mucho más altos.
Todas las erupciones históricas conocidas en la isla de La Palma a partir del siglo XVI han formado islas bajas al llegar sus lavas al mar. La más extensa es la que se observa al norte de Puerto Naos, en la zona conocida como La Bombilla-Las Hoyas, formada por las lavas de la erupción del Volcán San Juan en 1949. Sobre este delta lávico o isla baja del San Juan han corrido, en su extremo más septentrional, varias coladas de lava de la actual erupción de 2021, algunas de ellas penetrando en el mar y coalesciendo para formar el actual delta lávico del sur.
Desde el punto de vista de estos tres expertos, «el término fajana es un verdadero arcaísmo en las hablas insulares que, como registro histórico que es, nos da cuenta de las diversas procedencias que tuvo el léxico de la lengua que se instauró en Canarias».
«Hasta el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española reconoce al término fajana como canarismo, lo que es verdad, pero ha dejado de usarse en el habla común y solo pervive en la toponimia, sobre todo de la isla de La Palma», subrayan estos catedráticos, quienes observan que «precisamente hay dos poblaciones en La Palma que se llaman La Fajana en los municipios extremos de Garafía y de Fuencaliente».
Su significado, precisan, es el de “terreno en declive al pie de laderas y escarpes formado por los materiales desprendidos de las alturas que lo dominan”. El origen de la palabra fajana hay que buscarlo en el portugués utilizado en las islas de Madeira y Azores, lo cual es lógico, pues son islas que tienen un relieve que propicia los desprendimientos.
Por tanto, para Casillas, Trapero y Pérez Torrado, «en términos geológicos, una fajana es un depósito sedimentario de ladera formado por una mezcla de granos de tamaño arena y gravas, conocido también como coluvión» y, por tanto, «su proceso de formación es sedimentario, no volcánico». Además, recuerdan que «fajana se empleaba siempre para estas formaciones de interior, pero si se traslada a la costa debe emplearse también cuando las formas resultantes son de origen sedimentario por desprendimientos gravitacionales de los materiales de los riscos».





















































