VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ









VICENTE PÉREZ
Icod de los Vinos celebra estos días finales de noviembre el arrastre de las tablas de San Andrés, una tradición que a la que dio paso el acto institucional del descorche de la primera botella de la cosecha de vinos de 2023 celebrado en la Plaza de Lorenzo Cáceres.
El origen mas probable de esta fiesta es el transporte de madera del aserradero de pinos que existió en la parte alta del pueblo en el siglo XVI (todavía pervive el topónimo Caserío el Aserradero y Camino El Aserradero).
Los tablones se bajaban por las vías de San Antonio o El Amparo, para ser usados en las construcciones civiles y religiosas, o para su uso en la construcción de barcos en la Caleta de San Marcos para sacar mercancía por el Puerto de Garachico o San Marcos, como señala el historiador local Manuel E. Delgado López.

Durante el acto inaugural de la fiesta, en el que actuó de mantenedor el enólogo y bodeguero Orlando Acosta, el alcalde icodense, Javier Sierra, se retrotrajo a su infancia para poner en valor una “tradición que se encuentra en la idiosincrasia” de toda la población de este municipio.
Y es que los mayores que ya no pueden o no se atreven a lanzarse por esas pendientes de vértigo que hay en Icod rememoran estos días con añoranza aquellas peripecias infantiles o juveniles calle abajo.

“El arrastre de las tablas es una costumbre heredada desde hace mucho tiempo y trasladada de generación en generación y se une a la celebración de los vinos y la apertura de las bodegas, combinando así dos elementos clave en la propia esencia del municipio”, señaló Sierra en un comunicado.

Desde la tarde de este martes 28 y durante tres jornadas estarán cerradas las principales y empinadas calles del casco de Icod (El Plano, Hércules, San Antonio) por donde se desarrollará el arrastre tradicional.
Se han colocado más de 20 toneladas de neumáticos usados a modo de barrera de seguridad. Un amplio dispositivo compuesto por Protección Civil, medios sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad y personal del ayuntamiento velará hasta el jueves por que esta tradición se desarrolle con la máxima seguridad.
Aunque es una fiesta, es necesario extremar la precaución, porque se trata de un actividad que puede ser peligrosa pues algunos participantes alcanzan altas velocidades a lomos de las tablas (hasta 80 km/h).
LA TRADICIÓN, SEGÚN EL FOTOPERIODISTA MOISÉS PÉREZ






























































