PLANETA CANARIO
El Cabildo de Tenerife, como responsable de la gestión del Parque Nacional del Teide, se ha fijado como objetivo que se cacen este año al menos 110 muflones para superar el número de animales abatidos en 2021 e incrementar la eficacia de las capturas, dentro del objetivo de reducir la población de estor herbívoros, que fueron introducidos a principios de los años 70 en la cumbre insular con fines cinegéticos.
Esta matanza de muflones está regulada por una resolución de la consejera insular de Gestión del Medio Natural y Seguridad del Cabildo, Isabel García, y está regulada por una resolución que se publicó el 24 de mayo en el Boletín Oficial de Canarias (BOC), con la que se regulan las autorizaciones para cazar estos animales, en qué días, zonas del Parque Nacional y de la Corona Forestal, así como las prohibiciones para acceder a esos lugares y senderos por razones de seguridad.

Así ocurrió a principios de mayo, cuando se avisó a la población en general de que estas cacerías se estaban desarrollando y en determinados días se cerraron los senderos en las zonas de las Siete Cañadas y el Pico Viejo.
Jaulas para capturarlos vivos, la alternativa de animalistas
Desde el mundo animalista, se critica que se mate a tiros a estos ejemplares. «Hay alternativas para controlar la población de muflones de una forma civilizada, ética y humana, que es capturarlos vivos y devolverlos a sus hábitats naturales, por ejemplo Marruecos, de donde nunca se debió de sacarlos» y para ello «existen jaulas especiales que se fabrican en diferentes sitios, para capturar a estos animales», afirma la Red Canaria Solidaria contra el Maltrato Animal, que no cuestionan la necesidad de conservar la flora endémica, pero con otros métodos menos cruentos.

Lo cierto es que los muflones fueron introducidos en la Isla solo para el disfrute de matarlos en cacerías. Fueron transportados en un avión los primero 11, para ser soltados en el Parque Nacional del Teide. Luego, al reproducirse, se convirtieron en una amenaza porque se alimentan de endemismos, la mayoría exclusivos de la cumbre insular.
La amenaza de los animales asilvestrados para la fauna y flora protegidas
En noviembre del pasado año, en la Universidad de La Laguna (ULL) se celebró curso en el que participaron especialistas de la conservación de todos los cabildos del Gobierno de Canarias, de los Parques Nacionales y de la propia ULL, enmarcado en el proyecto Una estrategia para frenar la pérdida de biodiversidad del ecosistema de alta montaña de Canaria”, bajo la dirección de Juana María González Mancebo, y con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
La presencia de herbívoros introducidos invasores como conejo, cabras y ovejas que campan sin control en estos espacios, ratas, muflones y arruís, representan en el momento actual la mayor amenaza para la conservación de flora endémica y hábitats de Canarias. Este problema, mantenido desde que se introdujeron estas especies invasoras en Canarias, lejos de resolverse se ha ido agudizando con el paso de los años, incrementándose a medida que las especies vegetales endémicas han ido desapareciendo o han quedado refugiadas en los escarpes más inaccesibles, subraya la ULL en un comunicado difundido entonces.

“Los herbívoros invasores en Canarias deben ser erradicados o controlados, si lo primero no fuera posible”, se asegura en las conclusiones del curso. “Es técnicamente viable y urgente erradicar el muflón y el arruí.
El ganado asilvestrado tiene que ser eliminado y debe haber un estricto control de la actividad ganadera ilegal por las administraciones competentes”, concluyeron los participantes en el curso, que además consideran necesario promover, asimismo, la redacción de la normativa necesaria para el control del conejo europeo, con el fin de minimizar su efecto en la flora canaria y en el conjunto de ecosistemas
La «ética» en el control de especies exóticas
Así las cosas, la Red Canaria Animalista contra el Maltrato Animal «comprende la necesidad de controlar la población de estos animales en el Parque Nacional, pero recuerda que fueron introducidos por el ser humano para la mera caza deportiva, y ahora se les castiga con la muerte».
El portavoz de este colectivo animalista, Abel Román, recuerda que «desde 2020 se prohíbe cazar en los parques nacionales; sin embargo, para saltarse esta norma, los cazadores se asocian al Gobierno Canario para encargarse de erradicar el muflón por el impacto en la flora canaria», cuando resulta que fueron introducidos Los muflones fueron introducidos en Tenerife a petición de la Federación Tinerfeña de Caza para “dotar al paisaje isleño de algunos elementos decorativos del reino animal y especies de caza mayor.”
El Ministerio de Transición Ecológica expone en su web que, «aunque la caza como actividad recreativa o como aprovechamiento cinegético de animales silvestres es incompatible con el espíritu y el fin de un Parque Nacional, pueden utilizarse las artes cinegéticas como herramienta de gestión para el control poblacional de los herbívoros introducidos».
La Red Animalista recuerda que en España los animales son seres «sintientes» y critica que en este tipo de matanzas se les trata como «basura orgánica», con «total falta de ética por parte de las Administraciones públicas canarias», cuando existen alternativas que evitan ese sufrimiento. De ahí que el portavoz de grupo defensor de los derechos de lo animales anime a las consejerías del área medioambiental que «eleven su nivel de conciencia y dejen de hacer sufrir a los animales innecesariamente».






















































