PLANETA CANARIO
El Gobierno de Canarias ha decidido actuar tras detectarse en Tenerife varios focos de filoxera, un insecto que históricamente ha devastado viñedos en todo el mundo. Desde ahora, queda prohibido el movimiento de uva fresca y de material vegetal de vid —plantas, esquejes, sarmientos, portainjertos— tanto entre islas como entre distintas comarcas vitivinícolas de Tenerife.
La medida se aplicará por tiempo indefinido y busca frenar la propagación de la plaga.
Según explica en un comunicado el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero: “La única forma de controlar la situación es actuar de manera rápida, coordinada y con medidas muy estrictas”.
En una rueda de prensa celebrada este miércoles 20 de agosto participaron, además de Quintero, el viceconsejero de Sector Primario Eduardo García, y el consejero del área homónima en el Cabildo de Tenerife, Valentín González. Los tres coincidieron en subrayar la importancia de la coordinación entre Administraciones y el sector vitivinícola para contener la plaga.

Detectadas 30 plantas con la plaga
Hasta la fecha se han realizado 697 prospecciones en viñedos de distintas zonas de Tenerife. El resultado es tranquilizador en parte: 667 plantas resultaron libres del insecto, mientras que en 30 se confirmó su presencia, la mayoría en parcelas abandonadas. Solo en una finca en producción se hallaron dos cepas afectadas.
Los principales focos se localizan en La Laguna, Tacoronte y La Matanza, aunque también se han llevado a cabo inspecciones en Tegueste, El Sauzal, La Victoria y Santa Úrsula, donde por ahora no se ha detectado el insecto. En las próximas semanas, el esfuerzo se centrará especialmente en Valle de Guerra y Tacoronte, al ser las áreas con mayor número de positivos.
Las restricciones
Durante la campaña de vendimia de este año, queda prohibido sacar uva fresca de Tenerife hacia cualquier otra isla, y tampoco se podrá trasladar entre islas distintas. Solo en casos excepcionales, y siempre bajo estrictos controles sanitarios, se podrá autorizar un movimiento de este tipo.
Además, se han delimitado zonas de seguridad: 500 metros alrededor de cada planta infectada, más un perímetro adicional de un kilómetro donde se inspeccionarán todos los viñedos.

Una plaga histórica
En esas áreas, los tratamientos de control y las medidas de erradicación son de obligado cumplimiento.
Otra de las restricciones es la prohibición de nuevas plantaciones de vid durante al menos 12 meses en las zonas afectadas.
También se exige la destrucción de plantas infestadas y la colocación de mallas antihierbas. Si los propietarios deciden hacerlo por su cuenta, el proceso deberá estar supervisado por técnicos de la administración.
El Ejecutivo canario también ha pedido al Estado un apoyo económico extraordinario para sufragar los costes de prospecciones, tratamientos y destrucción de plantas, además de reforzar los controles fitosanitarios en los puertos y aeropuertos del Archipiélago.
Se trata de evitar que el insecto pueda expandirse desde Canarias hacia otros territorios o que lleguen nuevas introducciones desde fuera.

La filoxera de la vid (Daktulosphaira vitifoliae) es originaria de Norteamérica. Este pequeño insecto se alimenta de la savia de la vid, produciendo deformaciones en hojas y raíces. En las hojas forma agallas, visibles en el envés, que afectan al vigor de la planta.
Pero su ataque más letal ocurre bajo tierra: en las raíces, donde provoca nódulos que bloquean la circulación de nutrientes y agua.
El daño acumulado acaba marchitando las plantas hasta causar su muerte, generalmente entre dos y cinco años después de la infestación. No existe un tratamiento químico realmente eficaz, y en muchos casos la única solución es arrancar y destruir las cepas enfermas.
En el siglo XIX, la filoxera fue responsable de la gran crisis del vino en Europa, cuando arrasó millones de hectáreas de viñedo. La única salida fue injertar las variedades europeas de Vitis vinifera sobre portainjertos americanos resistentes al insecto. Esa práctica sigue siendo la norma en casi todo el mundo vitícola.

CC BY Museums Victoria
Canarias, sin embargo, había permanecido libre de filoxera hasta este verano gracias a una estricta normativa que, desde 1987, prohíbe la entrada de material vegetal de vid procedente del exterior. Por eso, los viñedos canarios se habían convertido en un auténtico tesoro genético, con variedades muy antiguas que han sobrevivido intactas.
La detección de la plaga en Tenerife en julio supone un desafío mayúsculo para la viticultura insular. El sector teme no solo las pérdidas económicas inmediatas, sino también el riesgo para un patrimonio vitivinícola único en el mundo.
Por eso, las administraciones insisten en que la clave será la colaboración de todos: viticultores, consejos reguladores, cabildos y Gobierno autonómico. La consigna es clara: actuar unidos y con disciplina para impedir que la filoxera se extienda más allá de los focos actuales.





















































