PLANETA CANARIO
El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, preguntado en la Televisión Canaria (TVC) si la homosexualidad es un pecado mortal, ha respondido que «depende de la persona y de las circunstancias». «Para que algo sea pecado mortal debe ser consciente la persona de que es pecado, que lo haga libremente y no esté condicionado por nada […]ni coaccionado por nadie», explicó el prelado.
En este punto, comparó la conducta homosexual con la «una persona bebe, hace cualquier disparate y acaba bebido; y lo que tiene que hacer es no beber para no hacer lo siguiente, porque lo que hizo fue sin darse cuenta» o en un caso judicial en que se está juzgando a un reo que mató a su madre «y estudios psicológico dicen que la persona no era consciente de que lo que estaba haciendo estaba mal».
El prelado, que fue entrevistado por el periodista José Moreno en el programa Buenas Tardes Canarias, primero había comentado, al hablar de la homosexualidad que «las personas son siempre dignas de todo respeto» pero sus «comportamientos» sí pueden ser «discutibles», pues las ideas «no son todas respetables, sino discutibles»
El presidente del Gobierno canario pide que rectifique
Estas declaraciones han generado polémica. El presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, ha considerado estas palabras del obispo «inaceptables» y la he aconsejado «salir y saber en qué mundo vive», ya que la homosexualidad y la heterosexualidad «son semejantes en respeto, ninguna está por encima ni por debajo de la otra».
Añadió el mandatario, en una entrevista a la cadena SER, que se ha «caminado mucho» y «ha costado mucho conseguir derechos de igualdad para que se diga ahora que es una enfermedad o un pecado mortal», por lo que sugirió al obispo que rectifique sus palabras.
Un colectivo LGTBI pide la destitución del obispo
La asociación LGTBI Diversas ha pedido el «cese inmediato» del obispo, por sus palabras «mezquinas y casposas», pues considera que se trata de declaraciones de odio contra todas las personas homosexuales.
El presidente Diversa, Sergio Siverio, opina en un comunicado que estas palabras convierten al obispo en «lo más rancio y miserable que sigue existiendo en la Iglesia católica» y que pueden generar «un sentimiento de culpa» en muchas personas creyentes que pertenecen al colectivo LGTBI que son creyentes y no son ni pecadoras, ni delincuentes, son libres de ser quienes son en un Estado democrático avanzado”.
Además, desde esta asociación LGTBI han recordado las declaraciones de este mismo obispo en el año 2007 donde, con respecto a la pederastia, en el seno de la Iglesia afirmó que «hay niños que provocan».





















































