VICENTE PÉREZ
El volcán de Cumbre Vieja (al que aún no se le ha puesto un nombre definitivo, aunque hay una propuesta de que se llame Tajogaite) lleva 42 días en erupción y, aunque en la noche del sábado pareció callarse un rato, en realidad pronto volvió a rugir, después de una jornada en que vomitó el mayor volumen de ceniza hasta ahora sobre el valle de Aridane.
Este domingo, 31 de octubre, nada ha cambiado. La salida de lava ha aumentado en los últimos días y continúan las explosiones, ensordecedoras por momentos. La colada más activa es la que pasa por Las Norias y llega a la fajana (delta lávico) junto a la playa de El Charcón. El resto de coladas está parada por el momento, incluida la que amenaza lo que queda del barrio de La Laguna (Los Llanos de Aridane).

La portavoz del Comité Científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA), María José Blanco, que es también directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, dejó claro este domingo en rueda de prensa que no hay señales de que el volcán vaya a apagarse pronto. «Todos los parámetros están en situación estable, solo el CO2 se incrementa, el volumen de cenizas de ayer nunca se había producido y ha aumentado el caudal de lava, por lo que no hay indicios de que la actividad esté decreciendo», contestó, preguntada por un periodista.
Así las cosas, el rastro destructivo de esta erupción es descomunal: 2.562 construcciones desaparecidas bajo la lava, y otras 146 en riesgo o dañadas parcialmente, lo que totaliza 2.768, según la observación por satélite del programa europeo Copernicus. Los datos del Catastro son bastante inferiores (lo que solo quiere decir que no todas las construcciones estuvieran legalizadas), aunque no han sido actualizados aún.
El malpaís creado en estos 42 días por el volcán ya tiene unas dimensiones enormes: casi 964 hectáreas, o, lo que es lo mismo, 9,6 kilómetros cuadrados. 463 personas siguen alojadas por las administraciones públicas, de las 7.000 que se hallan evacuadas.
A su paso, la lava ha arrasado también zonas de cultivos en producción, unas 280 hectáreas. De esa cantidad, casi 157 eran plataneras, cerca de 59 viñedos y alrededor de 14 fincas de aguacateros.

La sismicidad ha disminuido, con menos terremotos y con magnitudes menores que días anteriores (3,5, el mayor) y en las últimas 24 horas no hay noticia de que alguno haya sido sentido.
Hay una tendencia descendente del volumen de dióxido de azufre en los últimos seis días (7.700 toneladas este sábado) pero una tendencia ascendente en las emisiones difusas de dióxido de carbono en Cumbre Vieja (1.450 toneladas diarias), pero tanto Blanco como el director técnico del PEVOLCA, MIguel Ángel Morcuende, han aclarado que no hay señales del final próximo de la erupción, como demuestra que hay «una elevada» emisión de lava, y las exhibiciones del volcán con sus emisiones de cenizas.
Morcuende afirmó que por seguridad continúa el servicio de guaguas gratuito desde el antiguo aeropuerto, en Breña Alta, hasta la plaza de Tajuya, para los 10.000 visitantes que ha recibido la isla en este puente de Todos los Santos, y cuya finalidad es la seguridad vial y evitar congestiones de tráfico, así como asegurar la fluidez de la carretera general para el personal de emergencias y seguridad.
Debido a la salida de cenizas, se recomienda el uso de mascarillas FFP2 en los municipios del valle de Aridane e incluso en Tijarafe y Puntallana, así como gafas en las zonas donde se produzca una mayor precipitación de este material volcánico.






















































