ARTÍCULO DE OPINIÓN
JUAN JESÚS GONZÁLEZ AFONSO
La cosa es que parece que el Cabildo de Tenerife, por lo que quiera que sea, ha optado ¡por fin! por cortarse un poco en el uso de herbicidas en los márgenes de las carreteras. No hace tanto era dantesca la imagen de un señor asomado por la ventanilla de un pequeño camión, que llevaba la moto bomba detrás, y echando un chorro de Glifosato bestial para que no sobreviviera especie vegetal alguna. Ahora, sin embargo, durante semanas un equipo de gente provistos de desbrozadora y carro de Mercadona se han dedicado a cortar las pocas hierbas que en verdad, en año seco como este, han salido en esas cunetas o márgenes de la TF-1.
Pero a uno ,que todos los días, para bien o para mal, le toca transitar por ahí, le llama la atención las mañas del hombre canario para buscar soluciones sencillas a los problemas complejos. Vamos, que como ocurre que la desbrozadora, quieras o no, lanza pequeñas piedras o trozos de hierbajos hacia todas partes pues el canario ha optado por utilizar un panel que, por el arcén y pegado a la valla, evita que estos elementos salten hacia el tronco de la autopista. Hombre, no es que sea una cuestión extremadamente peligrosa pero por evitar parece razonable la cosa.
Al principio optaron por colgarle el panel a modo de bandolera a un señor con la consiguiente incomodidad de llevar esa correa colgada al hombro con viento y demás. Un par de días aguantó el tío, porque inmediatamente aparecieron con un carro de Mercadona al que le habían adosado en un lateral el dichoso panel. Que después ni caso, porque el coñazo ese de ir siguiendo el ritmo de la desbrozadora pues tampoco es algo que el canario lleve bien y ahí estaba el panel por un lado y la desbrozadora por otro, pero ¡a ver quién es el que dice que no se estaban tomando las medidas de seguridad oportunas!
Pero en fin, independientemente del chiste, la cosa es que el contrato de mantenimiento de carreteras del Cabildo de Tenerife es uno de los más apetitosos, no sólo porque son unos buenos millones de euros sino porque según cuentan algunos el negocio está en lo que le soplan a las aseguradoras cuando hay que sustituir una valla o por cualquier daño menor. Hombre, y en ese contexto es donde uno no termina de ver lo del carro de Mercadona por el arcén de la autopista dado que, al fin y al cabo, está diseñado para lo que está diseñado. Vamos, que cualquiera diría que para una romería o para carnavales pues pudiera tener su función pero empresas que cobran lo que cobran acaso deberían apostar por otro tipo de alternativas más seguras y más responsables. En definitiva, que robarse un carro de un supermercado, aunque pudiera parecerlo, no es la mejor solución para todas y cada una de nuestras necesidades.
ARTÍCULO DE OPINIÓN
JUAN JESÚS GONZÁLEZ AFONSO
La cosa es que parece que el Cabildo de Tenerife, por lo que quiera que sea, ha optado ¡por fin! por cortarse un poco en el uso de herbicidas en los márgenes de las carreteras. No hace tanto era dantesca la imagen de un señor asomado por la ventanilla de un pequeño camión, que llevaba la moto bomba detrás, y echando un chorro de Glifosato bestial para que no sobreviviera especie vegetal alguna. Ahora, sin embargo, durante semanas un equipo de gente provistos de desbrozadora y carro de Mercadona se han dedicado a cortar las pocas hierbas que en verdad, en año seco como este, han salido en esas cunetas o márgenes de la TF-1.
Pero a uno ,que todos los días, para bien o para mal, le toca transitar por ahí, le llama la atención las mañas del hombre canario para buscar soluciones sencillas a los problemas complejos. Vamos, que como ocurre que la desbrozadora, quieras o no, lanza pequeñas piedras o trozos de hierbajos hacia todas partes pues el canario ha optado por utilizar un panel que, por el arcén y pegado a la valla, evita que estos elementos salten hacia el tronco de la autopista. Hombre, no es que sea una cuestión extremadamente peligrosa pero por evitar parece razonable la cosa.
Al principio optaron por colgarle el panel a modo de bandolera a un señor con la consiguiente incomodidad de llevar esa correa colgada al hombro con viento y demás. Un par de días aguantó el tío, porque inmediatamente aparecieron con un carro de Mercadona al que le habían adosado en un lateral el dichoso panel. Que después ni caso, porque el coñazo ese de ir siguiendo el ritmo de la desbrozadora pues tampoco es algo que el canario lleve bien y ahí estaba el panel por un lado y la desbrozadora por otro, pero ¡a ver quién es el que dice que no se estaban tomando las medidas de seguridad oportunas!
Pero en fin, independientemente del chiste, la cosa es que el contrato de mantenimiento de carreteras del Cabildo de Tenerife es uno de los más apetitosos, no sólo porque son unos buenos millones de euros sino porque según cuentan algunos el negocio está en lo que le soplan a las aseguradoras cuando hay que sustituir una valla o por cualquier daño menor. Hombre, y en ese contexto es donde uno no termina de ver lo del carro de Mercadona por el arcén de la autopista dado que, al fin y al cabo, está diseñado para lo que está diseñado. Vamos, que cualquiera diría que para una romería o para carnavales pues pudiera tener su función pero empresas que cobran lo que cobran acaso deberían apostar por otro tipo de alternativas más seguras y más responsables. En definitiva, que robarse un carro de un supermercado, aunque pudiera parecerlo, no es la mejor solución para todas y cada una de nuestras necesidades.
ARTÍCULO DE OPINIÓN
JUAN JESÚS GONZÁLEZ AFONSO
La cosa es que parece que el Cabildo de Tenerife, por lo que quiera que sea, ha optado ¡por fin! por cortarse un poco en el uso de herbicidas en los márgenes de las carreteras. No hace tanto era dantesca la imagen de un señor asomado por la ventanilla de un pequeño camión, que llevaba la moto bomba detrás, y echando un chorro de Glifosato bestial para que no sobreviviera especie vegetal alguna. Ahora, sin embargo, durante semanas un equipo de gente provistos de desbrozadora y carro de Mercadona se han dedicado a cortar las pocas hierbas que en verdad, en año seco como este, han salido en esas cunetas o márgenes de la TF-1.
Pero a uno ,que todos los días, para bien o para mal, le toca transitar por ahí, le llama la atención las mañas del hombre canario para buscar soluciones sencillas a los problemas complejos. Vamos, que como ocurre que la desbrozadora, quieras o no, lanza pequeñas piedras o trozos de hierbajos hacia todas partes pues el canario ha optado por utilizar un panel que, por el arcén y pegado a la valla, evita que estos elementos salten hacia el tronco de la autopista. Hombre, no es que sea una cuestión extremadamente peligrosa pero por evitar parece razonable la cosa.
Al principio optaron por colgarle el panel a modo de bandolera a un señor con la consiguiente incomodidad de llevar esa correa colgada al hombro con viento y demás. Un par de días aguantó el tío, porque inmediatamente aparecieron con un carro de Mercadona al que le habían adosado en un lateral el dichoso panel. Que después ni caso, porque el coñazo ese de ir siguiendo el ritmo de la desbrozadora pues tampoco es algo que el canario lleve bien y ahí estaba el panel por un lado y la desbrozadora por otro, pero ¡a ver quién es el que dice que no se estaban tomando las medidas de seguridad oportunas!
Pero en fin, independientemente del chiste, la cosa es que el contrato de mantenimiento de carreteras del Cabildo de Tenerife es uno de los más apetitosos, no sólo porque son unos buenos millones de euros sino porque según cuentan algunos el negocio está en lo que le soplan a las aseguradoras cuando hay que sustituir una valla o por cualquier daño menor. Hombre, y en ese contexto es donde uno no termina de ver lo del carro de Mercadona por el arcén de la autopista dado que, al fin y al cabo, está diseñado para lo que está diseñado. Vamos, que cualquiera diría que para una romería o para carnavales pues pudiera tener su función pero empresas que cobran lo que cobran acaso deberían apostar por otro tipo de alternativas más seguras y más responsables. En definitiva, que robarse un carro de un supermercado, aunque pudiera parecerlo, no es la mejor solución para todas y cada una de nuestras necesidades.
ARTÍCULO DE OPINIÓN
JUAN JESÚS GONZÁLEZ AFONSO
La cosa es que parece que el Cabildo de Tenerife, por lo que quiera que sea, ha optado ¡por fin! por cortarse un poco en el uso de herbicidas en los márgenes de las carreteras. No hace tanto era dantesca la imagen de un señor asomado por la ventanilla de un pequeño camión, que llevaba la moto bomba detrás, y echando un chorro de Glifosato bestial para que no sobreviviera especie vegetal alguna. Ahora, sin embargo, durante semanas un equipo de gente provistos de desbrozadora y carro de Mercadona se han dedicado a cortar las pocas hierbas que en verdad, en año seco como este, han salido en esas cunetas o márgenes de la TF-1.
Pero a uno ,que todos los días, para bien o para mal, le toca transitar por ahí, le llama la atención las mañas del hombre canario para buscar soluciones sencillas a los problemas complejos. Vamos, que como ocurre que la desbrozadora, quieras o no, lanza pequeñas piedras o trozos de hierbajos hacia todas partes pues el canario ha optado por utilizar un panel que, por el arcén y pegado a la valla, evita que estos elementos salten hacia el tronco de la autopista. Hombre, no es que sea una cuestión extremadamente peligrosa pero por evitar parece razonable la cosa.
Al principio optaron por colgarle el panel a modo de bandolera a un señor con la consiguiente incomodidad de llevar esa correa colgada al hombro con viento y demás. Un par de días aguantó el tío, porque inmediatamente aparecieron con un carro de Mercadona al que le habían adosado en un lateral el dichoso panel. Que después ni caso, porque el coñazo ese de ir siguiendo el ritmo de la desbrozadora pues tampoco es algo que el canario lleve bien y ahí estaba el panel por un lado y la desbrozadora por otro, pero ¡a ver quién es el que dice que no se estaban tomando las medidas de seguridad oportunas!
Pero en fin, independientemente del chiste, la cosa es que el contrato de mantenimiento de carreteras del Cabildo de Tenerife es uno de los más apetitosos, no sólo porque son unos buenos millones de euros sino porque según cuentan algunos el negocio está en lo que le soplan a las aseguradoras cuando hay que sustituir una valla o por cualquier daño menor. Hombre, y en ese contexto es donde uno no termina de ver lo del carro de Mercadona por el arcén de la autopista dado que, al fin y al cabo, está diseñado para lo que está diseñado. Vamos, que cualquiera diría que para una romería o para carnavales pues pudiera tener su función pero empresas que cobran lo que cobran acaso deberían apostar por otro tipo de alternativas más seguras y más responsables. En definitiva, que robarse un carro de un supermercado, aunque pudiera parecerlo, no es la mejor solución para todas y cada una de nuestras necesidades.






















































