PLANETA CANARIO
La vuelta a sus casas de las familias evacuadas en zonas que no fueron sepultadas por la lava en La Palma y son aún accesibles va a tardar. La previsión científica es que el día 25 se pueda dar por finalizada la erupción volcánica en Cumbre Vieja, pero el retorno a los hogares que quedan en pie va a tardar.
«Una vez finalice el proceso, si tenemos suerte y todo va bien, dentro de cuatro días, luego durante muchas semanas continuará el riesgo para la población, que podrá ir accediendo a sus viviendas a medida que la seguridad del entorno lo permita, a medio plazo», ha afirmado este martes, 21 de diciembre, el técnico del Plan de Emergencias Volcáncias (PEVOLCA) Rubén Fernández, en rueda de prensa.

Precisamente este día la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha alertado de emanaciones de gases volcánicos potencialmente mortales en la zona evacuada, en lugares situados a 1,5 kilómetros del volcán, como en San Nicolás, pero también en otros distantes, en la costa, como La Bombilla.
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En esta línea, el en esta ocasión portavoz del Comité Director del PEVOLCA, dirigido por el Gobierno canario, ha señalado que no está previsto a corto plazo, sino a medio, que la emergencia pase a ser gestionada por el Cabildo de La Palma y los ayuntamientos de los municipios afectados.
Así las cosas, la portavoz del Comité Científico, Carmen López, ha reiterado un día más que la erupción sigue mostrando signos de agotamiento, aunque no se descarta un repunte de actividad volcánica, y en este sentido se está haciendo un seguimiento a una elevación del terreno en el entorno del volcán, medido en la estación de Jedey, que empezó el día 19, alcanzó 8 centímetros el día 20 y que ha revertido parcialmente.
Con todo, el fin del plazo para dar por acabada la erupción de manera oficial sigue fijado para el día 25, por lo que restan cuatro jornadas más, si todos los parámetros siguen en los bajos niveles actuales, según subrayó López.
El relato del Comité Científico se repite día a día: el tremor (la vibración, registradas en los sismógrafos, del magma al salir por una fisura en superficie) ya no existe desde la noche del lunes 13; la sismicidad es baja en todas las profundidades (el sismo mayor este día, de 2.3), el dióxido de azufre (SO2) que emanan las bocas eruptivas lo hace en cantidades bajas ( y no por el ascenso de nuevo magma sino por solidificación del superficial que existe en los conductos) y el dióxido de carbono (CO2) en el conjunto de la dorsal de Cumbre Vieja es 8,5 veces superior al promedio normal, un gas este que puede ser peligroso para el ser humano en zonas no ventiladas y alturas por debajo de un metro del suelo; y en la deformación del terreno, continúa sin haber tendencia anómala excepto en Jedey, ya en reversión.

En cuanto a la población afectada, continúan evacuadas unas 7.000 personas, de las que 547 se hallan albergadas en hoteles, 9 menos que el día anterior.





















































