PLANETA CANARIO
La capital grancanaria ha acogido este sábado, 16 de octubre, una nueva manifestación contra el proyecto de central hidroeléctrica Chira-Soria con bombeo de agua marina desalada, que promueve Red Eléctrica de España (REE) para su construcción en el barranco de Arguineguín, con el apoyo del Cabildo de Gran Canaria y el aval medioambiental del Gobierno canario.
Más de 12000 personas, según la convocante Plataforma Salvar Chira Soria, se sumaron a esta protesta, procedentes del Norte, Sur y Centro de Gran Canaria, y que confluyeron el el parque de San Telmo a las 11 de la mañana, con presencia también personas del resto de Canarias.

La manifestación rodeó el Cabildo de Gran Canaria dirigiéndose a continuación hacia la sede de Presidencia del Gobierno de Canarias.
Los manifestantes al grito de “Morales, dimisión” (en alusión al presidente de la institución insular, Antonio Morales) sitiaron la Casa Palacio del Cabildo, que se ha convertido, según los organizadores de la protesta, “en el mejor socio que podría esperar la multinacional Red Eléctrica Española; habiendo destinado millones de euros de dinero público a hacer propaganda a favor del proyecto”.

El presidente de la plataforma, el Arqueólogo Julio Cuenca Sanabria, leyó el manifiesto final, con el que explico que esta movilización pretende «evitar la destrucción del barranco de Arguineguín e impedir que vuelva a sucumbir otro territorio más de extraordinario valor natural, que contiene cinco espacios protegidos de la Red Natura 2000, que es Reserva Mundial de la Biosfera y que forma parte del Parque Rural del Nublo porque contiene unos valores paisajísticos, geológicos, botánicos, faunísticos, arqueológicos y etnográficos que no podemos consentir que desaparezcan o que se vean degradados por este destructivo proyecto».
«Se trata, en definitiva, de salvar de la pica infame a un territorio que atesora numerosas especies protegidas y una enorme biodiversidad, en el que conviven en armonía sus habitantes con la naturaleza que les rodea”, apostilló.

Cuenca señaló que “nos encontramos ante un verdadero ecocidio que, de llevarse a cabo, implicaría la destrucción y la industrialización de facto del Gran Arguineguín, y afectaría severamente a la vida de más de 2.500 personas que viven en este ecosistema de barranco, el mayor de la isla, que nace al pie del Roque Nublo, en el corazón de Gran Canaria”
Añadió que “REE, con el apoyo del Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno autónomo, pretenden arrasar la Reserva Mundial de la Biosfera en esta parte de la isla, desde la costa hasta el curso medio-alto del gran Arguineguín, con vertidos de salmuera en la Franja Marina de Mogán, una Zona de Especial Conservación incluida en la Red Natura 2000; abriendo en canal el cauce del barranco, perforando sus montañas y jalonando el paisaje con edificaciones permanentes, carreteras y enormes torretas de líneas eléctricas de más de 70 m de altura que se implantarán a lo largo de todo el majestuoso Arguineguín”.

Para los convocantes de la protesta, “las tecnologías modernas con motores de respuesta rápida, la electrónica de potencia y las baterías ofrecen muchísima más estabilidad al sistema y permiten una máxima penetración de la generación eólica y fotovoltaica”.
La plataforma afirma que la obra que pretende ejecutar REE acarreará “dependencia energética monopolizada durante medio siglo prorrogable; y todos debemos entender que esto se les entrega a las mismas empresas que nos machacan con una factura eléctrica abusiva»
Pidió Julio Cuenca a la administración publica canaria que, en lugar de estos megaproyectos, «trabaje en ahorro, eficiencia y auto consumo, facilitando que los pequeños y medianos empresarios sellen sus cubiertas con placas fotovoltaicas para que se conviertan en productores y consumidores de su propia energía».
El portavoz de la plataforma aseveró que “estamos en una urgencia climática muy grave, pero la mega-central de Chira Soria no tiene nada que ver con la lucha contra el cambio climático, es un fraude», por lo que reclamó el desarrollo de las energías renovables, pero no al precio de destruir la naturaleza, ya que, según subrayó, «existen soluciones científicas y técnicas más baratas, más asequibles, más democráticas y menos lesivas para el territorio., con un modelo energético distribuido que respete el medio ambiente”.























































