PLANETA CANARIO
Ante el avance de las coladas de lava que discurren más al noroeste en la erupción de La Palma, a través del barrio llanense de La Laguna, ha llevado al Gobierno canario a ordenar enla noche de este miércoles, 20 de octubre, la evacuación de entre 40 y 50 viviendas más en Los Llanos de Aridane y Tazacorte.
En concreto, se deberán evacuare los caseríos de Las Martelas (Los Llanos) y Marina Alta, Marina Baja, La Condesa y Cuesta Zapata (Tazacorte).
Las personas deben abandonar sus viviendas y dirigirse a estos puntos de reunión: Campo de Lucha Camilo León, de Los Llanos, y el Polideportivo de Tazacorte,

El director técnico del plan de emergencias volcáncias (PEVOLCA), Miguel Ángel Morcuende, ya advirtió en rueda de prensa al mediodía que preocupaban las dos coladas que discurren por el noroeste recibiendo bastante aporte de calor y que se dirigían al núcleo urbano de La Laguna. Y para esta población de Los Llanos de Aridane, lo peor ha ocurrido, pues por la noche ambas coladas se han juntado y la lava ha entrado en la calle principal, devorando viviendas.
Morcuende apuntó que se vigilan los rebosos que se encuentran por encima de la colada más al noroeste ya que esta crece en altura y se derrama hacia el norte.

El director técnico del PEVOLCA recordó que toda esta zona está evacuada y que en estos momentos se contemplan dos escenarios: el más deseable es que el grupo de coladas siga la topografía actual aprovechando dos vaguadas del terreno y discurra hacia el sur de la montaña de La Laguna. En el peor, que las coladas se pueden dirigir al norte de la montaña de La Laguna. Esta posibilidad es la que ha obligado a evacuar barrios de Tazacorte.

En cuanto al estado de la colada baja que discurre por el sur de la Montaña de la Laguna, Morcuende apuntó que presenta un movimiento lento y que al mediodía se encontraba a unos 80 metros del acantilado. En el caso de que esta colada alcanzara el mar está previsto que se ordene el confinamiento de San Borondón y el propio casco urbano de Tazacorte.
El resto de las coladas se mueven despacio, continúan ganando viscosidad y por tanto perdiendo velocidad por la cantidad de material que van acumulando. Por el momento, no están previstos nuevos desalojos.





















































