PLANETA CANARIO
La investigación de la causa del gran incendio forestal que ha quemado más de 9.000 hectáreas en la cumbre de la isla de Gran Canaria y que obligó a la evacuación de cerca de 10.000 personas, se prolongará al menos entre tres y cuatro meses. Así lo ha indicado el pasado sábado el coordinador de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BRIF) del Cabildo de Gran Canaria, Juan Carlos Santana en unas declaraciones a los medios en las que explicó que en todo incendio hay una primera faceta, la extinción del fuego; y una segunda, que es intentar determinar la causa inmediata y cierta del incendio.

«No es una cuestión fácil y lleva mucho tiempo –aclaró–. Y lo digo porque muchas veces somos presionados y no podemos trabajar en las mejores condiciones por la presión que tenemos. Hay que comprender que determinar una causa y que sea la correcta puede llevar bastante tiempo.
Dos equipos trabajan actualmente en la investigación

Existen dos unidades especializadas en la investigación de incendios; por un lado un equipo de la Guardia Civil y por otro la Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Cabildo. «Trabajos conjuntamente en la mayoría de los incendios que investigamos y estamos muy a gusto en una colaboración que ha dado muchos frutos para Gran Canaria porque es una de las pocas islas que prácticamente ha logrados esclarecer el 100% de las causas de los grandes incendios forestales». Actualmente cobra fuerza la hipótesis de una torreta de alta tensión como precursora del macro incendio, pero no existe seguridad al respecto y la investigación debe continuar.
Para intentar esclarecer las causas, la brigada de investigación dispone de un material específico que va desde detectores de gases inflamables a lectores de calor térmico, pasando por detectores de metales o las famosas banderillas rojas que indican la dirección del fuego. Asimismo, la investigación establece un perímetro del fuego con una zona de origen del mismo y, dentro de esta zona, un lugar de inicio.
«Llegados a la zona de inicio empezamos a utilizar el método de la evidencia física, que consiste en reconstruir el fuego desde su última hasta sus primeras fases, ‘leyendo’ las marcas que las llamas dejan en la vegetación, en las piedras o las ramas, y esto nos permite ir hacia su primera faceta de nacimiento», aseveró Santana. En este momento, se va cerrando el lugar de nacimiento hasta encontrar un punto de inicio, donde se hace una micro inspección con lupas, imanes y viéndose al detalle cualquier indicio que permita reconstruir los hechos hasta determinar exactamente, si es posible, el punto de inicio. Ya en el punto exacto de origen se busca determinar el foco de calor y el medio de ignición, lo que se complementa luego con testigos o geometría «hasta llegar a la certeza de que esa es la causa del incendio».
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La investigación de la causa del gran incendio forestal que ha quemado más de 9.000 hectáreas en la cumbre de la isla de Gran Canaria y que obligó a la evacuación de cerca de 10.000 personas, se prolongará al menos entre tres y cuatro meses. Así lo ha indicado el pasado sábado el coordinador de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BRIF) del Cabildo de Gran Canaria, Juan Carlos Santana en unas declaraciones a los medios en las que explicó que en todo incendio hay una primera faceta, la extinción del fuego; y una segunda, que es intentar determinar la causa inmediata y cierta del incendio.

«No es una cuestión fácil y lleva mucho tiempo –aclaró–. Y lo digo porque muchas veces somos presionados y no podemos trabajar en las mejores condiciones por la presión que tenemos. Hay que comprender que determinar una causa y que sea la correcta puede llevar bastante tiempo.
Dos equipos trabajan actualmente en la investigación

Existen dos unidades especializadas en la investigación de incendios; por un lado un equipo de la Guardia Civil y por otro la Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Cabildo. «Trabajos conjuntamente en la mayoría de los incendios que investigamos y estamos muy a gusto en una colaboración que ha dado muchos frutos para Gran Canaria porque es una de las pocas islas que prácticamente ha logrados esclarecer el 100% de las causas de los grandes incendios forestales». Actualmente cobra fuerza la hipótesis de una torreta de alta tensión como precursora del macro incendio, pero no existe seguridad al respecto y la investigación debe continuar.
Para intentar esclarecer las causas, la brigada de investigación dispone de un material específico que va desde detectores de gases inflamables a lectores de calor térmico, pasando por detectores de metales o las famosas banderillas rojas que indican la dirección del fuego. Asimismo, la investigación establece un perímetro del fuego con una zona de origen del mismo y, dentro de esta zona, un lugar de inicio.
«Llegados a la zona de inicio empezamos a utilizar el método de la evidencia física, que consiste en reconstruir el fuego desde su última hasta sus primeras fases, ‘leyendo’ las marcas que las llamas dejan en la vegetación, en las piedras o las ramas, y esto nos permite ir hacia su primera faceta de nacimiento», aseveró Santana. En este momento, se va cerrando el lugar de nacimiento hasta encontrar un punto de inicio, donde se hace una micro inspección con lupas, imanes y viéndose al detalle cualquier indicio que permita reconstruir los hechos hasta determinar exactamente, si es posible, el punto de inicio. Ya en el punto exacto de origen se busca determinar el foco de calor y el medio de ignición, lo que se complementa luego con testigos o geometría «hasta llegar a la certeza de que esa es la causa del incendio».
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La investigación de la causa del gran incendio forestal que ha quemado más de 9.000 hectáreas en la cumbre de la isla de Gran Canaria y que obligó a la evacuación de cerca de 10.000 personas, se prolongará al menos entre tres y cuatro meses. Así lo ha indicado el pasado sábado el coordinador de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BRIF) del Cabildo de Gran Canaria, Juan Carlos Santana en unas declaraciones a los medios en las que explicó que en todo incendio hay una primera faceta, la extinción del fuego; y una segunda, que es intentar determinar la causa inmediata y cierta del incendio.

«No es una cuestión fácil y lleva mucho tiempo –aclaró–. Y lo digo porque muchas veces somos presionados y no podemos trabajar en las mejores condiciones por la presión que tenemos. Hay que comprender que determinar una causa y que sea la correcta puede llevar bastante tiempo.
Dos equipos trabajan actualmente en la investigación

Existen dos unidades especializadas en la investigación de incendios; por un lado un equipo de la Guardia Civil y por otro la Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Cabildo. «Trabajos conjuntamente en la mayoría de los incendios que investigamos y estamos muy a gusto en una colaboración que ha dado muchos frutos para Gran Canaria porque es una de las pocas islas que prácticamente ha logrados esclarecer el 100% de las causas de los grandes incendios forestales». Actualmente cobra fuerza la hipótesis de una torreta de alta tensión como precursora del macro incendio, pero no existe seguridad al respecto y la investigación debe continuar.
Para intentar esclarecer las causas, la brigada de investigación dispone de un material específico que va desde detectores de gases inflamables a lectores de calor térmico, pasando por detectores de metales o las famosas banderillas rojas que indican la dirección del fuego. Asimismo, la investigación establece un perímetro del fuego con una zona de origen del mismo y, dentro de esta zona, un lugar de inicio.
«Llegados a la zona de inicio empezamos a utilizar el método de la evidencia física, que consiste en reconstruir el fuego desde su última hasta sus primeras fases, ‘leyendo’ las marcas que las llamas dejan en la vegetación, en las piedras o las ramas, y esto nos permite ir hacia su primera faceta de nacimiento», aseveró Santana. En este momento, se va cerrando el lugar de nacimiento hasta encontrar un punto de inicio, donde se hace una micro inspección con lupas, imanes y viéndose al detalle cualquier indicio que permita reconstruir los hechos hasta determinar exactamente, si es posible, el punto de inicio. Ya en el punto exacto de origen se busca determinar el foco de calor y el medio de ignición, lo que se complementa luego con testigos o geometría «hasta llegar a la certeza de que esa es la causa del incendio».
PLANETA CANARIO
La investigación de la causa del gran incendio forestal que ha quemado más de 9.000 hectáreas en la cumbre de la isla de Gran Canaria y que obligó a la evacuación de cerca de 10.000 personas, se prolongará al menos entre tres y cuatro meses. Así lo ha indicado el pasado sábado el coordinador de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BRIF) del Cabildo de Gran Canaria, Juan Carlos Santana en unas declaraciones a los medios en las que explicó que en todo incendio hay una primera faceta, la extinción del fuego; y una segunda, que es intentar determinar la causa inmediata y cierta del incendio.

«No es una cuestión fácil y lleva mucho tiempo –aclaró–. Y lo digo porque muchas veces somos presionados y no podemos trabajar en las mejores condiciones por la presión que tenemos. Hay que comprender que determinar una causa y que sea la correcta puede llevar bastante tiempo.
Dos equipos trabajan actualmente en la investigación

Existen dos unidades especializadas en la investigación de incendios; por un lado un equipo de la Guardia Civil y por otro la Brigada de Investigación de Incendios Forestales del Cabildo. «Trabajos conjuntamente en la mayoría de los incendios que investigamos y estamos muy a gusto en una colaboración que ha dado muchos frutos para Gran Canaria porque es una de las pocas islas que prácticamente ha logrados esclarecer el 100% de las causas de los grandes incendios forestales». Actualmente cobra fuerza la hipótesis de una torreta de alta tensión como precursora del macro incendio, pero no existe seguridad al respecto y la investigación debe continuar.
Para intentar esclarecer las causas, la brigada de investigación dispone de un material específico que va desde detectores de gases inflamables a lectores de calor térmico, pasando por detectores de metales o las famosas banderillas rojas que indican la dirección del fuego. Asimismo, la investigación establece un perímetro del fuego con una zona de origen del mismo y, dentro de esta zona, un lugar de inicio.
«Llegados a la zona de inicio empezamos a utilizar el método de la evidencia física, que consiste en reconstruir el fuego desde su última hasta sus primeras fases, ‘leyendo’ las marcas que las llamas dejan en la vegetación, en las piedras o las ramas, y esto nos permite ir hacia su primera faceta de nacimiento», aseveró Santana. En este momento, se va cerrando el lugar de nacimiento hasta encontrar un punto de inicio, donde se hace una micro inspección con lupas, imanes y viéndose al detalle cualquier indicio que permita reconstruir los hechos hasta determinar exactamente, si es posible, el punto de inicio. Ya en el punto exacto de origen se busca determinar el foco de calor y el medio de ignición, lo que se complementa luego con testigos o geometría «hasta llegar a la certeza de que esa es la causa del incendio».






















































