PLANETA CANARIO
Eulogio Concepción es el último cestero de Lanzarote. Tiene 90 años y aún mantiene abierto su sencillo taller, donde muestra su labor en Haría, el municipio situado más al norte de la isla.
Su arraigo a este oficio tradicional es tan firme como el de las palmeras al sediento suelo de los volcanes.
Y se desvive por enseñar lo que sabe, con la esperanza de que la cestería tradicional de la isla no se pierda para siempre.
Por ello, el programa Enseñas Patrimonio, de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno canario, le ha dedicado uno de sus vídeos sobre etnografía.
Tinerfeño de nacimiento, vino al mundo en Güímar, pero sus padres lo llevaron desde muy pronto a la Isla de los Volcanes.
Su taller está en el casco histórico de Haría, entre palmeras y casas blancas.

Vive y trabaja junto a la casa museo de César Manrique, quien le encargaba cestas y del que tiene muchos recuerdos.
Confiesa que al universal artista conejero (fallecido en accidente de tráfico en 1992) no le gustaba que le extrajera el pírgano de las palmeras de su jardín, y que una vez César «se medio mosqueó» con él por eso.

De este árbol extrae la materia prima para sus cestas. Haría es conocido como el valle de las 10.000 palmeras.
Pero Eulogio se ha quejado de que a veces no encuentra suficiente material para elaborar sus productos.

En su taller, ante los ojos de turistas, los elabora con la misma ilusión que cuando, con 18 años, hizo la primera cesta.
En Haría se le ha homenajeado con una escultura a tamaño real, que representa a Eulogio en la postura y el oficio que lo ha hecho famoso en toda la isla: sentado y haciendo cestas.























































