PLANETA CANARIO
Un cedro canario nació en el año 541 después de Cristo en un escarpado roque del Parque Nacional del Teide y sigue vivo, casi 15 siglos después. Es el nuevo árbol más antiguo de la Unión Europea, y este y otros ejemplares de esta misma especie de enebro diseminados en la alta cumbre tinerfeña, pueden representar uno de los reductos de vegetales longevos más valiosos del planeta.
Un estudio de un grupo de investigación del Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid (iuFOR), la Universidad Rey Juan Carlos y el Parque Nacional del Teide, publicado en la prestigiosa revista científica Ecology de la Ecological Society of America, ha datado nada menos que en 1.481 años este cedro canario (Juniperus cedrus) que vive en un escarpe de difícil acceso en Las Cañadas a unos 2.100 metros de altitud.

A este ejemplar se le ha aplicado la técnica de radiocarbono y ha resultado ser 400 años más viejo que el árbol que hasta ahora se consideraba como el más antiguo, un pino en Grecia apodado popularmente como Adonis, y el doble de lo que ha vivido hasta ahora el famoso Drago de Icod de los Vinos.
Gabriel Sangüesa-Barreda, del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad vallisoletana y uno de los autores del estudio, explica en Twitter que todo comenzó en 2019, cuando descubrieron el Las Cañadas un cedro apodado el Patriarca de 1.100 años de antigüedad, lo que llevó a estos científicos a asomarse a los inaccesibles acantilados con el propósito de estudiar las poblaciones más extensas de cedros.

“Varios de los árboles que hemos encontrado sobrepasan holgadamente los mil años, y solo hemos mirado una pequeña parte de lo que hay, lo que nos hace pensar que apenas estamos arañando la superficie de lo que podría ser uno de los reductos más importantes de árboles viejos del planeta”, apunta Sangüesa Barreda.
«Nos centramos en Juniperus communis, una especie arbórea endémica que vive en el medio subalpino de Tenerife, que probablemente alguna vez formó bosques, pero la presión humana histórica restringió su distribución a lugares inaccesibles (acantilados)», añade este científico.

Para llegar a estos ejemplares ha sido necesario escalar rocas que entrañan un riesgo, por lo que los autores de este estudio han contado con la colaboración de escaladores locales, expertos en trabajos de conservación en zonas acantiladas.
Algunos de estos árboles destacan por su apariencia extremadamente antigua. En consecuencia, el equipo que llevó a cabo esta investigación tomó un pequeño trozo de madera intacta de la parte central expuesta de la base del tallo principal de 4 cedros potencialmente viejos para determinar su edad con la mayor exactitud posible utilizando la técnica del carbono 14.

Los resultados, según subraya Sangüesa Barreda en Twitter, fueron «impresionantes»: 2 de cada 4 enebros tenían más de 1.000 años, concretamente: 1.481 ± 30, 1.236 ± 30, 916 ± 30 y 416 ± 30 años. «Hasta donde sabemos, el enebro de 1.481 años representa el árbol vivo más antiguo conocido en el Unión Europea», constata el coautor de este trabajo, quien confiesa que «esta aventura que empezó hace 3 años ha sido una de las mejores experiencias» de su vida.
El árbol más viejo de la Unión Europea es un cedro, tiene más de 1.400 años y está en el Parque Nacional del Teide 👇
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— Telediarios de TVE (@telediario_tve) February 7, 2022
Estos cedros han sido capaces de superar erupciones volcánicas, continuas caídas de rocas, y desarrollarse en un clima árido y frío, sin apenas suelo. “Los árboles prosperan mucho mejor en el llano, pero para persistir han tenido que refugiarse en los cortados, ya que la acción del hombre ha sido mucho más devastadora que los volcanes”, afirma en un comunicado del Cabildo tinerfeño José Miguel Olano, también investigador de la Universidad de Valladolid en Soria y coautor del trabajo.

Estos cedros no son solo viejos, sino que, además, junto a las medidas de conservación y protección derivadas de la creación del Parque Nacional, están recolonizando los llanos de los que fueron expulsados.
“El fruto de los cedros se dispersa por la acción de aves, por lo que los ejemplares que sobrevivieron en las zonas más abruptas están permitiendo recuperar los antiguos bosques de cedros del parque”, asevera en la nota de prensa José Luis Martín Esquivel, coautor del trabajo y biólogo conservador del Teide.

La consejera de Gestión del Medio Natural y Seguridad del Cabildo, Isabel García, señala en un comunicado que este Parque Nacional, el más visitado de España, «es un gran laboratorio científico en constante funcionamiento, y prueba de ello es este importante análisis que ahonda en la presencia de los cedros canarios en las cumbres de la isla en un tiempo en que la vegetación pudo haber sido muy diferente a la actual”.
Los árboles más viejos del mundo
Un crecimiento lento, una gran capacidad de regeneración y mucha tolerancia y resiliencia ante el estrés ambiental son los factores clave que explican la longevidad extrema de los árboles milenarios de todo el mundo. Así lo constata un artículo publicado en la revista Trends in Plant Science por el catedrático Sergi Munné Bosch, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio), y recogido por la agencia SINC.

Matusalén, un ejemplar de Pinus longaeva de más de 5.000 años, se encuentra en el Bosque Nacional de Inyo (Estados Unidos) y es considerado el árbol más antiguo de todo el planeta. En Irán, el ciprés de Abarkuh supera los 4.000 años de vida. También son unos grandes gigantes de la supervivencia el olivo de Vouves, el ejemplar milenario más emblemático de la especie Olea europaea (Creta) y el castaño de los Cien Caballos (Sicilia).
Estos supervivientes milenarios de bosques ancestrales de todo el planeta “son un excelente modelo de tolerancia y de resiliencia al estrés”, comenta Munné-Bosch.

Los ciclos de crecimiento modular de los árboles milenarios se sostienen alrededor del tronco, y ello “les confiere una mayor robustez y capacidad de sobrevivir durante más tiempo”, apunta el investigador. El tronco “está formado por más de un 99 % de tejidos muertos, y el xilema –un conjunto de vasos del tejido vascular– también está completamente muerto. Los tejidos vivos que conforman el floema –vaso conductor de la savia elaborada– y el cámbium vascular se encuentran muy protegidos por la corteza del árbol”.
La vida, por tanto, de estos árboles, tiene un límite. Cuando el tejido vascular que conecta las raíces con la parte aérea (xilema) o las fuentes de fotoasimilados con sus sumideros (floema) sufran un daño bastante grande, la planta finalmente morirá”, concluye el investigador.
PLANETA CANARIO
Un cedro canario nació en el año 541 después de Cristo en un escarpado roque del Parque Nacional del Teide y sigue vivo, casi 15 siglos después. Es el nuevo árbol más antiguo de la Unión Europea, y este y otros ejemplares de esta misma especie de enebro diseminados en la alta cumbre tinerfeña, pueden representar uno de los reductos de vegetales longevos más valiosos del planeta.
Un estudio de un grupo de investigación del Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid (iuFOR), la Universidad Rey Juan Carlos y el Parque Nacional del Teide, publicado en la prestigiosa revista científica Ecology de la Ecological Society of America, ha datado nada menos que en 1.481 años este cedro canario (Juniperus cedrus) que vive en un escarpe de difícil acceso en Las Cañadas a unos 2.100 metros de altitud.

A este ejemplar se le ha aplicado la técnica de radiocarbono y ha resultado ser 400 años más viejo que el árbol que hasta ahora se consideraba como el más antiguo, un pino en Grecia apodado popularmente como Adonis, y el doble de lo que ha vivido hasta ahora el famoso Drago de Icod de los Vinos.
Gabriel Sangüesa-Barreda, del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad vallisoletana y uno de los autores del estudio, explica en Twitter que todo comenzó en 2019, cuando descubrieron el Las Cañadas un cedro apodado el Patriarca de 1.100 años de antigüedad, lo que llevó a estos científicos a asomarse a los inaccesibles acantilados con el propósito de estudiar las poblaciones más extensas de cedros.

“Varios de los árboles que hemos encontrado sobrepasan holgadamente los mil años, y solo hemos mirado una pequeña parte de lo que hay, lo que nos hace pensar que apenas estamos arañando la superficie de lo que podría ser uno de los reductos más importantes de árboles viejos del planeta”, apunta Sangüesa Barreda.
«Nos centramos en Juniperus communis, una especie arbórea endémica que vive en el medio subalpino de Tenerife, que probablemente alguna vez formó bosques, pero la presión humana histórica restringió su distribución a lugares inaccesibles (acantilados)», añade este científico.

Para llegar a estos ejemplares ha sido necesario escalar rocas que entrañan un riesgo, por lo que los autores de este estudio han contado con la colaboración de escaladores locales, expertos en trabajos de conservación en zonas acantiladas.
Algunos de estos árboles destacan por su apariencia extremadamente antigua. En consecuencia, el equipo que llevó a cabo esta investigación tomó un pequeño trozo de madera intacta de la parte central expuesta de la base del tallo principal de 4 cedros potencialmente viejos para determinar su edad con la mayor exactitud posible utilizando la técnica del carbono 14.

Los resultados, según subraya Sangüesa Barreda en Twitter, fueron «impresionantes»: 2 de cada 4 enebros tenían más de 1.000 años, concretamente: 1.481 ± 30, 1.236 ± 30, 916 ± 30 y 416 ± 30 años. «Hasta donde sabemos, el enebro de 1.481 años representa el árbol vivo más antiguo conocido en el Unión Europea», constata el coautor de este trabajo, quien confiesa que «esta aventura que empezó hace 3 años ha sido una de las mejores experiencias» de su vida.
El árbol más viejo de la Unión Europea es un cedro, tiene más de 1.400 años y está en el Parque Nacional del Teide 👇
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Estos cedros han sido capaces de superar erupciones volcánicas, continuas caídas de rocas, y desarrollarse en un clima árido y frío, sin apenas suelo. “Los árboles prosperan mucho mejor en el llano, pero para persistir han tenido que refugiarse en los cortados, ya que la acción del hombre ha sido mucho más devastadora que los volcanes”, afirma en un comunicado del Cabildo tinerfeño José Miguel Olano, también investigador de la Universidad de Valladolid en Soria y coautor del trabajo.

Estos cedros no son solo viejos, sino que, además, junto a las medidas de conservación y protección derivadas de la creación del Parque Nacional, están recolonizando los llanos de los que fueron expulsados.
“El fruto de los cedros se dispersa por la acción de aves, por lo que los ejemplares que sobrevivieron en las zonas más abruptas están permitiendo recuperar los antiguos bosques de cedros del parque”, asevera en la nota de prensa José Luis Martín Esquivel, coautor del trabajo y biólogo conservador del Teide.

La consejera de Gestión del Medio Natural y Seguridad del Cabildo, Isabel García, señala en un comunicado que este Parque Nacional, el más visitado de España, «es un gran laboratorio científico en constante funcionamiento, y prueba de ello es este importante análisis que ahonda en la presencia de los cedros canarios en las cumbres de la isla en un tiempo en que la vegetación pudo haber sido muy diferente a la actual”.
Los árboles más viejos del mundo
Un crecimiento lento, una gran capacidad de regeneración y mucha tolerancia y resiliencia ante el estrés ambiental son los factores clave que explican la longevidad extrema de los árboles milenarios de todo el mundo. Así lo constata un artículo publicado en la revista Trends in Plant Science por el catedrático Sergi Munné Bosch, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio), y recogido por la agencia SINC.

Matusalén, un ejemplar de Pinus longaeva de más de 5.000 años, se encuentra en el Bosque Nacional de Inyo (Estados Unidos) y es considerado el árbol más antiguo de todo el planeta. En Irán, el ciprés de Abarkuh supera los 4.000 años de vida. También son unos grandes gigantes de la supervivencia el olivo de Vouves, el ejemplar milenario más emblemático de la especie Olea europaea (Creta) y el castaño de los Cien Caballos (Sicilia).
Estos supervivientes milenarios de bosques ancestrales de todo el planeta “son un excelente modelo de tolerancia y de resiliencia al estrés”, comenta Munné-Bosch.

Los ciclos de crecimiento modular de los árboles milenarios se sostienen alrededor del tronco, y ello “les confiere una mayor robustez y capacidad de sobrevivir durante más tiempo”, apunta el investigador. El tronco “está formado por más de un 99 % de tejidos muertos, y el xilema –un conjunto de vasos del tejido vascular– también está completamente muerto. Los tejidos vivos que conforman el floema –vaso conductor de la savia elaborada– y el cámbium vascular se encuentran muy protegidos por la corteza del árbol”.
La vida, por tanto, de estos árboles, tiene un límite. Cuando el tejido vascular que conecta las raíces con la parte aérea (xilema) o las fuentes de fotoasimilados con sus sumideros (floema) sufran un daño bastante grande, la planta finalmente morirá”, concluye el investigador.
PLANETA CANARIO
Un cedro canario nació en el año 541 después de Cristo en un escarpado roque del Parque Nacional del Teide y sigue vivo, casi 15 siglos después. Es el nuevo árbol más antiguo de la Unión Europea, y este y otros ejemplares de esta misma especie de enebro diseminados en la alta cumbre tinerfeña, pueden representar uno de los reductos de vegetales longevos más valiosos del planeta.
Un estudio de un grupo de investigación del Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid (iuFOR), la Universidad Rey Juan Carlos y el Parque Nacional del Teide, publicado en la prestigiosa revista científica Ecology de la Ecological Society of America, ha datado nada menos que en 1.481 años este cedro canario (Juniperus cedrus) que vive en un escarpe de difícil acceso en Las Cañadas a unos 2.100 metros de altitud.

A este ejemplar se le ha aplicado la técnica de radiocarbono y ha resultado ser 400 años más viejo que el árbol que hasta ahora se consideraba como el más antiguo, un pino en Grecia apodado popularmente como Adonis, y el doble de lo que ha vivido hasta ahora el famoso Drago de Icod de los Vinos.
Gabriel Sangüesa-Barreda, del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad vallisoletana y uno de los autores del estudio, explica en Twitter que todo comenzó en 2019, cuando descubrieron el Las Cañadas un cedro apodado el Patriarca de 1.100 años de antigüedad, lo que llevó a estos científicos a asomarse a los inaccesibles acantilados con el propósito de estudiar las poblaciones más extensas de cedros.

“Varios de los árboles que hemos encontrado sobrepasan holgadamente los mil años, y solo hemos mirado una pequeña parte de lo que hay, lo que nos hace pensar que apenas estamos arañando la superficie de lo que podría ser uno de los reductos más importantes de árboles viejos del planeta”, apunta Sangüesa Barreda.
«Nos centramos en Juniperus communis, una especie arbórea endémica que vive en el medio subalpino de Tenerife, que probablemente alguna vez formó bosques, pero la presión humana histórica restringió su distribución a lugares inaccesibles (acantilados)», añade este científico.

Para llegar a estos ejemplares ha sido necesario escalar rocas que entrañan un riesgo, por lo que los autores de este estudio han contado con la colaboración de escaladores locales, expertos en trabajos de conservación en zonas acantiladas.
Algunos de estos árboles destacan por su apariencia extremadamente antigua. En consecuencia, el equipo que llevó a cabo esta investigación tomó un pequeño trozo de madera intacta de la parte central expuesta de la base del tallo principal de 4 cedros potencialmente viejos para determinar su edad con la mayor exactitud posible utilizando la técnica del carbono 14.

Los resultados, según subraya Sangüesa Barreda en Twitter, fueron «impresionantes»: 2 de cada 4 enebros tenían más de 1.000 años, concretamente: 1.481 ± 30, 1.236 ± 30, 916 ± 30 y 416 ± 30 años. «Hasta donde sabemos, el enebro de 1.481 años representa el árbol vivo más antiguo conocido en el Unión Europea», constata el coautor de este trabajo, quien confiesa que «esta aventura que empezó hace 3 años ha sido una de las mejores experiencias» de su vida.
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Estos cedros han sido capaces de superar erupciones volcánicas, continuas caídas de rocas, y desarrollarse en un clima árido y frío, sin apenas suelo. “Los árboles prosperan mucho mejor en el llano, pero para persistir han tenido que refugiarse en los cortados, ya que la acción del hombre ha sido mucho más devastadora que los volcanes”, afirma en un comunicado del Cabildo tinerfeño José Miguel Olano, también investigador de la Universidad de Valladolid en Soria y coautor del trabajo.

Estos cedros no son solo viejos, sino que, además, junto a las medidas de conservación y protección derivadas de la creación del Parque Nacional, están recolonizando los llanos de los que fueron expulsados.
“El fruto de los cedros se dispersa por la acción de aves, por lo que los ejemplares que sobrevivieron en las zonas más abruptas están permitiendo recuperar los antiguos bosques de cedros del parque”, asevera en la nota de prensa José Luis Martín Esquivel, coautor del trabajo y biólogo conservador del Teide.

La consejera de Gestión del Medio Natural y Seguridad del Cabildo, Isabel García, señala en un comunicado que este Parque Nacional, el más visitado de España, «es un gran laboratorio científico en constante funcionamiento, y prueba de ello es este importante análisis que ahonda en la presencia de los cedros canarios en las cumbres de la isla en un tiempo en que la vegetación pudo haber sido muy diferente a la actual”.
Los árboles más viejos del mundo
Un crecimiento lento, una gran capacidad de regeneración y mucha tolerancia y resiliencia ante el estrés ambiental son los factores clave que explican la longevidad extrema de los árboles milenarios de todo el mundo. Así lo constata un artículo publicado en la revista Trends in Plant Science por el catedrático Sergi Munné Bosch, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio), y recogido por la agencia SINC.

Matusalén, un ejemplar de Pinus longaeva de más de 5.000 años, se encuentra en el Bosque Nacional de Inyo (Estados Unidos) y es considerado el árbol más antiguo de todo el planeta. En Irán, el ciprés de Abarkuh supera los 4.000 años de vida. También son unos grandes gigantes de la supervivencia el olivo de Vouves, el ejemplar milenario más emblemático de la especie Olea europaea (Creta) y el castaño de los Cien Caballos (Sicilia).
Estos supervivientes milenarios de bosques ancestrales de todo el planeta “son un excelente modelo de tolerancia y de resiliencia al estrés”, comenta Munné-Bosch.

Los ciclos de crecimiento modular de los árboles milenarios se sostienen alrededor del tronco, y ello “les confiere una mayor robustez y capacidad de sobrevivir durante más tiempo”, apunta el investigador. El tronco “está formado por más de un 99 % de tejidos muertos, y el xilema –un conjunto de vasos del tejido vascular– también está completamente muerto. Los tejidos vivos que conforman el floema –vaso conductor de la savia elaborada– y el cámbium vascular se encuentran muy protegidos por la corteza del árbol”.
La vida, por tanto, de estos árboles, tiene un límite. Cuando el tejido vascular que conecta las raíces con la parte aérea (xilema) o las fuentes de fotoasimilados con sus sumideros (floema) sufran un daño bastante grande, la planta finalmente morirá”, concluye el investigador.
PLANETA CANARIO
Un cedro canario nació en el año 541 después de Cristo en un escarpado roque del Parque Nacional del Teide y sigue vivo, casi 15 siglos después. Es el nuevo árbol más antiguo de la Unión Europea, y este y otros ejemplares de esta misma especie de enebro diseminados en la alta cumbre tinerfeña, pueden representar uno de los reductos de vegetales longevos más valiosos del planeta.
Un estudio de un grupo de investigación del Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid (iuFOR), la Universidad Rey Juan Carlos y el Parque Nacional del Teide, publicado en la prestigiosa revista científica Ecology de la Ecological Society of America, ha datado nada menos que en 1.481 años este cedro canario (Juniperus cedrus) que vive en un escarpe de difícil acceso en Las Cañadas a unos 2.100 metros de altitud.

A este ejemplar se le ha aplicado la técnica de radiocarbono y ha resultado ser 400 años más viejo que el árbol que hasta ahora se consideraba como el más antiguo, un pino en Grecia apodado popularmente como Adonis, y el doble de lo que ha vivido hasta ahora el famoso Drago de Icod de los Vinos.
Gabriel Sangüesa-Barreda, del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad vallisoletana y uno de los autores del estudio, explica en Twitter que todo comenzó en 2019, cuando descubrieron el Las Cañadas un cedro apodado el Patriarca de 1.100 años de antigüedad, lo que llevó a estos científicos a asomarse a los inaccesibles acantilados con el propósito de estudiar las poblaciones más extensas de cedros.

“Varios de los árboles que hemos encontrado sobrepasan holgadamente los mil años, y solo hemos mirado una pequeña parte de lo que hay, lo que nos hace pensar que apenas estamos arañando la superficie de lo que podría ser uno de los reductos más importantes de árboles viejos del planeta”, apunta Sangüesa Barreda.
«Nos centramos en Juniperus communis, una especie arbórea endémica que vive en el medio subalpino de Tenerife, que probablemente alguna vez formó bosques, pero la presión humana histórica restringió su distribución a lugares inaccesibles (acantilados)», añade este científico.

Para llegar a estos ejemplares ha sido necesario escalar rocas que entrañan un riesgo, por lo que los autores de este estudio han contado con la colaboración de escaladores locales, expertos en trabajos de conservación en zonas acantiladas.
Algunos de estos árboles destacan por su apariencia extremadamente antigua. En consecuencia, el equipo que llevó a cabo esta investigación tomó un pequeño trozo de madera intacta de la parte central expuesta de la base del tallo principal de 4 cedros potencialmente viejos para determinar su edad con la mayor exactitud posible utilizando la técnica del carbono 14.

Los resultados, según subraya Sangüesa Barreda en Twitter, fueron «impresionantes»: 2 de cada 4 enebros tenían más de 1.000 años, concretamente: 1.481 ± 30, 1.236 ± 30, 916 ± 30 y 416 ± 30 años. «Hasta donde sabemos, el enebro de 1.481 años representa el árbol vivo más antiguo conocido en el Unión Europea», constata el coautor de este trabajo, quien confiesa que «esta aventura que empezó hace 3 años ha sido una de las mejores experiencias» de su vida.
El árbol más viejo de la Unión Europea es un cedro, tiene más de 1.400 años y está en el Parque Nacional del Teide 👇
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Estos cedros han sido capaces de superar erupciones volcánicas, continuas caídas de rocas, y desarrollarse en un clima árido y frío, sin apenas suelo. “Los árboles prosperan mucho mejor en el llano, pero para persistir han tenido que refugiarse en los cortados, ya que la acción del hombre ha sido mucho más devastadora que los volcanes”, afirma en un comunicado del Cabildo tinerfeño José Miguel Olano, también investigador de la Universidad de Valladolid en Soria y coautor del trabajo.

Estos cedros no son solo viejos, sino que, además, junto a las medidas de conservación y protección derivadas de la creación del Parque Nacional, están recolonizando los llanos de los que fueron expulsados.
“El fruto de los cedros se dispersa por la acción de aves, por lo que los ejemplares que sobrevivieron en las zonas más abruptas están permitiendo recuperar los antiguos bosques de cedros del parque”, asevera en la nota de prensa José Luis Martín Esquivel, coautor del trabajo y biólogo conservador del Teide.

La consejera de Gestión del Medio Natural y Seguridad del Cabildo, Isabel García, señala en un comunicado que este Parque Nacional, el más visitado de España, «es un gran laboratorio científico en constante funcionamiento, y prueba de ello es este importante análisis que ahonda en la presencia de los cedros canarios en las cumbres de la isla en un tiempo en que la vegetación pudo haber sido muy diferente a la actual”.
Los árboles más viejos del mundo
Un crecimiento lento, una gran capacidad de regeneración y mucha tolerancia y resiliencia ante el estrés ambiental son los factores clave que explican la longevidad extrema de los árboles milenarios de todo el mundo. Así lo constata un artículo publicado en la revista Trends in Plant Science por el catedrático Sergi Munné Bosch, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio), y recogido por la agencia SINC.

Matusalén, un ejemplar de Pinus longaeva de más de 5.000 años, se encuentra en el Bosque Nacional de Inyo (Estados Unidos) y es considerado el árbol más antiguo de todo el planeta. En Irán, el ciprés de Abarkuh supera los 4.000 años de vida. También son unos grandes gigantes de la supervivencia el olivo de Vouves, el ejemplar milenario más emblemático de la especie Olea europaea (Creta) y el castaño de los Cien Caballos (Sicilia).
Estos supervivientes milenarios de bosques ancestrales de todo el planeta “son un excelente modelo de tolerancia y de resiliencia al estrés”, comenta Munné-Bosch.

Los ciclos de crecimiento modular de los árboles milenarios se sostienen alrededor del tronco, y ello “les confiere una mayor robustez y capacidad de sobrevivir durante más tiempo”, apunta el investigador. El tronco “está formado por más de un 99 % de tejidos muertos, y el xilema –un conjunto de vasos del tejido vascular– también está completamente muerto. Los tejidos vivos que conforman el floema –vaso conductor de la savia elaborada– y el cámbium vascular se encuentran muy protegidos por la corteza del árbol”.
La vida, por tanto, de estos árboles, tiene un límite. Cuando el tejido vascular que conecta las raíces con la parte aérea (xilema) o las fuentes de fotoasimilados con sus sumideros (floema) sufran un daño bastante grande, la planta finalmente morirá”, concluye el investigador.





















































