VICENTE PÉREZ
El Gobierno del Estado ha decretado la declaración de estado de alarma en toda España durante 15 días prorrogables, que se publicará en la noche de este sábado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), para tratar de contener la pandemia del coronavirus COVID-19, y en la que el Ejecutivo central se convierte en autoridad competente para ejecutar las medidas extraordinarias.
Según ha explicado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se prohíbe circular por las calles salvo por circunstancias estrictamente necesarias: para acudir a un centro sanitario, al trabajo, ir a comprar fármacos o alimentos y productos de primera necesidad, sacar dinero en un cajero automático o una entidad financiera o de seguros, cuidar a mayores, menores, dependientes y personas vulnerables o discapacitadas o sacar al perro a hacer sus necesidades.
En cuanto a las empresas, queda suspendida toda la actividad comercial minorista, a excepción de los que vendan alimentos, bebidas y productos de primera necesidad; farmacias, centros médicos, ópticas, ortopedias, establecimiento para la venta de combustibles; estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, venta de alimentos para animales, tintorerías, peluquerías, y actividad de comercio por internet. En esto caso no se podrá consumir alimentos en su interior y se deberán evitar aglomeraciones, con distancia de seguridad de al menos un metro entre las personas.
Bares y restaurantes deberán permanecer cerrados, y solo podrán hacer entregas a domicilio.
Se reducirán a la mitad los servicios de transportes públicos por carretera y marítimos. En el intervalo de unos días, las compañías aéreas también reducirán a la mitad sus vuelos.
Se podrá movilizar al Ejército en caso de que sea necesario. El Gobierno estatal podrá intervenir u ocupar industrias , talleres o locales, centros sanitarios privados o farmacias, y podrá podrá requisar productos o imponer prestaciones personales obligatorias.
Las clases presenciales en el sistema educativo quedan suspendidas así como los actos públicos de todo tipo.
Sánchez ha reconocido que el impacto económico de esta emergencia sanitaria «será de envergadura, grande, y va a exigir medidas contundentes, para las que no nos va a temblar la mano, para proteger la salud de los ciudadanos». «Muchísima gente se verá damnificada pero el Gobierno va a hacer todo lo que esté en su mano para amortiguar los efectos sociales y económicos de esta crisis».
Por ello, anunció que se tomarán medidas para apoyar a los trabajadores, autónomos, empresas y familias, y se «flexibilizarán los mecanismos de ajuste temporal de empleo» para evitar despidos, a través de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs). Se ayudará a las empresas que tengan falta de liquidez, que será «transitoria pero intensa».
El mandatario pidió a los gobiernos autonómicos que «dejen de lado las diferencias políticas y centrarse en la misión de vencer al virus, que es un enemigo común, en esto no hay colores políticos ni territorios, pues nuestros ciudadanos son lo primero».
Las fuerzas y cuerpos de seguridad nacionales, autonómicas y locales, así como el Ejército, velarán por que se cumplan las normas de este estado de alarma parte de ciudadanos y empresas.






















































