PLANETA CANARIO
El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado las penas a los cinco condenados por el asesinato de Juan Carlos Tejera en Argana Alta (Lanzarote).
A cinco de ellos se les impusieron 29 años de cárcel y a una mujer que fue cómplice 12 años. El caso lo juzgó un jurado popular el pasado año.
De esta forma, la Sala de lo Penal del TSJC ha desestimado los recursos de apelación presentados contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas en 2021, que a su vez se pronunciaba sobre la dictada por el Juzgado de Instrucción 4 de Arrecife.
El TSJC confirma en todo sus pronunciamientos la resolución apelada y declara de oficio las costas causadas por estos recursos.
Los cinco acusados principales, condenados por los delitos de asesinato con ensañamiento, robo con violencia, detención ilegal y pertenencia a organización criminal, son José Carlos C.H., Néstor David P. P., Ángelo D. D., Juan Antonio D. R. y Antonio Enrique G. G.; según detalló Canarias 7.
La sexta encausada, Tania R.R., condenada en calidad de cómplice de todos los delitos citados, vio rebajada en un par de años la petición de pena hecha por Fiscalía y acusación particular.
Los hechos probados
En su sentencia, divulgada por el gabinete de prensa del TSJC, la Sala de lo Penal del Alto Tribunal canario certifica como hechos probados que los acusados viajaron entre febrero y la primera semana de marzo de 2015 desde Tenerife a Lanzarote, encontrándose en dicha isla cuando la víctima desaparece la noche del 12 al 13 de marzo.
Un de los acusados antes del 12 de marzo hizo entrega a la persona, con la que mantenía una relación extramatrimonial a espaldas de la que era su mujer, un dispositivo GPS de localización y escucha para que a su vez se lo entregase a un informático amigo suyo a fin de que lo activase.
Entre los hechos declarados probados por el jurado por unanimidad, figura que sobre las 23:35 horas del 12 de marzo de 2015, la víctima fue abordada de forma sorpresiva e imprevista en el garaje de su domicilio en Arrecife, por varias personas, que le propinaron fuertes golpes hasta reducirlo y para que les dijera dónde tenía el dinero que le pretendían robar.
Fue introducido en la parte de atrás de su propio vehículo y trasladada hasta la escombrera de Montaña Mina, del mismo municipio, donde su cadáver apareció en una cueva el día 21 de marzo de dicho año, lo que culminó el dispositivo de búsqueda que se había iniciado el 13 de marzo.
El fallecido fue inmovilizado con unos grilletes en sus manos y pies, fuertemente sujetos que le imposibilitaban defenderse y moverse. Los golpes que le propinaron sus agresores acabaron con su vida.






















































