VICENTE PÉREZ
El conocido juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, ha dirigido un mensaje a la población de Güímar, donde será mantenedor de su Fiesta de Arte el próximo 29 de junio.
En un vídeo divulgado por el Ayuntamiento que preside Carmen Luisa Castro, Calatayud, ya jubilado, recuerda que Güímar fue una etapa decisiva de su trayectoria personal y profesional, al punto de que la considera su «escuela fundamental” antes de convertirse en una figura mediática en España por sus sentencias educativas y sus reflexiones sobre juventud, familia y educación.
El extitular del Juzgado de Menores 1 de Granada,rememora con afecto los cuatro años que ejerció como juez en el municipio, entre 1980 y 1984, periodo que define como “una de las épocas más bonitas de mi vida”.
“Mi primer juzgado, mi primer destino, fue Güímar”, recuerda el exmagistrado, quien explica que tomó posesión el 31 de octubre de 1980, con apenas 24 años. “Ya ha llovido desde entonces”, bromea en un relato cargado de anécdotas y recuerdos personales ligados al municipio.

Calatayud evoca su llegada al antiguo juzgado, ubicado entonces en los bajos del Ayuntamiento, e incluso una escena que hoy cuenta con humor: el primer día, la Policía Local no le permitió estacionar en la zona reservada a autoridades porque no creían que aquel joven de 24 años fuera realmente el nuevo juez del municipio. “No, no me lo creo, mueva usted el coche de ahí”, recuerda que le dijo un agente.
Durante su intervención, también trae a la memoria figuras conocidas de aquella época en Güímar, como el entonces alcalde Pedro Guerra o Manuel Estupiñán, al que identifica como funerario y colaborador habitual en diligencias judiciales relacionadas con levantamientos de cadáveres. “Se hizo un gran amigo mío”, afirma.

Calatayud recuerda asimismo sus experiencias en el Puertito de Güímar, las autopsias que se realizaban en el cementerio municipal y sus vínculos con la Guardia Civil del municipio. Incluso asegura que la imagen de la Virgen del Pilar que se encuentra en la comandancia local “se la regalé yo”.
Más allá del ámbito judicial, el magistrado también rememora aspectos cotidianos de su vida en Tenerife, desde los carnavales —que asegura vivió intensamente durante sus cuatro años en Canarias— hasta los “batidos de papaya” que tomaba en un establecimiento próximo al consistorio. “Me sentí chicharrero”, señala.
El juez concluye su mensaje felicitando a los vecinos por las fiestas patronales de San Pedro y agradeciendo el trato recibido en aquellos años. “Gracias a Güímar, después volví a Granada y allí empezó a crearse el fenómeno este del juez Calatayud”, afirma.
Nacido en Ciudad Real en 1955, alcanzó notoriedad nacional como juez de menores en Granada por impulsar sentencias de carácter educativo y reparador para jóvenes infractores, alejadas del castigo puramente punitivo.
Entre las más conocidas figuran trabajos comunitarios, cursos formativos o actividades de concienciación orientadas a la reinserción.
A lo largo de los años se ha convertido en una de las voces más escuchadas en España sobre educación, uso de las tecnologías, disciplina familiar y adolescencia, con una intensa presencia en medios de comunicación, conferencias y redes sociales. En su página de Facebook tiene 734.000 seguidores.




















































