PLANETA CANARIO
El sistema volcánico de Tenerife mantiene en 2026 un nivel de actividad sísmica superior al registrado en años anteriores. Así lo ha constatado este jueves el Comité Científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA), que, pese al repunte de los últimos meses, considera que la probabilidad de una erupción sigue siendo baja a corto y medio plazo, es decir, en un horizonte de semanas o meses.
Los científicos se reunieron expresamente para analizar la evolución del sistema sismovolcánico de la isla después de los diferentes episodios registrados desde comienzos de año.
Al término de la reunión, el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, la actividad continúa por encima de los niveles de otros años, incluso durante abril y mayo, cuando disminuyó respecto a los episodios más intensos de febrero y marzo.
La sismicidad ha vuelto a repuntar posteriormente. En junio y julio se contabilizaron otros tres enjambres y, en conjunto, durante 2026 se han producido alrededor de diez periodos de actividad sísmica recurrente. Además de ser más frecuentes, algunos han tenido una duración mayor que los observados con anterioridad.

El episodio que comenzó el 22 de julio mantuvo una actividad significativa durante dos días y posteriormente continuaron detectándose terremotos durante varias jornadas, aunque de una magnitud tan reducida que muchos se encontraban cerca del límite de detección de las estaciones.
Pese a este incremento, los científicos no observan actualmente las señales que indicarían el inicio de un proceso eruptivo. El IGN señala que no se ha detectado una intrusión magmática en niveles de la corteza ni terremotos progresivamente más superficiales y de mayor magnitud, ni deformaciones rápidas del terreno.
Esta ausencia de cambios significativos en otros parámetros resulta clave para la evaluación del riesgo. Ya en febrero, el Comité Científico señalaba que, pese al aumento de la actividad anómala que se viene observando desde 2016, no se habían producido cambios asociados en parámetros como los gases o la deformación del terreno. Gobierno de Canarias

El IGN considera posible que continúen produciéndose enjambres sísmicos e incluso que alguno de los terremotos pueda llegar a ser percibido por la población, pero esto por sí solo no supondría que se estuviera aproximando una erupción.
Los científicos recuerdan que una eventual reactivación que pudiera conducir a una erupción debería estar acompañada por una evolución de distintos parámetros de vigilancia.
Ante el aumento de actividad registrado durante este año, el PEVOLCA ha acordado realizar un seguimiento específico de la situación cada tres meses, además de la vigilancia volcánica permanente que desarrolla el IGN.
La tendencia observada tampoco comenzó en 2026. Los datos científicos indican que Tenerife registra desde 2016 una actividad volcánica anómala en profundidad que no ha remitido y que ha ido aumentando. El propio IGN ha confirmado este año numerosos episodios de baja frecuencia y eventos híbridos, principalmente en el sector occidental de Las Cañadas del Teide y el entorno de Pico Viejo. IGN





















































