VICENTE PÉREZ
Los multitudinarios actos del papa en Canarias han tenido efectos emocionales en las personas que acudieron a ver al pontífice. Pero además, el Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife ha detectado efectos en la salud, concretamente por insolación.
Y es que en actos como la misa celebrada en el puerto de la capital tinerfeña, con 35.000 fieles, y su paseo en papamóvil por la ciudad, muchos asistentes esperaron varias horas, bajo el sol, ya que no había sombra en el caso del puerto chicharrero, y además la celebración estaba fijada para el mediodía, es decir, el momento de mayor radiación. La organización repartió agua y gorras, aunque esto no fue suficiente para evitar quemaduras.
Dermatólogos de la isla han observado un aumento de consultas relacionadas con los efectos del exceso de radiación ultravioleta, especialmente tras exposiciones prolongadas al aire libre durante las horas centrales del día, y justo esos días en que la incidencia de este tipo de radiación era alta.
Entre las principales alteraciones detectadas destacan las quemaduras solares, el empeoramiento de enfermedades fotosensibles y la reactivación de patologías cutáneas inflamatorias en pacientes predispuestos.
La dermatóloga Marina Rodríguez Martín, afirma en un comunicado del citado colegio profesional que “la población suele asociar la fotoprotección únicamente al uso de crema solar, pero cuando una persona permanece varias horas al sol, especialmente en Canarias y en horario de máxima radiación, el protector solar por sí solo no es suficiente para evitar el daño cutáneo.

Muchos pacientes han acudido tras la visita del papa a consulta con quemaduras en áreas que suelen quedar insuficientemente protegidas, entre ellas nuca y cuello, dorso de los pies, antebrazos, orejas y cuero cabelludo en personas con menor densidad capilar.
Estas zonas reciben radiación directa y acumulativa durante eventos prolongados y, con frecuencia, el fotoprotector no se reaplica con la frecuencia adecuada.
Aumento de brotes de enfermedades fotosensibles
Además de las quemaduras, los dermatólogos han observado exacerbaciones de diversas patologías cutáneas sensibles a la radiación ultravioleta, entre ellas ña rosácea, con incremento del enrojecimiento y los brotes inflamatorios: el lupus cutáneo y sistémico, enfermedad especialmente sensible a la radiación UV; la
erupción polimorfa lumínica o alergia al sol, y otras dermatosis fotosensibles preexistentes.
La radiación ultravioleta puede actuar como desencadenante inmunológico e inflamatorio, agravando enfermedades que permanecían previamente controladas., según subraya el Colegio Oficial de Mëdicos.
Canarias: una de las regiones con mayor radiación ultravioleta de Europa
El Archipiélago canario presentan índices de radiación ultravioleta especialmente elevados debido a su latitud, altitud, elevada insolación anual y reflexión de la luz en superficies como el pavimento o el mar.

Durante el verano es frecuente alcanzar índices UV extremos, capaces de producir daño cutáneo significativo en periodos relativamente cortos de tiempo.
Por ello, los expertos recuerdan que incluso utilizando fotoprotector pueden producirse quemaduras cuando la exposición es intensa y prolongada. El fotoprotector es necesario, pero no suficiente
Para protegerse de esta radiación de manera eficaz es necesario seguir las siguientes medidas preventivas.
- Aplicar fotoprotector de amplio espectro SPF 50+.
- Volver a aplicarlo cada dos horas y tras sudoración intensa.
- Utilizar sombreros de ala ancha.
- Vestir ropa con tejidos densos o fotoprotectores.
- Usar gafas de sol homologadas.
- Buscar sombra siempre que sea posible.
La dermatóloga Marina Rodríguez, que es directora médica de Dermaten Clínicas, insiste especialmente en el papel de la sombrilla como medida física de protección: “La sombrilla no sustituye al protector solar, pero constituye una medida adyuvante extraordinariamente útil. En eventos masivos al aire libre durante el verano debería normalizarse su uso igual que ocurre en la playa.”
Recomendaciones para futuros eventos al aire libre

Por todo ello, esta especialista recomienda que, cuando se asista aun evento al aire libre, y a pleno sol, se deben tomar las siguientes precauciones:
- Evitar exposiciones prolongadas entre las 12:00 y las 17:00 horas.
- Planificar pausas frecuentes en zonas de sombra.
- Llevar agua para mantener una adecuada hidratación.
- Proteger específicamente nuca, orejas, pies y antebrazos.
- Utilizar sombrillas o estructuras portátiles de sombra cuando el evento implique varias horas de permanencia.
La exposición solar excesiva no solo produce quemaduras inmediatas; también acelera el envejecimiento cutáneo, favorece la inmunosupresión local de la piel y aumenta el riesgo acumulado de cáncer cutáneo a largo plazo.






















































