VICENTE PÉREZ
La caída de un drago de gran porte en la Rambla del Mar, en Los Realejos, ha reabierto el debate sobre la conservación del patrimonio vegetal histórico de Tenerife apenas dos meses después del desplome del emblemático drago del cementerio de San Francisco, también en este municipio del norte de la isla.
El partido que, curiosamente lleva el nombre de Drago Canarias informó este martes 12 de mayo de la caída de un ejemplar «centenario» en una zona limítrofe con la Rambla de Castro, con lo que se consuma lo que había advertido públicamente días antes, cuando avisó de que se habían caído unas ramas y de la necesidad de actuar de forma urgente para evitar su pérdida definitiva.

El ejemplar, conocido como Drago de la Rambla del Mar, figuraba entre los centenarios destacados por el Ayuntamiento de Los Realejos en su catálogo turístico de “Árboles con historia”.
De este en concreto destacaba que «sobresale por encima del manto verde de las plataneras, en una imagen espectacular de la costa realejera».

Su desaparición supone también una pérdida paisajística, pues se encuentra junto al espacio natural con categoría de Paisaje Protegido, de la Rambla de Castro, uno de los parajes más bellos del Norte de Tenerife.

Según la web especializada Árboles Monumentales , el árbol caído alcanzaba los 12 metros de altura y presentaba una circunferencia de tronco de 5,70 metros medida a 1,5 metros del suelo.
Desde Drago Canarias, su portavoz local, Javier Álvarez, criticó la falta de actuación institucional pese a las alertas previas y reclamó una revisión del estado de otros dragos históricos del municipio que, según señaló, también presentan síntomas de deterioro. Entre ellos citó el drago de Siete Fuentes y el drago de Los Príncipes.

Hay que recordar que hace tres meses se desplomó el drago del cementerio de San Francisco, incluido por el Cabildo de Tenerife entre los árboles monumentales de la isla. Tenía más de dos siglos.
El de la Rambla del Mar no estaba incluido en este catálogo, al menos en la copia que figura en Internet.

Ver caído en el suelo árboles de esta especie siempre impresiona, porque está considerada uno de los principales símbolos naturales de Canarias y además su crecimiento es lento, por lo que son pocos los que alcanzan grandes dimensiones y muchos los que han estado amenazados por el abandono, el exceso de riego a su alrededor o los intereses urbanísticos.
De hecho, en noviembre de 2025 fue polémica la de un drago de gran porte en San Cristóbal de La Laguna para permitir la construcción de un edificio en suelo urbano.
Y es que los dragos en suelo urbano, salvo que se incluyan en catálogos oficiales de patrimonio cultural, no tienen ningún tipo de protección legal.






















































