VICENTE PÉREZ
El municipio de Agaete, en el noroeste de Gran Canaria es el epicentro de actividad sísmica desde finales de octubre pasado, hasta el punto de que el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ya ha localizado en torno a medio centenar de terremotos entre el 29 de octubre y el 6 de noviembre.
A esa cifra hay que añadir un sismo en las localidades vecinas de Artenara y otro en Santa María de Guía.
La mayoría son de muy baja magnitud y, por tanto, no sentidos por la población, sino captados por el instrumental del IGN.
No obstante, seis sí han sido percibidos, el último el miércoles 5, de magnitud 1.7, que fue notado en el propio núcleo de Agaete y en Casas del Camino, con intensidad II, es decir, débil, en una escala que llega hasta XII.
La jornada con mayor actividad sísmica fue el 31 de octubre, con catorce terremotos en la lista del IGN, y este 5 de noviembre ha localizado trece, mientras que el jueves 7 consta ocho. Los demás días en este periodo la cantidad de movimientos registrada es menor.

El mayor de los temblores se registró el 30 de octubre a la 1:19 UTC, con una magnitud de 2,9 mbLg y 7 kilómetros de profundidad, sentido por la población de diferentes puntos de Gran Canaria con una intensidad III–IV.
Minutos después se produjo otro movimiento de 2,3 mbLg, percibido con intensidad III.
Los hipocentros (punto del subsuelo donde se originan estos sismos) se sitúan entre 0 y 9 kilómetros bajo la superficie.
La profundidad media ronda los 4 km. La mayoría se concentró en torno a los 5 kilómetros bajo tierra, especialmente en el sector sur y sureste del municipio, aunque también se han detectado algunos temblores más someros.

Por el momento ni el IGN ni el Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan) no han advertido de que esta sismicidad sea preocupante. Ambas instituciones solo emitieron comunicados al principio de esta serie sísmica, cuando se produjeron los dos terremotos más sentidos y con mayor intensidad.
El sismólogo del IGN, Eduardo Suárez, declaró a Canarias 7 el día 31 de octubre que estos terremotos «son normales, pero dentro de una ventana temporal amplia, aunque no son muy frecuentes».

Sobre el origen de los temblores, afirmó que son tectónico-volcánicos y no presentan ninguna característica que los relacione con magma en movimiento o una actividad hidrotermal.
«Este tipo de señales son puramente tectónicas», apuntó el sismólogo, quien estableció la hipótesis de que podrían deber «a un reajuste del edificio insular», ya que el Archipiélago se mueve sobre una placa en la que se redistribuyen los esfuerzos.




















































