PLANETA CANARIO
A las 15.11 horas hace dos años, el 19 de septiembre de 2021, la tierra se abrió en Cabeza de Vaca (Cumbre Vieja), a pocos cientos de metros de viviendas. La gran explosión sorprendió a todo el mundo en sus casas. No hubo evacuación preventiva general. Para los más próximos al volcán fue, literalmente, huír a la carrera. Se fueron con lo puesto, perdieron enseres, objetos personales y animales, y no pudieron asegurar sus casas o mejorar sus seguros.
Dos años después, la indignación sigue muy viva en muchos damnificados con las autoridades de entonces y con científicos. Tal es así que recientemente se han presentado en los Juzgados de Aridane al menos 22 denuncias de familias que buscan justicia en vía penal contra los responsables de la emergencia, según ha informado el diario solidario ElValledeAridane.com, que edita la asociación Tierra Bonita gracias al libro Las otras historias del volcán.

A principios de septiembre se registraron ante estos mismos Juzgados la mayor parte de estas nuevas denuncias de personas que vivían en los primeros barrios que sepultó el volcán, con dramáticos testimonios de lo vivido y los daños, materiales y psicológicos, que, sostienen los denunciantes, sufrieron por falta de una evacuación a tiempo.
Piden Justicia por entender que no se aplicó el principio de precaución, pese a las señales de deformación, sismicidad somera y otros indicadores que ese domingo 19 de agosto se habían intensificado y elevado a niveles peligrosos la probabilidad de un proceso eruptivo en un corto periodo de tiempo.
La Asociación Tierra Bonita tiene presentada una querella criminal contra los responsables de la gestión de la emergencia, convencida de que debe abrirse una investigación que clarifique todo este asunto, alegando la existencia de indicios de que la erupción era inminente o de que, cuanto menos, existía una elevada posibilidad de que comenzara en horas y no en días.
Un Juzgado de Los Llanos de Aridane archivó a finales de agosto pasado esta querella, pero el colectivo denunciante ha recurrido este sobreseimiento ante la Audiencia Provincial a través del despacho de abogados Martínez Echevarría.
Relatos estremecedores de la población más próxima al volcán
Los habitantes más próximos al incipiente volcán, que habían sentido en horas y días previos ruidos y temblores bajo sus pies pero a quienes se les había dicho que podían continuar en sus hogares, salieron con lo puesto, a la estampida. Sus testimonios son estremecedores. Quienes vivían en El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque… ni siquiera habían sido convocados a reuniones informativas para prepararse. El plan de emergencias, que el discurso oficial vende como un éxito sin paliativos, falló en el momento clave. Solo el azar -o la divina providencia- evitó un precio en vidas en ese momento.
Los testimonios de los vecinos de la zona más próxima a la erupción son desgarradores y al mismo tiempo esclarecedores sobre lo dramático de su situación. Un buen número de esos relatos casi de terror están publicados en el libro Las otras historias del volcán, editado por la productora audiovisual I Love The World.

Cabe destacar lo que contaron algunos guardias civiles residente en la zona. Uno de ellos lo refiere así: “Decidí mandarle un whatsapp de audio al que era mi teniente, que se encontraba en una reunión diaria del PEVOLCA; resumiendo, le dije que yo de vulcanología no tenía conocimientos pero por la forma en que se estaba comportando la tierra me hacía presagiar que la erupción estaba allí. Me vestí mi uniforme y me dispuse a almorzar, noté un silencio apoderarse de todo, salí fuera y de repente la tierra explotó a unos 500 metros de nuestra casa, una columna negra que segundos alcanzó decenas de metros de altura”.
Otro matrimonio que residía a poca distancia del volcán asegura que les explotó a 200 metros de donde se encontraban ambos (“empezaron a caernos piedras encima, nos subimos en los coches y nos fuimos tocando la pita para que nuestros vecinos salieran también”).
El enfado fue aún mayor porque a los vecinos de determinadas zonas que luego resultaron arrasadas por la erupción (El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque…) no se les convocó a las reuniones informativas del comité del PEVOLCA que tuvieron lugar los días previos con la población, como la celebrada el 18 de septiembre, víspera de la erupción, en Las Manchas. Incluso algunos vecinos de esos lugares se les prohibió entrar en la reunión. Es decir, hay barrios afectados con los que no se siguió ninguna estrategia preventiva.
En esta publicación (Las otras historias del volcán) otro guardia civil critica que “en los primeros momentos se prohibió a los vecinos ir a sus casas a recoger enseres y la lava iba a una velocidad de 10 metros por hora, habiendo casas que estaban a 10 kilómetros con la prohibición de acceder desde el primer momento”.
Una familia de origen alemán con dos hijos menores cuenta en Las otras historias del volcán cómo mientras que en las noticias oficiales en los medios de comunicación se decía que no había peligro inminente de erupción, y menos en la zona donde ellos vivían, al lado de la Montaña Rajada, en el valle de Tajogaite, la realidad es que le sorprendía le erupción volcánica sobre sus propias cabezas.
«Desde hacía días sentíamos el movimiento de la tierra bajo nosotros una y otra vez. Una y otra vez las vigas de la casa crujían. Intentábamos mantener la calma. El Gobierno ya nos avisará, pensábamos. Hay profesionales sobre el terreno que miden y vigilan cada pequeño movimiento, por lo que si hay peligro, nos informarán con tiempo», exponen en en libro.
PLANETA CANARIO
A las 15.11 horas hace dos años, el 19 de septiembre de 2021, la tierra se abrió en Cabeza de Vaca (Cumbre Vieja), a pocos cientos de metros de viviendas. La gran explosión sorprendió a todo el mundo en sus casas. No hubo evacuación preventiva general. Para los más próximos al volcán fue, literalmente, huír a la carrera. Se fueron con lo puesto, perdieron enseres, objetos personales y animales, y no pudieron asegurar sus casas o mejorar sus seguros.
Dos años después, la indignación sigue muy viva en muchos damnificados con las autoridades de entonces y con científicos. Tal es así que recientemente se han presentado en los Juzgados de Aridane al menos 22 denuncias de familias que buscan justicia en vía penal contra los responsables de la emergencia, según ha informado el diario solidario ElValledeAridane.com, que edita la asociación Tierra Bonita gracias al libro Las otras historias del volcán.

A principios de septiembre se registraron ante estos mismos Juzgados la mayor parte de estas nuevas denuncias de personas que vivían en los primeros barrios que sepultó el volcán, con dramáticos testimonios de lo vivido y los daños, materiales y psicológicos, que, sostienen los denunciantes, sufrieron por falta de una evacuación a tiempo.
Piden Justicia por entender que no se aplicó el principio de precaución, pese a las señales de deformación, sismicidad somera y otros indicadores que ese domingo 19 de agosto se habían intensificado y elevado a niveles peligrosos la probabilidad de un proceso eruptivo en un corto periodo de tiempo.
La Asociación Tierra Bonita tiene presentada una querella criminal contra los responsables de la gestión de la emergencia, convencida de que debe abrirse una investigación que clarifique todo este asunto, alegando la existencia de indicios de que la erupción era inminente o de que, cuanto menos, existía una elevada posibilidad de que comenzara en horas y no en días.
Un Juzgado de Los Llanos de Aridane archivó a finales de agosto pasado esta querella, pero el colectivo denunciante ha recurrido este sobreseimiento ante la Audiencia Provincial a través del despacho de abogados Martínez Echevarría.
Relatos estremecedores de la población más próxima al volcán
Los habitantes más próximos al incipiente volcán, que habían sentido en horas y días previos ruidos y temblores bajo sus pies pero a quienes se les había dicho que podían continuar en sus hogares, salieron con lo puesto, a la estampida. Sus testimonios son estremecedores. Quienes vivían en El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque… ni siquiera habían sido convocados a reuniones informativas para prepararse. El plan de emergencias, que el discurso oficial vende como un éxito sin paliativos, falló en el momento clave. Solo el azar -o la divina providencia- evitó un precio en vidas en ese momento.
Los testimonios de los vecinos de la zona más próxima a la erupción son desgarradores y al mismo tiempo esclarecedores sobre lo dramático de su situación. Un buen número de esos relatos casi de terror están publicados en el libro Las otras historias del volcán, editado por la productora audiovisual I Love The World.

Cabe destacar lo que contaron algunos guardias civiles residente en la zona. Uno de ellos lo refiere así: “Decidí mandarle un whatsapp de audio al que era mi teniente, que se encontraba en una reunión diaria del PEVOLCA; resumiendo, le dije que yo de vulcanología no tenía conocimientos pero por la forma en que se estaba comportando la tierra me hacía presagiar que la erupción estaba allí. Me vestí mi uniforme y me dispuse a almorzar, noté un silencio apoderarse de todo, salí fuera y de repente la tierra explotó a unos 500 metros de nuestra casa, una columna negra que segundos alcanzó decenas de metros de altura”.
Otro matrimonio que residía a poca distancia del volcán asegura que les explotó a 200 metros de donde se encontraban ambos (“empezaron a caernos piedras encima, nos subimos en los coches y nos fuimos tocando la pita para que nuestros vecinos salieran también”).
El enfado fue aún mayor porque a los vecinos de determinadas zonas que luego resultaron arrasadas por la erupción (El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque…) no se les convocó a las reuniones informativas del comité del PEVOLCA que tuvieron lugar los días previos con la población, como la celebrada el 18 de septiembre, víspera de la erupción, en Las Manchas. Incluso algunos vecinos de esos lugares se les prohibió entrar en la reunión. Es decir, hay barrios afectados con los que no se siguió ninguna estrategia preventiva.
En esta publicación (Las otras historias del volcán) otro guardia civil critica que “en los primeros momentos se prohibió a los vecinos ir a sus casas a recoger enseres y la lava iba a una velocidad de 10 metros por hora, habiendo casas que estaban a 10 kilómetros con la prohibición de acceder desde el primer momento”.
Una familia de origen alemán con dos hijos menores cuenta en Las otras historias del volcán cómo mientras que en las noticias oficiales en los medios de comunicación se decía que no había peligro inminente de erupción, y menos en la zona donde ellos vivían, al lado de la Montaña Rajada, en el valle de Tajogaite, la realidad es que le sorprendía le erupción volcánica sobre sus propias cabezas.
«Desde hacía días sentíamos el movimiento de la tierra bajo nosotros una y otra vez. Una y otra vez las vigas de la casa crujían. Intentábamos mantener la calma. El Gobierno ya nos avisará, pensábamos. Hay profesionales sobre el terreno que miden y vigilan cada pequeño movimiento, por lo que si hay peligro, nos informarán con tiempo», exponen en en libro.
PLANETA CANARIO
A las 15.11 horas hace dos años, el 19 de septiembre de 2021, la tierra se abrió en Cabeza de Vaca (Cumbre Vieja), a pocos cientos de metros de viviendas. La gran explosión sorprendió a todo el mundo en sus casas. No hubo evacuación preventiva general. Para los más próximos al volcán fue, literalmente, huír a la carrera. Se fueron con lo puesto, perdieron enseres, objetos personales y animales, y no pudieron asegurar sus casas o mejorar sus seguros.
Dos años después, la indignación sigue muy viva en muchos damnificados con las autoridades de entonces y con científicos. Tal es así que recientemente se han presentado en los Juzgados de Aridane al menos 22 denuncias de familias que buscan justicia en vía penal contra los responsables de la emergencia, según ha informado el diario solidario ElValledeAridane.com, que edita la asociación Tierra Bonita gracias al libro Las otras historias del volcán.

A principios de septiembre se registraron ante estos mismos Juzgados la mayor parte de estas nuevas denuncias de personas que vivían en los primeros barrios que sepultó el volcán, con dramáticos testimonios de lo vivido y los daños, materiales y psicológicos, que, sostienen los denunciantes, sufrieron por falta de una evacuación a tiempo.
Piden Justicia por entender que no se aplicó el principio de precaución, pese a las señales de deformación, sismicidad somera y otros indicadores que ese domingo 19 de agosto se habían intensificado y elevado a niveles peligrosos la probabilidad de un proceso eruptivo en un corto periodo de tiempo.
La Asociación Tierra Bonita tiene presentada una querella criminal contra los responsables de la gestión de la emergencia, convencida de que debe abrirse una investigación que clarifique todo este asunto, alegando la existencia de indicios de que la erupción era inminente o de que, cuanto menos, existía una elevada posibilidad de que comenzara en horas y no en días.
Un Juzgado de Los Llanos de Aridane archivó a finales de agosto pasado esta querella, pero el colectivo denunciante ha recurrido este sobreseimiento ante la Audiencia Provincial a través del despacho de abogados Martínez Echevarría.
Relatos estremecedores de la población más próxima al volcán
Los habitantes más próximos al incipiente volcán, que habían sentido en horas y días previos ruidos y temblores bajo sus pies pero a quienes se les había dicho que podían continuar en sus hogares, salieron con lo puesto, a la estampida. Sus testimonios son estremecedores. Quienes vivían en El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque… ni siquiera habían sido convocados a reuniones informativas para prepararse. El plan de emergencias, que el discurso oficial vende como un éxito sin paliativos, falló en el momento clave. Solo el azar -o la divina providencia- evitó un precio en vidas en ese momento.
Los testimonios de los vecinos de la zona más próxima a la erupción son desgarradores y al mismo tiempo esclarecedores sobre lo dramático de su situación. Un buen número de esos relatos casi de terror están publicados en el libro Las otras historias del volcán, editado por la productora audiovisual I Love The World.

Cabe destacar lo que contaron algunos guardias civiles residente en la zona. Uno de ellos lo refiere así: “Decidí mandarle un whatsapp de audio al que era mi teniente, que se encontraba en una reunión diaria del PEVOLCA; resumiendo, le dije que yo de vulcanología no tenía conocimientos pero por la forma en que se estaba comportando la tierra me hacía presagiar que la erupción estaba allí. Me vestí mi uniforme y me dispuse a almorzar, noté un silencio apoderarse de todo, salí fuera y de repente la tierra explotó a unos 500 metros de nuestra casa, una columna negra que segundos alcanzó decenas de metros de altura”.
Otro matrimonio que residía a poca distancia del volcán asegura que les explotó a 200 metros de donde se encontraban ambos (“empezaron a caernos piedras encima, nos subimos en los coches y nos fuimos tocando la pita para que nuestros vecinos salieran también”).
El enfado fue aún mayor porque a los vecinos de determinadas zonas que luego resultaron arrasadas por la erupción (El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque…) no se les convocó a las reuniones informativas del comité del PEVOLCA que tuvieron lugar los días previos con la población, como la celebrada el 18 de septiembre, víspera de la erupción, en Las Manchas. Incluso algunos vecinos de esos lugares se les prohibió entrar en la reunión. Es decir, hay barrios afectados con los que no se siguió ninguna estrategia preventiva.
En esta publicación (Las otras historias del volcán) otro guardia civil critica que “en los primeros momentos se prohibió a los vecinos ir a sus casas a recoger enseres y la lava iba a una velocidad de 10 metros por hora, habiendo casas que estaban a 10 kilómetros con la prohibición de acceder desde el primer momento”.
Una familia de origen alemán con dos hijos menores cuenta en Las otras historias del volcán cómo mientras que en las noticias oficiales en los medios de comunicación se decía que no había peligro inminente de erupción, y menos en la zona donde ellos vivían, al lado de la Montaña Rajada, en el valle de Tajogaite, la realidad es que le sorprendía le erupción volcánica sobre sus propias cabezas.
«Desde hacía días sentíamos el movimiento de la tierra bajo nosotros una y otra vez. Una y otra vez las vigas de la casa crujían. Intentábamos mantener la calma. El Gobierno ya nos avisará, pensábamos. Hay profesionales sobre el terreno que miden y vigilan cada pequeño movimiento, por lo que si hay peligro, nos informarán con tiempo», exponen en en libro.
PLANETA CANARIO
A las 15.11 horas hace dos años, el 19 de septiembre de 2021, la tierra se abrió en Cabeza de Vaca (Cumbre Vieja), a pocos cientos de metros de viviendas. La gran explosión sorprendió a todo el mundo en sus casas. No hubo evacuación preventiva general. Para los más próximos al volcán fue, literalmente, huír a la carrera. Se fueron con lo puesto, perdieron enseres, objetos personales y animales, y no pudieron asegurar sus casas o mejorar sus seguros.
Dos años después, la indignación sigue muy viva en muchos damnificados con las autoridades de entonces y con científicos. Tal es así que recientemente se han presentado en los Juzgados de Aridane al menos 22 denuncias de familias que buscan justicia en vía penal contra los responsables de la emergencia, según ha informado el diario solidario ElValledeAridane.com, que edita la asociación Tierra Bonita gracias al libro Las otras historias del volcán.

A principios de septiembre se registraron ante estos mismos Juzgados la mayor parte de estas nuevas denuncias de personas que vivían en los primeros barrios que sepultó el volcán, con dramáticos testimonios de lo vivido y los daños, materiales y psicológicos, que, sostienen los denunciantes, sufrieron por falta de una evacuación a tiempo.
Piden Justicia por entender que no se aplicó el principio de precaución, pese a las señales de deformación, sismicidad somera y otros indicadores que ese domingo 19 de agosto se habían intensificado y elevado a niveles peligrosos la probabilidad de un proceso eruptivo en un corto periodo de tiempo.
La Asociación Tierra Bonita tiene presentada una querella criminal contra los responsables de la gestión de la emergencia, convencida de que debe abrirse una investigación que clarifique todo este asunto, alegando la existencia de indicios de que la erupción era inminente o de que, cuanto menos, existía una elevada posibilidad de que comenzara en horas y no en días.
Un Juzgado de Los Llanos de Aridane archivó a finales de agosto pasado esta querella, pero el colectivo denunciante ha recurrido este sobreseimiento ante la Audiencia Provincial a través del despacho de abogados Martínez Echevarría.
Relatos estremecedores de la población más próxima al volcán
Los habitantes más próximos al incipiente volcán, que habían sentido en horas y días previos ruidos y temblores bajo sus pies pero a quienes se les había dicho que podían continuar en sus hogares, salieron con lo puesto, a la estampida. Sus testimonios son estremecedores. Quienes vivían en El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque… ni siquiera habían sido convocados a reuniones informativas para prepararse. El plan de emergencias, que el discurso oficial vende como un éxito sin paliativos, falló en el momento clave. Solo el azar -o la divina providencia- evitó un precio en vidas en ese momento.
Los testimonios de los vecinos de la zona más próxima a la erupción son desgarradores y al mismo tiempo esclarecedores sobre lo dramático de su situación. Un buen número de esos relatos casi de terror están publicados en el libro Las otras historias del volcán, editado por la productora audiovisual I Love The World.

Cabe destacar lo que contaron algunos guardias civiles residente en la zona. Uno de ellos lo refiere así: “Decidí mandarle un whatsapp de audio al que era mi teniente, que se encontraba en una reunión diaria del PEVOLCA; resumiendo, le dije que yo de vulcanología no tenía conocimientos pero por la forma en que se estaba comportando la tierra me hacía presagiar que la erupción estaba allí. Me vestí mi uniforme y me dispuse a almorzar, noté un silencio apoderarse de todo, salí fuera y de repente la tierra explotó a unos 500 metros de nuestra casa, una columna negra que segundos alcanzó decenas de metros de altura”.
Otro matrimonio que residía a poca distancia del volcán asegura que les explotó a 200 metros de donde se encontraban ambos (“empezaron a caernos piedras encima, nos subimos en los coches y nos fuimos tocando la pita para que nuestros vecinos salieran también”).
El enfado fue aún mayor porque a los vecinos de determinadas zonas que luego resultaron arrasadas por la erupción (El Paraíso, Los Campitos, Pastelero, Todoque…) no se les convocó a las reuniones informativas del comité del PEVOLCA que tuvieron lugar los días previos con la población, como la celebrada el 18 de septiembre, víspera de la erupción, en Las Manchas. Incluso algunos vecinos de esos lugares se les prohibió entrar en la reunión. Es decir, hay barrios afectados con los que no se siguió ninguna estrategia preventiva.
En esta publicación (Las otras historias del volcán) otro guardia civil critica que “en los primeros momentos se prohibió a los vecinos ir a sus casas a recoger enseres y la lava iba a una velocidad de 10 metros por hora, habiendo casas que estaban a 10 kilómetros con la prohibición de acceder desde el primer momento”.
Una familia de origen alemán con dos hijos menores cuenta en Las otras historias del volcán cómo mientras que en las noticias oficiales en los medios de comunicación se decía que no había peligro inminente de erupción, y menos en la zona donde ellos vivían, al lado de la Montaña Rajada, en el valle de Tajogaite, la realidad es que le sorprendía le erupción volcánica sobre sus propias cabezas.
«Desde hacía días sentíamos el movimiento de la tierra bajo nosotros una y otra vez. Una y otra vez las vigas de la casa crujían. Intentábamos mantener la calma. El Gobierno ya nos avisará, pensábamos. Hay profesionales sobre el terreno que miden y vigilan cada pequeño movimiento, por lo que si hay peligro, nos informarán con tiempo», exponen en en libro.






















































