PLANETA CANARIO
Arrecife de Lanzarote ha sido escenario este sábado de una manifestación de cientos de personas contra la inmigración irregular, acto en el que participó el líder nacional de VOX, Santiago Abascal, a quien en otra concentración en las proximidades contra el discurso de este partido tacharon de «racista».
Abascal, que dio un mitin en la capital conejera, lanzó el arsenal que se esperaba: acusó al Gobierno estatal, que definió como «socialcomunista», de favorecer la llegada de inmigrantes subsaharianos por su discurso «progre, comunista y equidistante». Y no tuvo reparos en proclamar que «no vienen a pagar nuestras pensiones sino en muchos casos a recibir las ayudas que se niegan a los españoles», afirmación que no sustentó en datos concretos.

A no mucha distancia de allí, una concentración de personas, en la que había también inmigrantes, profería proclamas contra VOX, al que achacan una ideología racista y no respetar los derechos humanos de estas personas.
Ante sus enfervorecidos seguidores, Abascal se comprometió a que, si gobernara, aplicaría el criterio de que «el que no entre en España ilegalmente, vivirá en la ilegalidad perpetua y nunca será regularizado, si es que no hemos podido deportarlo».
«El mensaje que debe llegar es que quien entra ilegalmente en España debe abandonar toda esperanza de vivir legalmente entre nosotros», remachó, al tiempo que pidió el inicio de las deportaciones masivas y la apertura de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CÍES).
El Gobierno estatal (PSOE-Unidas Podemos) ha anunciado que este mismo mes habilitará 7.000 plazas en centros de acogida de inmigrantes, en antiguos acuartelamientos militares y en instalaciones cedidas por otras administraciones.

PLANETA CANARIO
Arrecife de Lanzarote ha sido escenario este sábado de una manifestación de cientos de personas contra la inmigración irregular, acto en el que participó el líder nacional de VOX, Santiago Abascal, a quien en otra concentración en las proximidades contra el discurso de este partido tacharon de «racista».
Abascal, que dio un mitin en la capital conejera, lanzó el arsenal que se esperaba: acusó al Gobierno estatal, que definió como «socialcomunista», de favorecer la llegada de inmigrantes subsaharianos por su discurso «progre, comunista y equidistante». Y no tuvo reparos en proclamar que «no vienen a pagar nuestras pensiones sino en muchos casos a recibir las ayudas que se niegan a los españoles», afirmación que no sustentó en datos concretos.

A no mucha distancia de allí, una concentración de personas, en la que había también inmigrantes, profería proclamas contra VOX, al que achacan una ideología racista y no respetar los derechos humanos de estas personas.
Ante sus enfervorecidos seguidores, Abascal se comprometió a que, si gobernara, aplicaría el criterio de que «el que no entre en España ilegalmente, vivirá en la ilegalidad perpetua y nunca será regularizado, si es que no hemos podido deportarlo».
«El mensaje que debe llegar es que quien entra ilegalmente en España debe abandonar toda esperanza de vivir legalmente entre nosotros», remachó, al tiempo que pidió el inicio de las deportaciones masivas y la apertura de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CÍES).
El Gobierno estatal (PSOE-Unidas Podemos) ha anunciado que este mismo mes habilitará 7.000 plazas en centros de acogida de inmigrantes, en antiguos acuartelamientos militares y en instalaciones cedidas por otras administraciones.

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Arrecife de Lanzarote ha sido escenario este sábado de una manifestación de cientos de personas contra la inmigración irregular, acto en el que participó el líder nacional de VOX, Santiago Abascal, a quien en otra concentración en las proximidades contra el discurso de este partido tacharon de «racista».
Abascal, que dio un mitin en la capital conejera, lanzó el arsenal que se esperaba: acusó al Gobierno estatal, que definió como «socialcomunista», de favorecer la llegada de inmigrantes subsaharianos por su discurso «progre, comunista y equidistante». Y no tuvo reparos en proclamar que «no vienen a pagar nuestras pensiones sino en muchos casos a recibir las ayudas que se niegan a los españoles», afirmación que no sustentó en datos concretos.

A no mucha distancia de allí, una concentración de personas, en la que había también inmigrantes, profería proclamas contra VOX, al que achacan una ideología racista y no respetar los derechos humanos de estas personas.
Ante sus enfervorecidos seguidores, Abascal se comprometió a que, si gobernara, aplicaría el criterio de que «el que no entre en España ilegalmente, vivirá en la ilegalidad perpetua y nunca será regularizado, si es que no hemos podido deportarlo».
«El mensaje que debe llegar es que quien entra ilegalmente en España debe abandonar toda esperanza de vivir legalmente entre nosotros», remachó, al tiempo que pidió el inicio de las deportaciones masivas y la apertura de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CÍES).
El Gobierno estatal (PSOE-Unidas Podemos) ha anunciado que este mismo mes habilitará 7.000 plazas en centros de acogida de inmigrantes, en antiguos acuartelamientos militares y en instalaciones cedidas por otras administraciones.

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Arrecife de Lanzarote ha sido escenario este sábado de una manifestación de cientos de personas contra la inmigración irregular, acto en el que participó el líder nacional de VOX, Santiago Abascal, a quien en otra concentración en las proximidades contra el discurso de este partido tacharon de «racista».
Abascal, que dio un mitin en la capital conejera, lanzó el arsenal que se esperaba: acusó al Gobierno estatal, que definió como «socialcomunista», de favorecer la llegada de inmigrantes subsaharianos por su discurso «progre, comunista y equidistante». Y no tuvo reparos en proclamar que «no vienen a pagar nuestras pensiones sino en muchos casos a recibir las ayudas que se niegan a los españoles», afirmación que no sustentó en datos concretos.

A no mucha distancia de allí, una concentración de personas, en la que había también inmigrantes, profería proclamas contra VOX, al que achacan una ideología racista y no respetar los derechos humanos de estas personas.
Ante sus enfervorecidos seguidores, Abascal se comprometió a que, si gobernara, aplicaría el criterio de que «el que no entre en España ilegalmente, vivirá en la ilegalidad perpetua y nunca será regularizado, si es que no hemos podido deportarlo».
«El mensaje que debe llegar es que quien entra ilegalmente en España debe abandonar toda esperanza de vivir legalmente entre nosotros», remachó, al tiempo que pidió el inicio de las deportaciones masivas y la apertura de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CÍES).
El Gobierno estatal (PSOE-Unidas Podemos) ha anunciado que este mismo mes habilitará 7.000 plazas en centros de acogida de inmigrantes, en antiguos acuartelamientos militares y en instalaciones cedidas por otras administraciones.























































