PLANETA CANARIO
La empresa Energía Geotérmica de Canarias, con capital público y privado, comenzará en otoño de este año n Vilaflor los primeros sondeos para ver el potencia de aprovechamiento de la energía geotérmica, con un coste total de las prospecciones que superará los 80 millones de euros.
Esta entidad está formada por el Cabildo de Tenerife, junto al Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), la empresa DISA y la islandesa Reykjyavik Geothermal.
El proyecto fue presentado este viernes 23 de mayo por la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, acompañada en la rueda de prensa por el consejero de Innovación, Investigación y Desarrollo, Juan José Martínez; el director de DISA Renovables, Joaquín Gurriarán; el director de Energía de DISA, Santiago Rull; el CEO y director de Reykjavik Geothermal, Magnús Dagur Ásbjörnsson; y el director del área de Medioambiente del ITER y coordinador científico del Involcan, Nemesio Pérez.
Martínez recordó que 2024 se llevaron a cabo estudios superficiales con resultados «prometedores»: existiría agua y calor superior a los 150°C a una profundidad de 2.500 metros en las zonas sur y oeste de la isla. «Esta tecnología se caracteriza por una mínima afección al territorio —ocupa poco espacio—, estabilidad y seguridad en la producción energética y cero emisiones contaminantes”, afirmó el consejero.

En palabras de Rull, «será el primer proyecto de su tipo en España» y «para hacerlo realidad y garantizar su viabilidad técnico-económica, necesitamos apoyo a la inversión y una tarifa justa que impulse su crecimiento dentro de la matriz de generación de las islas”.
Gurriarán explicó que se han analizado más de 17.000 hectáreas de la isla para ver qué ocurre en el subsuelo y se han señalado algunas zona.
El director de Reykjavik Geothermal puso como ejemplo el caso de Islandia, donde “la geotermia genera el 60 por ciento de la energía y Tenerife es un gran candidato”·

La primera investigación en el subsuelo de Tenerife se realizará en el sur de la isla, donde existen fundadas esperanzas de encontrar altas temperaturas que permitan la producción de vapor de agua para mover las turbinas que generarán, según el yacimiento, entre cinco y veinte megavatios, una energía con la que se puede abastecer una ciudad como Santa Cruz durante todo un año.
Frente a otras fuentes de generación, la geotermia presenta una importantísima serie de ventajas diferenciales. La primera, su baja ocupación de suelo y su escaso impacto en el territorio. Toda la estructura que se utiliza para los sondeos iniciales en busca de calor desaparece cuando se detecta una fuente de energía.
Las instalaciones necesarias para la generación, básicamente turbinas y conducciones de vapor, según el Cabildo, «ocupan una superficie muy pequeña, muy lejos del impacto visual de los parques eólicos o fotovoltaicos con quienes sí comparte una extraordinaria virtud: no contamina».
Las ventajas de la geotermia

Una de las ventajas adicionales de la geotermia profunda, como es el caso de la que se realizará en la isla de Tenerife, es que usualmente encuentra a grandes profundidades reservas de agua que no son accesibles por métodos tradicionales ni aptas para el consumo humano.
Esa agua, que se encuentra a altas temperaturas, se utiliza, convertida en vapor, en el funcionamiento de las turbinas, y termina su función con un altísimo grado de pureza, con lo que puede servir para aumentar la oferta de agua para uso agrícola o consumo doméstico.
El proyecto en Tenerife ha podido acometerse en buena medida por el incentivo del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía de España (IDAE) que ha cofinanciado los estudios iniciales y las prospecciones con fondos Next Generation de la Unión Europea. Estas ayudas cubren el 50% del coste de la inversión.
La geotermia elimina las emisiones de CO2 a la atmósfera contribuyendo al objetivo de la descarbonización de las islas y la duración del suministro es casi ilimitada, puesto que la vida útil de un yacimiento se puede extender durante una enorme cantidad de años. Además, a un coste inferior a los 300 €/MWh que actualmente se abona a la generación convencional.
La tarifa: asignatura pendiente

En este sentido, el director científico del ITER, Nemesio Pérez expuso que «la falta de una tarifa específica para la generación eléctrica a partir de recursos geotérmicos en España puede ser un obstáculo significativo para atraer inversores para el desarrollo de proyectos geotérmicos. Sin una tarifa regulada o un esquema de incentivos claro (como tarifas feed-in o subastas específicas), los inversores no pueden prever con certeza los ingresos futuros del proyecto, lo que aumenta el riesgo financiero, generando una importante incertidumbre económica».






















































