PLANETA CANARIO
La directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, afirmó este jueves 26 de mayo en el Parlamento de Canarias, preguntada por qué no se cambió el semáforo por riesgo volcánico de amarillo a naranja en La Palma el fin de semana en que comenzó el proceso eruptivo, que esa decisión corresponde tomarla al Comité Director el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (PEVOLCA), pero que el Comité Científico de este plan, del que forma parte el IGN, advirtió, con consenso de todos sus miembros, el sábado 18 de septiembre, un día antes de explotar el volcán de Cumbre Vieja, de que la erupción «es inminente».
A renglón seguido, Blanco añadió: «Este término [inminente] busquen ustedes en el PEVOLCA y sabrán a qué color corresponde». Y en efecto, este plan, aprobado por Decreto 112/2018 del Gobierno canario y publicado en el Boletín Oficial de Canarias el 9 de agosto de 2018, establece que en esos casos el semáforo tiene que cambiar a naranja, declararse la alerta máxima, y comporta el inicio de evacuaciones.

Sin embargo, al día siguiente, este viernes, Blanco ha cambiado su versión en un comunicado, según publican varios medios palmeros, como Onda Cero y El Apurón, pues afirma que en realidad el Comité Científico «excluyó la calificación de inminente» para la erupción, aunque la responsable del IGN, en su matización de este viernes 27, se refiere a la reunión del domingo 19 de septiembre.
En ese encuentro, “todas las instituciones se mostraron de acuerdo en que el proceso podía tener una evolución a corto plazo, pero no se llegó a un acuerdo sobre si este plazo era de horas o días, y se excluyó la calificación de la erupción como inminente.» «Por ello», añade Blanco, «se decidió la redacción siguiente: El proceso continúa y puede tener una evolución rápida a corto plazo. En este momento, el proceso está en fase pre-eruptiva, con una mayor probabilidad de que culmine en erupción, sin evidencias, en este momento, que permitan establecer una ventana temporal”.
Comoquiera que sus palabras en el Parlamento, durante la Comisión sobre los efectos de la crisis vulcanológica y reconstrucción de La Palma, eran muy comprometedoras, pues se daba a entender que el órgano político del PEVOLCA se había saltado el criterio científico y obviado lo que establece el plan, Blanco ha aclarado este viernes que “el Comité de Dirección del PEVOLCA tomó sus decisiones a partir de los informes consensuados por el Comité Científico”.

Dice literalmente el PEVOLCA que la «alerta máxima» se dará cuando «los registros de sismicidad, deformación del terreno y datos geoquímicos advierten de una erupción inminente». Y deja claro el plan que «el cambio a situación de alerta máxima traerá consigo el cambio a semáforo naranja».
En esta fase de la emergencia, como en el nivel amarillo, «el Cabildo Insular en coordinación con los ayuntamientos afectados tiene la competencia de la dirección de esta situación de alerta máxima a través de sus correspondientes Planes de Emergencias».
En este sentido, si los científicos advirtieron el 18 de septiembre de riesgo eruptivo «inminente», las evacuaciones debieron haber empezado ese día, pero empezaron el domingo pasado el mediodía, y solo para las personas de movilidad reducida. No hubo evacuación preventiva generalizada antes de la erupción: la gran mayoría de la gente abandonó la zona afectada ya con el volcán arrojando lava.






















































