PLANETA CANARIO
Al menos tres fiestas multitudinarias han sido disueltas en los últimos días en Canarias por incumplir la normativa antipandemia. Tres de ellas se celebraban en Tenerife (concretamente en Arico, otra en un restaurante de La Laguna y una tercera en Tenbel, municipio de Arona) y una en Fuerteventura (en concreto, en Corralejo, localidad turística de La Oliva) .
Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de Arico, disolvieron el domingo 7 de marzo una fiesta ilegal en este segundo municipio, en la que se detuvo a una persona por un supuesto delito de desobediencia y resistencia y se interpusieron más de 50 denuncias a los asistentes, relacionadas en su mayoría, con incumplimiento de medidas para evitar la propagación del Covid19.
La intervención se inició tras recibir un primer aviso de una posible fiesta ilegal tipo rave en el Área Recreativa de El Contador, en el municipio de Arico. Policías y guardias hallaron allí unas 50 personas y numerosos vehículos, y comprobaron que no se cumplían las medidas establecidas para evitar la propagación del virus Covid-19.
Posteriormente, sobre las 14:00 horas se recibió un nuevo aviso de la posible reactivación de la fiesta ya disuelta previamente, por lo que se volvieron a activar las patrullas, en este caso acudió la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil de la Comandancia de Santa Cruz de Tenerife junto a una patrulla del Puesto Principal de Granadilla de Abona y otra de Policía Local de Arico.
En este caso se procedió de igual forma que en la mañana, llevándose a cabo además la detención de un individuo por un supuesto delito de desobediencia y resistencia a los agentes de la autoridad, según informó la Guarda Civil en un comunicado.
Fiesta en un edificio en ruina de Corralejo

Ese mimo día, el 7 de marzo, la Guardia Civil en Corralejo junto al G.I.R. (Grupo de Intervención Rápida) de la Compañía de Fuerteventura, disolvieron de madrugada otra a fiesta ilegal en la que participaban más de 50 jóvenes, en su mayoría turistas no residentes, que se estaba celebrando en las instalaciones en desuso del complejo de ocio Baku, que carecen de iluminación y están en esado ruinoso.
Allí los asistentes consumían bebidas alcohólicas, sin hacer uso de mascarillas y sin mantener distanciamiento interpersonal alguno.
Al ver a los guardias civiles,comenzaron a huir del lugar pese a los peligros que suponían deambular en el interior de esa edificación abandonada.
Aún así, los agenes identificaron a diez personas, que fueron denunciadas por incumplimiento de las medidas de protección y contención frente al Covid 19, concretamente a su artículo sexto, apartado A (infracciones leves), por no usar mascarilla, que conlleva una sanción de 100 euros, además de incumplir la limitación de libertad deambulatoria, así como por consumir bebidas alcohólicas o estupefacientes en la vía pública en un grupo superior a 10 personas, que llevan aparejadas sanciones de entre 100 y 3.000 euros.
En un restaurante de La Laguna

Y este lunes, 8 de marzo, la Policía Local de La Laguna desalojó a 117 personas, entre las que había menores, que se encontraban de fiesta en un restaurante de Los Baldíos que no tenía autorización.
La fiesta tenía lugar en plenas restricciones por la pandemia de coronavirus y cuando la isla de Tenerife se encuentra en nivel de alerta 2, donde el número de personas que pueden reunirse se reduce a seis, salvo que se trate de convivientes de una misma familia.
Y en un local de ocio nocturno de Ten Bel (Arona)

La Policía Local de Arona intervino el pasado fin de semana en un local de ocio nocturno de la zona de Ten Bel para desalojarlo, tras detectar que en su interior se concentraba un gran número de personas, casi un centenar, en lo que supone un grave incumplimiento de los aforos vigentes para prevenir la expansión de la pandemia por coronavirus, según informó el Ayuntamiento aronero en un comunicado.
No era la primera vez. En los últimos meses, agentes de este cuerpo municipal habían tenido que realizar diversas actuaciones en este lugar por las mismas causas.
En concreto, hasta cuatro veces en dos meses, localizando en el interior a grupos de personas que se situaban entre las cuarenta y cincuenta, muy por encima de los aforos permitidos, poniendo en riesgo la seguridad sanitaria de los presentes y en una evidente competencia desleal hacia los locales que sí cumplen con la normativa vigente.
El hecho de que el local hubiera organizado una actuación musical sin el título que permite hacerlo, ha llevado al Ayuntamiento a ordenar el precinto.





















































