VICENTE PÉREZ
No es la primera vez que se publican informaciones en mediosde comunicación nacionales con la tesis de que la selectividad, ahora llamada EBAU (Evaluación de Bachillerado para el Acceso a la Universidad) es más fácil en Canarias que en la Península. La pasada semana, en el diario El MUNDO apareció una noticia titulada de un modo que no dejaba lugar a dudas sobre este planteamiento: «Lengua: la gran bicoca de la selectividad canaria» y añadía que «basta comparar el examen de Lengua y Literatura en las Islas con los que pusieron en Madrid, Navarra o Comunidad Valenciana para las diferencias» denunciadas por esta rotativo.
El argumento que da este diario nacional es que las preguntas a los alumnos en esta prueba son genéricas y no concretas y versan sobre un tercio del temario que es común a todas las autonomías: el comentario de texto. Pero, añade El MUNDO, «como otros años, obvian los otros dos tercios, que comprenden los bloques Conocimiento de la lengua y Educación literaria, recogidos en la orden ministerial que en enero determinó las características y el contenido de esta evaluación para el acceso a la Universidad».
«En las otras regiones se pregunta a los estudiantes por las características del esperpento, por el compromiso social en la poesía de Miguel Hernández o por la fatalidad en Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Pero la prueba canaria no menciona nada de esto», plantea la noticia del periódico nacional.
Profesores canarios de esta asignatura han cuestionado esta información y la consideran muy subjetiva: «Hay docentes que incluso ven más fáciles las preguntas concretas, pues con las genéricas se mide mejor la madurez lingüística del alumno, que es lo que importa, no la morfosintaxis, que también la tienen que comentar pero con su valor textual».
Subrayan por ello que se trata de una polémica esta «que sale todos los años no se sabe con qué intereses», porque «lo que dice la ley nacional es que hay que valorar la madurez del alumno, y un comentario siempre es más difícil». Para estos docentes de Secundaria consultado por PLANETA CANARIO, lo que los estudiantes en esta prueba tienen que hacer «no es una opinión personal, sino una especie de ensayo, y saben que debe demostrar sus conocimientos».
Tal es el revuelvo que han causado reportajes como el de EL MUNDO que Comisiones Obreras (CCOO) ha emitido este fin de semana un comunicado en el que «defiende la profesionalidad de las/los docentes de Canarias que participan en la EBAU y los buenos resultados del alumnado »
«Han sido muy numerosas las llamadas provenientes del profesorado de las islas manifestando su descontento con el cuestionamiento de su cualificación profesional que se deduce de los comentarios en redes sociales y de artículos de prensa difundidos estos últimos días sobre las características de las pruebas de acceso a la universidad en Canarias», expone CC.OO.
Y argumenta el sindicato, en descargo de profesorado y alumnado canarios que «la Comisión Organizadora de la EBAU es el órgano de planificación y organización de esta evaluación y está compuesta por un representante de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa, dos representantes de cada universidad pública canaria, un representante del centro directivo competente en materia de Bachillerato, un representante del centro directivo competente en materia de universidades, dos representantes de la Inspección Educativa y dos representantes del profesorado de Bachillerato de centros públicos».
¿Por qué Canarias entonces no hace preguntas sobre autores, obras o movimientos literarios? «Porque se entienden dentro de las dos preguntas» que se formulan en la EBAU, responde en EL MUNDO el vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Antonio Ramos. «En estas dos preguntas entra todo lo que ha podido estudiar el alumno en Bachillerato. Son amplias, a desarrollar, y los estudiantes saben cómo se realiza el examen y lo que tienen que responder porque han trabajado en ello todo el curso», apostilla. Defiende que los alumnos deben usar estas dos cuestiones como percha para responder lo demás: «Si a mí [Ramos es médico] me preguntan por el brazo, tendré que hablar también de los huesos y los nervios».




















































