PLANETA CANARIO
Los atalayeros de Anaga eran los antiguos vigías de Santa Cruz de Tenerife. Fueron vecinos del propio macizo los que durante tres siglos montaban guardia en atalayas situadas en cimas estratégicas para informar del avistamiento de barcos a veces portadores de enfermedades o y otras con corsarios o flotas enemigas que pretendían atacar la isla.
Esa era la función de las atalayas de Igueste de San Andrés, Tafada (situada en Lomo de las Bodegas) y Chamorga, tres de las 46 que llego a tener Tenerife, y que desde el pasado jueves tienen ya unos hitos de piedra con una placa que recuerda su importancia histórica y los atalayeros que vigilaban desde ellas.
Su colocación fue una idea de las asociaciones vecinales de Anaga, representadas por Ruymán Izquierdo, que propusieron en el proyecto de participación ciudadana en patrimonio histórico PC2, que puso en marcha la Concejalía de esta área en el Ayuntamiento de la capital.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, participó en el sencillo acto celebrado en Igueste con una treintena de vecinos, en el que descubrió la placa y el monolito que ha cedido Puertos de Tenerife a este pueblo de Anaga. Estuvo presente también la concejal de Patrimonio Histórico, Yolanda Moliné.

Entre los hechos protagonizados a lo largo de los siglos por los atalayeros, destaca la alarma que dio Domingo Izquierdo, desde la atalaya de Igueste, al castillo de San Cristóbal sobre la llegada de la flota inglesa del contraalmirante Nelson en 1797, un 22 de julio a las cuatro y media de la mañana. El día 24, por medio de banderas señala al castillo la situación de varios navíos por el norte y el sur.
Durante el acto, Pedro Suárez señaló que «en la historia de los puertos tinerfeños hay multitud de acontecimientos de gran trascendencia para la vida de la isla que merecen ser recuperados y conservados para futuras generaciones». «Gracias a la voluntad de personas como Ruymán Izquierdo, parte de ese legado no caerá en el olvido y quedará para futuras generaciones», apostilló.

Como ha escrito este representante vecinal en un artículo publicado en PLANETA CANARIO, «uno de los rasgos que define la historia de Anaga es su papel en el aspecto defensivo de Tenerife, convirtiéndose desde el siglo XVI en un lugar de vigía y avistamiento de buques que se acercaban a la Isla por su vertiente noreste».
Las atalayas permanecieron en funcionamiento durante casi todo el siglo XIX. Pero las viejas fueron desapareciendo. La primera: la del Sabinal. Posteriormente la de Tafada, que fue remplazada, tras la construcción y entrada en funcionamiento en 1863 del Faro de Anaga. La vieja atalaya de Igueste fue la que más años permaneció en activo. La de Igueste permaneció hasta los años 1870-1873. La posterior construcción de la Estación de Señalización Marítima de Igueste, conocida como El Semáforo, en La Tablada de la Mesa a partir de 1886, dará por concluida y finalizada la historia de las viejas atalayas y de los atalayeros de esta comarca.

























































