VICENTE PÉREZ
El problema de la insuficiente depuración de aguas residuales en Tenerife ha salido a la palestra en los últimos años por el aumento de la preocupación social acerca de los vertidos al mar, y el foco que ha puesto la Comisión Europea en el incumplimiento de las directivas en esta materia.
El panorama cambiará en los próximos cuatro años con la puesta en marcha de nuevas estaciones depuradoras: en Güímar -podría estar en funcionamiento este año-, la ampliación de la de Santa Cruz de Tenerife -obra ya adjudicada- y Granadilla -la licitación se hará a lo largo de 2019-, lo que permitirá dar todos los tratamientos que exige la Unión Europea y poder reutilizar para riego, el 75% de las aguas negras de Tenerife, las recogidas por la red de saneamiento (quedaría aún pendiente la que va al subsuelo a través de pozos negros).
Así lo ha explicado el gerente del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIAT), Javer Davara, durante unas jornadas que se vienen celebrando en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Valle de Guerra, organizadas por el Cabildo de Tenerife con motivo del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo.
Davara explica que ya en los últimos años se ha incrementado un 33% la capacidad de depuración de aguas negras en la Isla, la EDAR de Adeje-Arona, y estima que en un cuatrienio se puede pasar del 24 hectómetros al año a 48, es decir el doble.

En todo caso, y como el objetivo es lograr también en los próximos años el reciclado del 100% del agua del saneamiento en Tenerife, sostiene que esta meta es posible si se culmina el trámite de tres proyectos que se encuentran en redacción: las instalaciones previstas para Arona-San Miguel, San Juan de la Rambla-La Guancha y la comarca de Acentejo.
Apunta el gerente del CIATF que, si bien se trata de proyectos «de décadas», ya han superado «las barreras de la planificación, la financiación, los proyectos, la obtención de informes sectoriales y están encaminados», y que la última barrera que con que se pueden encontrar es la del «rechazo vecinal» e incluso institucional, lo cual exigirá una labor de explicación del Cabildo sobre las mejoras tecnológicas introducidas en este tipo de infraestructuras para minimizar su impacto ambiental.
«La sociedad aún tiene en la retina las depuradoras de los años 80, algunas de las cuales ni siquiera entraron en servicio, que tenían un impacto ambiental y olfatométrico, y eso hace que exista aún desconfianza y rechazo por este tipo de instalaciones, pero nuestra responsabilidad como administración pública es trasladar ahora a los ciudadanos el concepto de depuración del siglo XXI, que es muy distinto al de entonces», expone Davara.
El responsable técnico de CIATF indica en este sentido la importancia de transmitir la idea reiterada por el actual consejero de Aguas del Cabildo, Manuel Martínez, para quien «es necesario que la sociedad perciba que la depuración del agua, además de una obligación legal, supone hacer una oportunidad de lo que hasta ahora se consideraba una amenaza».
VICENTE PÉREZ
El problema de la insuficiente depuración de aguas residuales en Tenerife ha salido a la palestra en los últimos años por el aumento de la preocupación social acerca de los vertidos al mar, y el foco que ha puesto la Comisión Europea en el incumplimiento de las directivas en esta materia.
El panorama cambiará en los próximos cuatro años con la puesta en marcha de nuevas estaciones depuradoras: en Güímar -podría estar en funcionamiento este año-, la ampliación de la de Santa Cruz de Tenerife -obra ya adjudicada- y Granadilla -la licitación se hará a lo largo de 2019-, lo que permitirá dar todos los tratamientos que exige la Unión Europea y poder reutilizar para riego, el 75% de las aguas negras de Tenerife, las recogidas por la red de saneamiento (quedaría aún pendiente la que va al subsuelo a través de pozos negros).
Así lo ha explicado el gerente del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIAT), Javer Davara, durante unas jornadas que se vienen celebrando en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Valle de Guerra, organizadas por el Cabildo de Tenerife con motivo del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo.
Davara explica que ya en los últimos años se ha incrementado un 33% la capacidad de depuración de aguas negras en la Isla, la EDAR de Adeje-Arona, y estima que en un cuatrienio se puede pasar del 24 hectómetros al año a 48, es decir el doble.

En todo caso, y como el objetivo es lograr también en los próximos años el reciclado del 100% del agua del saneamiento en Tenerife, sostiene que esta meta es posible si se culmina el trámite de tres proyectos que se encuentran en redacción: las instalaciones previstas para Arona-San Miguel, San Juan de la Rambla-La Guancha y la comarca de Acentejo.
Apunta el gerente del CIATF que, si bien se trata de proyectos «de décadas», ya han superado «las barreras de la planificación, la financiación, los proyectos, la obtención de informes sectoriales y están encaminados», y que la última barrera que con que se pueden encontrar es la del «rechazo vecinal» e incluso institucional, lo cual exigirá una labor de explicación del Cabildo sobre las mejoras tecnológicas introducidas en este tipo de infraestructuras para minimizar su impacto ambiental.
«La sociedad aún tiene en la retina las depuradoras de los años 80, algunas de las cuales ni siquiera entraron en servicio, que tenían un impacto ambiental y olfatométrico, y eso hace que exista aún desconfianza y rechazo por este tipo de instalaciones, pero nuestra responsabilidad como administración pública es trasladar ahora a los ciudadanos el concepto de depuración del siglo XXI, que es muy distinto al de entonces», expone Davara.
El responsable técnico de CIATF indica en este sentido la importancia de transmitir la idea reiterada por el actual consejero de Aguas del Cabildo, Manuel Martínez, para quien «es necesario que la sociedad perciba que la depuración del agua, además de una obligación legal, supone hacer una oportunidad de lo que hasta ahora se consideraba una amenaza».
VICENTE PÉREZ
El problema de la insuficiente depuración de aguas residuales en Tenerife ha salido a la palestra en los últimos años por el aumento de la preocupación social acerca de los vertidos al mar, y el foco que ha puesto la Comisión Europea en el incumplimiento de las directivas en esta materia.
El panorama cambiará en los próximos cuatro años con la puesta en marcha de nuevas estaciones depuradoras: en Güímar -podría estar en funcionamiento este año-, la ampliación de la de Santa Cruz de Tenerife -obra ya adjudicada- y Granadilla -la licitación se hará a lo largo de 2019-, lo que permitirá dar todos los tratamientos que exige la Unión Europea y poder reutilizar para riego, el 75% de las aguas negras de Tenerife, las recogidas por la red de saneamiento (quedaría aún pendiente la que va al subsuelo a través de pozos negros).
Así lo ha explicado el gerente del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIAT), Javer Davara, durante unas jornadas que se vienen celebrando en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Valle de Guerra, organizadas por el Cabildo de Tenerife con motivo del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo.
Davara explica que ya en los últimos años se ha incrementado un 33% la capacidad de depuración de aguas negras en la Isla, la EDAR de Adeje-Arona, y estima que en un cuatrienio se puede pasar del 24 hectómetros al año a 48, es decir el doble.

En todo caso, y como el objetivo es lograr también en los próximos años el reciclado del 100% del agua del saneamiento en Tenerife, sostiene que esta meta es posible si se culmina el trámite de tres proyectos que se encuentran en redacción: las instalaciones previstas para Arona-San Miguel, San Juan de la Rambla-La Guancha y la comarca de Acentejo.
Apunta el gerente del CIATF que, si bien se trata de proyectos «de décadas», ya han superado «las barreras de la planificación, la financiación, los proyectos, la obtención de informes sectoriales y están encaminados», y que la última barrera que con que se pueden encontrar es la del «rechazo vecinal» e incluso institucional, lo cual exigirá una labor de explicación del Cabildo sobre las mejoras tecnológicas introducidas en este tipo de infraestructuras para minimizar su impacto ambiental.
«La sociedad aún tiene en la retina las depuradoras de los años 80, algunas de las cuales ni siquiera entraron en servicio, que tenían un impacto ambiental y olfatométrico, y eso hace que exista aún desconfianza y rechazo por este tipo de instalaciones, pero nuestra responsabilidad como administración pública es trasladar ahora a los ciudadanos el concepto de depuración del siglo XXI, que es muy distinto al de entonces», expone Davara.
El responsable técnico de CIATF indica en este sentido la importancia de transmitir la idea reiterada por el actual consejero de Aguas del Cabildo, Manuel Martínez, para quien «es necesario que la sociedad perciba que la depuración del agua, además de una obligación legal, supone hacer una oportunidad de lo que hasta ahora se consideraba una amenaza».
VICENTE PÉREZ
El problema de la insuficiente depuración de aguas residuales en Tenerife ha salido a la palestra en los últimos años por el aumento de la preocupación social acerca de los vertidos al mar, y el foco que ha puesto la Comisión Europea en el incumplimiento de las directivas en esta materia.
El panorama cambiará en los próximos cuatro años con la puesta en marcha de nuevas estaciones depuradoras: en Güímar -podría estar en funcionamiento este año-, la ampliación de la de Santa Cruz de Tenerife -obra ya adjudicada- y Granadilla -la licitación se hará a lo largo de 2019-, lo que permitirá dar todos los tratamientos que exige la Unión Europea y poder reutilizar para riego, el 75% de las aguas negras de Tenerife, las recogidas por la red de saneamiento (quedaría aún pendiente la que va al subsuelo a través de pozos negros).
Así lo ha explicado el gerente del Consejo Insular de Aguas de Tenerife (CIAT), Javer Davara, durante unas jornadas que se vienen celebrando en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Valle de Guerra, organizadas por el Cabildo de Tenerife con motivo del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo.
Davara explica que ya en los últimos años se ha incrementado un 33% la capacidad de depuración de aguas negras en la Isla, la EDAR de Adeje-Arona, y estima que en un cuatrienio se puede pasar del 24 hectómetros al año a 48, es decir el doble.

En todo caso, y como el objetivo es lograr también en los próximos años el reciclado del 100% del agua del saneamiento en Tenerife, sostiene que esta meta es posible si se culmina el trámite de tres proyectos que se encuentran en redacción: las instalaciones previstas para Arona-San Miguel, San Juan de la Rambla-La Guancha y la comarca de Acentejo.
Apunta el gerente del CIATF que, si bien se trata de proyectos «de décadas», ya han superado «las barreras de la planificación, la financiación, los proyectos, la obtención de informes sectoriales y están encaminados», y que la última barrera que con que se pueden encontrar es la del «rechazo vecinal» e incluso institucional, lo cual exigirá una labor de explicación del Cabildo sobre las mejoras tecnológicas introducidas en este tipo de infraestructuras para minimizar su impacto ambiental.
«La sociedad aún tiene en la retina las depuradoras de los años 80, algunas de las cuales ni siquiera entraron en servicio, que tenían un impacto ambiental y olfatométrico, y eso hace que exista aún desconfianza y rechazo por este tipo de instalaciones, pero nuestra responsabilidad como administración pública es trasladar ahora a los ciudadanos el concepto de depuración del siglo XXI, que es muy distinto al de entonces», expone Davara.
El responsable técnico de CIATF indica en este sentido la importancia de transmitir la idea reiterada por el actual consejero de Aguas del Cabildo, Manuel Martínez, para quien «es necesario que la sociedad perciba que la depuración del agua, además de una obligación legal, supone hacer una oportunidad de lo que hasta ahora se consideraba una amenaza».




















































