VICENTE PÉREZ
El debate social entre quienes defienden el lanzamiento de fuegos artificiales en las fiestas tradicionales sin ningún tipo de restricción acústica y quienes propugnan que se regule el nivel de ruido está más abierto que nunca. Aunque cada vez son más los municipios que ponen límites.
Los partidarios de la pirotecnia convencional alegan que se trata de una tradición muy arraigada, en el caso de las fiestas patronales vinculada también a celebraciones religiosas, y que son solo unos determinados días del año.
Los detractores de los fuegos artificiales de alto impacto argumentan que no porque algo sea tradición debe mantenerse a toda costa y se basan en los daños a la salud, acreditados por estudios científicos, que provocan estas detonaciones en personas autistas, ancianos, bebés y, en general, quienes son hipersensibles al ruido, así como a los animales. De ahí que apelen también a que se trata de una cuestión de ética, la de no causar sufrimiento innecesario a personas y animales.
La controversia se da en cualquier municipio en redes sociales. Y, como muestra, un botón. En los últimos días el Partido Animalista(PACMA) ha denunciado el lanzamiento de una traca de alto impacto sonoro en la plaza de San Pedro, en Güímar, durante el acto de Entrega de Llaves de las Fiestas Patronales de San Pedro, el 12 de julio, que provocó las quejas de personas con mascotas que tuvieron que salir a prisa del lugar, personas mayores con audífonos e incluso una madre atestigua que su hijo autista entró en pánico y se autolesionó.

«En esta ocasión, las explosiones causaron situaciones de pánico», explica Yolanda Morales, portavoz nacional del PACMA, que asegura que recibió testimonio de varias personas que tuvieron que abandonar precipitadamente la zona debido a la reacción de sus perros.
«Una de ellas se vio obligada a cargar en brazos con un animal de gran peso que, completamente aterrorizado, era incapaz de caminar. Una mujer de más de 80 años que utiliza audífono sufrió las explosiones y también tuvo que abandonar el lugar», añade Morales.
El programa oficial describía el acto del 12 de julio como una entrega de llaves entre las comisiones de fiestas de San Pedro Arriba y San Pedro Abajo, pero no se anunciaba una exhibición pirotécnica ni el lanzamiento de una traca.

El testimonio de la madre de un niño autista
En redes sociales, Bella Sánchez, una madre con un hijo autista, publicó su testimonio: «La traca no se avisó como otras veces […] y no se pudo preparar las cosas para que a él no le afectara y mi niño sufrió una crisis que terminó con él autolesionándose».
«Y esto no lo cuento para dar pena ni mucho menos, lo cuento porque es la realidad de muchas familias del municipio, y hay personas mayores, enfermas, animales, etc», añade esta madre, quien también recuerda que el Ayuntamiento hace unos años acordó utilizar pirotecnia de bajo impacto.
El acuerdo plenario de 2020
En octubre de 2020, el pleno del Ayuntamiento de Güímar aprobó una moción para que se contrate pirotecnia de bajo impacto sonoro, con el fin de proteger a las personas especialmente sensibles al ruido y promover el bienestar animal.
El acuerdo también contemplaba estudiar alternativas respetuosas con las personas y el medioambiente, establecer pautas municipales y difundir la iniciativa entre los colectivos y asociaciones de Güímar para hacerlos partícipes de ella.
El PACMA exige que se cumpla el acuerdo municipal

Sin embargo, según el PACMA, este «acuerdo pierde efecto cuando se entiende que afecta únicamente a la contratación realizada por el Ayuntamiento y no impone por sí solo una condición general a las comisiones ciudadanas de fiestas o a las asociaciones, si bien tampoco está claro quién contrató la traca lanzada el 12 de julio».
«No resulta coherente que el municipio manifieste su compromiso con la pirotecnia de bajo impacto mientras continúan celebrándose, dentro de su programación y en espacios públicos, lanzamientos que provocan terror en los animales y sufrimiento a personas mayores, personas con trastornos del espectro autista, hipersensibilidad auditiva u otras condiciones médicas», subraya la representante del PACMA.
Y añade que «avisar previamente, aunque es imprescindible, tampoco resuelve el problema de fondo. Una explosión anunciada continúa siendo una explosión capaz de causar pánico, ansiedad, desorientación o dolor, especialmente entre aquellos que no pueden entender lo que es».
El PACMA pide que todas las exhibiciones pirotécnicas autorizadas se publiquen con antelación en un único canal municipal, indicando lugar, horario, duración, entidad organizadora e impacto sonoro previsto.
Asimismo, solicita que la concesión de subvenciones, permisos, medios municipales y espacios públicos quede condicionada a la renuncia a la pirotecnia de alto impacto sonoro, cuyo desuso sería coherente promover entre las asociaciones que quieran organizar este tipo de espectáculos.




















































