VICENTE PÉREZ
Los vecinos del barrio de La Laguna, en el municipio de Los Llanos de Aridane, han comenzado en la mañana de este martes a llevarse enseres en camiones y todoterrenos ante el temor de que afecte a sus viviendas el frente de lava más activo.
El río de roca fundida que arroja el volcán de Cumbre Vieja ha destruido varias empresas del polígono industrial del Callejón de La Gata, y está afectando a viviendas y cultivos en las últimas horas.

Grandes columnas de vapor de agua salen proyectadas hacia el cielo al llegar la colada a estanques y alguna piscinas, según han comentado residentes en la zona.
Han recibido orden de evacuación posteriormente, a las 13 horas, pero muchas familias y algunas empresas han decidido de manera preventiva antes de esa orden oficial poner a salvo lo que puede, ante el temor de que la colada siga avanzando hacia la zona habitada.

Por momentos, la calle de La Laguna, vía arterial de este barrio, es un hervidero de camiones, furgonetas y todoterrenos, que se ven cargados de muebles y electrodomésticos.
El volcán está generando una densa y enorme nube de cenizas, gases y vapor de agua, oscureciendo la zona como de un modo infernal, en una visión dantesca que encoge el corazón.

Un vecino se echa a llorar cuando explica a PLANETA CANARIO el sufrimiento que tienen los lugareños y asegura que la gente no va a esperar a indicaciones oficiales para tomar precauciones porque temen que las autoridades les den 15 minutos para irse y dejar todas sus pertenencias detrás.
En algunos cruces de la zona se encontraba la Guardia Civil ordenando el tráfico y la Policía Nacional velando por que no pase nadie en las vías de acceso ya prohibido.

Una gasolinera existente en el lugar ya ha sido desgasificada.
Un empresario que observaba desde la plaza de La Laguna la alarmante aproximación del río de lava, lento pero implacable, confiesa, con entereza, que ha perdido una empresa en el citado polígono, donde había empleado todo el esfuerzo de su vida y tiene a su cargo cuatro trabajadores.
Las personas congregadas en la plaza del barrio aseguran que todo lo que está pasando les parece una pesadilla y que todavía cuesta creer que es cierto, por lo que creen que el dolor será mayor a medida que pasen los días. Recelan además de que las ayudas a las personas damnificadas lleguen rápido.

Además, muestran su enfado por cómo algunos medios de comunicación están informando con sensacionalismo de esta catástrofe, enfocando con sus cámaras a familias que están en el momento más duro de sus vidas.
«Solo la muerte no tiene remedio, y lo importante conservar la vida, para empezar de nuevo», reflexiona, conmocionado, un vecino que ahora reside en Tenerife pero que nació y se crio en este barrio llanense, donde tiene una casa cada vez más próxima a la destructiva colada del volcán.






















































