VICENTE PEREZ
La Esclavitud del Cristo de La Laguna vulnera los derechos fundamentales por no admitir a mujeres y deberá cambiar sus estatutos, por discriminatorios. Ha tenido que ser los tribunales de Justicia los que fuercen a esta asociación religiosa lagunera a dejar de ser machista.
La noticia la ha adelantado Teresa Laborda, una enfermera residente en Santa Cruz de Tenerife, que presentó una demanda contra la Esclavitud y el Obispado de Tenerife, la cual ha sido estimado íntegramente por el Juzgado que llevó el caso.
La resolución judicial declara nulo el artículo 1 de los estatutos de la hermandad, en la parte que excluye a las mujeres como aspirantes a ser miembros de esta hermandad, por vulnerar los derechos fundamentales de igualdad, de no discriminación por razón de sexo y el derecho de asociación.

El juicio tuvo lugar el 20 de enero en el Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife. Entonces, Laborda afirmó que «nacer mujer no es más que un hecho biológico, estamos en un mundo en que nos amparan la Constitución y una serie de leyes y la iglesia nos tiene por qué discriminarnos así en pleno siglo XXI».
Expone Laborda que la Esclavitud del Cristo en 1545 estaba formada por hombres y mujeres, antes del Concilio de Trento y que 114 años después un grupo de hombres decidieron excluir a las féminas.
Alega la demandante que la Diócesis Nivariense, es decir, la de la provincia occidental, pertenece a la Archidiócesis de Sevilla, cuyo arzobismo decidió por decreto que las cofradías fueran adecuando sus estatutos para que garantizaran su carácter mixto, e incluso promovió que los costaleros que llevan los tronos fueran también mujeres.

La Fiscalía asumió la tesis de la demandante, quien decidió poner el caso en manos de la judicatura ante la inacción del Obispado, que no respondió a sus requerimientos, el último un escrito presentado por ella y otras 34 devotas a las que se les había negado poder formar parte de esta hermandad religiosa.
El abogado del Obispado, Javier Seco, aseguró tras el juicio que el obispo daba su conformidad a que haya mujeres en la Esclavitud pero que no lo podía imponer, por lo que negó que haya habido complicidad de la entidad episcopal en este asunto. En una llamativa comparación, el letrado llego a equiparar un gimnasio unisex con una cofradía religiosa: «Existen ejemplos civiles de asociaciones sólo de mujeres, sólo de hombres y mixtas, y eso no implica que se infrinja el ordenamiento jurídico”. Citó en este sentido el caso de “los gimnasios de mujeres”.
Este diario ha ofrecido, por email a su web y por mensaje de Facebook, a la Esclavitud del Cristo dar su versión sobre esta sentencia, dado que su esclavo mayor nunca ha contestado a nuestras llamadas telefónicas en noticias anteriores sobre este conflicto.






















































