PLANETA CANARIO
La profesora de la Universidad de Las Palmas (ULPGC) María Dolores Estévez González, pediatra y catedrática de la Facultad de Ciencias de la Salud, publica un artículo en la plataforma de divulgación científica The Conversation titulado Así se decide la salud de nuestro cerebro antes y después de nacer, en el que sostiene que, “después de largos debates sobre si la aparición de enfermedades (incluidas las mentales) está condicionada por la genética o por el ambiente, ya no hay ninguna duda: los dos factores están implicados e íntimamente relacionados”.
“Estudios diversos apuntan a que los hijos de mujeres que han padecido intenso estrés en la gestación tienen una respuesta anómala al estrés; se manifiesta, entre otras cosas, en una mayor reactividad del recién nacido tras la punción del talón, con una recuperación emocional más lenta», expone la pediatra, y añade: «Pero también en la reacción del lactante y del niño mayor ante situaciones estresantes, por ejemplo, tras la administración de una vacuna, tras el baño o tras la separación de los padres”.
Estévez concluye que, “a la larga, todo ello puede conducir a un aumento de la conflictividad en el ámbito familiar, educativo y social; incluso hay estudios que relacionan el alto estrés vivido en la gestación con un menor cociente intelectual, autismo y esquizofrenia en la descendencia”.
Como defiende en su artículo, “tras el nacimiento, el cerebro del niño continúa desarrollándose; en esta etapa depende tanto de su dotación genética como de la modulación que le ocasiona su experiencia; y de la misma manera que en la vida fetal le afectaba lo vivido a través de su madre, las experiencias adversas en los primeros años de la vida pueden activar de forma excesiva o prolongada los sistemas de respuesta al estrés».
«Si eso sucede, se producen efectos dañinos en el aprendizaje, el comportamiento y la salud que arrastrará a lo largo de toda su vida”, puntualiza.
«Hay que asegurar el bienestar psíquico de la embarazada»

Para la catedrática, “aunque quedan muchas preguntas por responder, los avances científicos no dejan lugar a dudas de la íntima dependencia entre el desarrollo cerebral en los primeros años de la vida y las circunstancias sociales en las que se crece». «Por esta razón, parece prioritario asegurar unas condiciones psicosociales básicas que garanticen que las mujeres vivan su embarazo en el mejor estado de bienestar psíquico”, señala.
El artículo concluye de un modo esperanzado: “Para los niños que han vivido circunstancias difíciles desde los primeros años de su vida también hay esperanzas. Tanto las modificaciones epigenéticas como los cambios estructurales cerebrales son reversibles debido a la plasticidad” el cerebro. Eso sí, solo se revierten si las condiciones externas se modifican. De ahí la gran responsabilidad social de poner medios para prevenir el daño o si no, al menos, intervenir para disminuirlo cuando ya esté presente”.
The Conversation España es el principal canal de divulgación del conocimiento que emana de las universidades. La ULPGC se adhirió en febrero de 2020 a esta plataforma.





















































