VICENTE PÉREZ
La alegría con que Hilda Siverio sigue afrontando el cáncer ha contagiado a millones de personas de todo el planeta. Esta tinerfeña residente en el municipio de El Rosario se ha convertido desde hace años en todo un referente de plantar cara a esta enfermedad. Sus vídeos en las redes sociales son una auténtica medicina para el ánimo de muchas personas que pasan por esta enfermedad. Solo en Tik-tok tiene 738.000 seguidores, en Facebook su página Sácale una sonrisa al cáncer la siguen 107.000 y en Instagram casi 67.000.
En diciembre las perspectivas para Hilda eran malas, porque los tumores se le habían multiplicado, y llegó a pensar que no vería el nuevo año. Pero esta semana en las redes sociales ha ofrecido una de sus habituales sonrisas no para poner buena cara al mal tiempo, sino para dar una buena noticia: el tratamiento que le aplican en el Hospital de la Candelaria, bajo la tutela de su oncólogo Isaac Núñez, y, desde la Península, Javier Cortés, está dando un resultado sorprendente. Tal es así que «ya se han dejado de captar los tumores del cráneo y los ganglionales, y los que aparecieron hace dos meses ya han reducido su tamaño y la captación», ha explicado Hilda en un vídeo grabado en el hospital, donde ha saltado de indisimulada alegría.
«No soy de celebrar estas cosas porque desgraciadamente no es que me he curado sino que hay remisión de algunos de los tumores, pero es una muy buena noticia porque es una respuesta positiva al cromoplatino, y, por lo tanto, en la línea de las quimioterapias que ya solo me pueden dar por ser triple negativo con metástasis múltiple; he ganado 21 días más, porque en diciembre pensaban que no lo contaba, y daban por hecho que no llegaba a enero; ahora me vuelvo a dar quimioterapia el 15 de marzo», afirma Hilda en conversación con PLANETA CANARIO. Y confiesa que cuando su médico le dio la buena nueva, también él se emocionó: «Me lo dijo feliz, con los ojos rayados».
Esta mujer mantiene el coraje intacto, a pesar de la dureza de todo por lo que ha pasado, porque tiene claro que seguir con vida es un regalo, pero también el resultado de su lucha y el buen hacer profesional del personal sanitario que la atiende: «En diciembre tiré para adelante, lo pasé mal pero no quise ingresar en el hospital para que no me sedaran; me dije que yo salía de esto; pero aquí estoy, refloto como el ave Fénix; y mientras pueda y aguante, así seguiré».

Aunque lleva años luchando contra la enfermedad, hace dos meses todo empeoró aún más. «Yo esta vez iba mentalizada de que iba a salir todo mal, porque ya era muy difícil, pero el oncólogo me dijo que estoy aquí por mi, por mi lucha, porque no me he venido abajo y que mi actitud también ilusiona al equipo médico», se sincera esta luchadora que no duda en implicar al personal sanitario del hospital para que baile y sonría con ella, tratando de dar un giro a la imagen de tragedia a la que se asocia a las unidades hospitalarias de Oncología.
Tan positiva ha sido la mejoría experimentada que hay quienes ya le piden que crea en los milagros. «Los he pedido a Dios para todo el mundo menos para mi, pero es que para mi ya los piden mis seguidores en las redes sociales», comenta, emocionada Hilda, porque, como ha ido explicando en sus vídeos y recuerda a PLANETA CANARIO, «han sido tres meses muy duros, estaba muy apagadita y el oncólogo pensó que no iba a salir; pero aquí estoy; contenta de ganar un poquito más de vida».

Ella sabe que se ha convertido en un fenómeno mediático: «Estoy totalmente agradecida por esos 36 millones de me gustas en Tik-tok; recibo incontables mensajes de todo el mundo de gente enferma que me da gracias por enseñarle a llevar su enfermedad y diciéndome que desde que me sigue por las redes sociales es más fuerte, pues si Hilda puede, yo también; incluso personas con depresión que me comentan que yo les enseño a vivir».
Tanta jovilidad no es un postureo ni un falso consuelo de Hilda ante la adversidad. En realidad ella siempre ha sido así: desde niña es una persona vital que no da el brazo a torcer ante los momentos duros: «Yo lloro de emoción pero automáticamente vuelvo a reírme, porque mi estado natural es así: no concibo mi vida sin luchar y sin disfrutar de cada segundo».
Por eso ha revolucionado al personal del hospital, pues las enfermeras la ven «haciendo payasadas, contando chistes o haciendo ruindades». «Y no lo hago de cara a la galería, el que me conoce sabe que en las distancias cortas soy incluso peor que en los vídeos; y ser consciente de que ayudo tanto a tanta gente a su vez me ayuda a mi», insiste Hilda, con esa buena actitud que la ha hecho famosa y que ha sido fundamental para la mejoría que ha experimentado en las últimas semanas, ganando tiempo al tiempo.
Para ella, cada día es un milagro, es un tiempo maravilloso conquistado. Y ese es, acaso, su grandioso mensaje: que las personas disfruten cada momento de su existencia, se amen y amen a los demás, sin doblegarse nunca ni ante el cáncer ni ante nada. Porque la vida es un hecho prodigioso en el universo por el que vale la pena luchar.






















































