PLANETA CANARIO
El municipio grancanario de Teror celebra estos días las fiestas de la patrona de la Diócesis de Canarias y de Gran Canaria, la Virgen del Pino, y el casco histórico se llena de peregrinos procedentes de todas las partes de Gran Canaria y también de otras islas.
Este 7 de septiembre tuvo lugar la Romería Ofrenda, que cumple 70 años, pues fue ideada en 1952 por el entonces cronista de Teror, Néstor Álamo, e impulsada por el Cabildo de Gran Canaria y el apoyo del Ayuntamiento y la Basílica del Pino.
En este acto, grupos venidos de numerosos puntos del Archipiélago hicieron su ofrenda musical, frutal, floral y poética a la Virgen, ante el templo.
Este jueves 8 de septiembre será el día grande de los festejos. LA las 11:15 horas tendrá lugar una misa oficiada por el obispo, José Mazuelos, con presencia del presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, a las 11:15 horas, al que seguirá el desfile militar y, posteriormente, otra misa a las 12:00 horas, y la procesión, que mantendrá el recorrido del pasado año pasando por la calles Iglesia Chica, la Cal, Nueva, Isaac Domínguez y Real de la Plaza.

Este año, la solemne procesión contará con una gran lluvia de pétalos de unas 7.000 rosas, conocida como Petalada, que caerán en la calle Real de la Plaza al paso la imagen.
Un equipo de treinta personas, dirigido por Kike Guerra y Toni Tadeo, se encargará de hacer volar desde dos azoteas los miles de pétalos, que han sido conseguidos por iniciativa de un grupo de ciudadanos, a través de una campaña solidaria para llevar a cabo este espectáculo de gran belleza visual.

Según la tradición desde el siglo XVII, la imagen de la Virgen fue encontrada en 1481 en lo alto de un pino, lo que le confirió su nombre. En las inmediaciones de ese hallazgo se edificaría luego la basílica que la custodia. Cronológicamente, la Virgen del Pino sería el cuarto culto mariano más antiguo de Canarias de entre las patronas insulares, tras la Virgen de Candelaria en Tenerife, la Virgen de las Nieves en La Palma y la Virgen de la Peña en Fuerteventura.
El pino en el que se apareció la imagen crecía en una zona conocida como Aterura, que en algunos escritos de la época aparece con las formar Terore o Terori, que dio pie al actual nombre del municipio.























































