PLANETA CANARIO
La Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias está colaborando con el Estado en la toma de muestras de aguas residuales a la entrada y salida de la Estación Depuradora (EDAR) de Barranco Seco II, en Las Palmas de Gran Canaria, y de la depuradora de Adeje-Arona, en Tenerife, para determinar la posible presencia de la COVID-19.
Ambas están incluidas en un proyecto nacional de muestreo de aguas residuales, que tiene como objeto determinar la posible presencia del virus, y que lideran los ministerios de Transición Ecológica y Reto Demográfico y Sanidad. Ambos departamentos gubernamentales están analizando muestras en casi 30 estaciones depuradoras de aguas residuales nacionales para establecer, con este protocolo, un método de muestreo de este tipo de aguas.
El consejero responsable del área, José Antonio Valbuena, destacó en un comunicado que “el objetivo prioritario de este proyecto es avanzar en la detección precoz del virus para poder adelantarnos y tomar medidas de prevención, ya que estudios realizados muestran como una concentración del virus en el agua residual antes de su tratamiento puede ser un indicador importante de posibles rebrotes de la enfermedad”.
No obstante, diversos estudios y proyectos previos han determinado que los tratamientos actuales en las depuradoras destruyen el virus y que, tras pasar por ese proceso, no hay evidencias de su capacidad de avance e infección.

El director general de Aguas del Gobierno de Canarias, Víctor Navarro, que visitó esta semana la Estación Depuradora de Barranco Seco II para conocer el estado de los trabajos, concretó que “se están tomando muestras de aguas residuales, desde la semana pasada, en Las Palmas de Gran Canaria, y, desde esta semana, en Tenerife, a la entrada de las instalaciones”.
Además, “cada quince días, se están tomando muestras a la salida de las mismas para ver el nivel de afección del virus en ellas con el fin de confirmar que el agua, tras el tratamiento, sale con los estándares de calidad adecuados, y complementar así los muestreos de nitratos y fosfatos, entre otros parámetros.
Finalmente, se toman datos con la sonda multiparamétrica de pH, conductividad, temperatura y oxígeno disuelto”, detalló el director general.

A finales de junio pasado, un equipo de la Universidad de Barcelonaliderado por el catedrático de Microbiología Albert Bosch reveló hace unos días que ya estaba presente en las aguas residuales de la ciudad condal desde al menos el pasado 15 de enero, 41 días antes de la declaración del primer caso de Covid-19 en Barcelona, que se notificó el 25 de febrero.
Encontraron rastros del SARS-CoV-2 en una muestra de aguas residuales de Barcelona recogida en marzo de 2019, es decir, mucho antes de que se notificara un caso de Covid-19. A finales de julio se halló rastro Covid en aguas residuales de 6 barrios de Valencia.
A finales de mayo pasado, el Ministerio de Sanidad publicó qu,e «de acuerdo con los datos científicos disponibles, el virus se excreta en grandes cantidades en heces, pero no está comprobada su infectividad por esta vía, las evidencias disponibles no son determinantes a este respecto». «Sin embargo, dicha posibilidad no se puede descartar totalmente; hay tres estudios en los que se describe la presencia de virus infectivos en muestras de heces de pacientes con COVID-19», advirtió el Ministerio.






















































