VICENTE PÉREZ
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha detectado entre el 22 y el 23 de julio una nueva intensificación de la actividad sismovolcánica bajo la cumbre de Tenerife.
Se trata del décimo enjambre sísmico en lo que va de año, y que continuaba en curso en el momento de publicar esta información (14 horas del jueves 23).
El IGN ha localizado cerca de un centenar de terremotos, mientras que su sistema automático ha identificado más de 550 sismos. Estas cifras son provisionales: debido a la escasa amplitud de las señales, el análisis posterior puede permitir reconocer más movimientos y precisar sus magnitudes y profundidades.
La mayor parte de los epicentros se sitúa al oeste de Las Cañadas, en los municipios de Vilaflor, Guía de Isora y Santiago del Teide, a profundidades que se concentran entre 10 y 15 kilómetros bajo el nivel del mar.
El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, explicó en Televisión Canaria que este enjambre es semejante a los observados este año. Los eventos son «muy pequeños» y se concentran aproximadamente en el entorno de Pico Viejo.

Domínguez describe este episodio como «un enjambre bastante denso». Durante la madrugada de este jueve llegaron a contabilizarse decenas de microterremotos por hora. Posteriormente, la frecuencia disminuyó, aunque continúan detectándose en la misma zona .
Ninguno ha sido sentido por la población, según confirmó el responsable del IGN.
Dentro de esta intensificación, los instrumentos han registrado terremotos volcano-tectónicos, eventos híbridos y señales de baja frecuencia o LP.
Los terremotos volcano-tectónicos se relacionan con pequeñas fracturas en las rocas. Los de baja frecuencia y los híbridos, en cambio, pueden estar asociados al movimiento o la presión de fluidos (gases, vapor de agua) en profundidad.

La aparición de estas señales no permite concluir por sí sola que se esté produciendo una aceleración del proceso volcánico. El IGN considera que, por ahora, no se puede concluir que aumente la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo.
Domínguez explicó que el IGN se mantiene vigilante por si hubiera una actividad geológico diferente y mucho más intensa, con terremotos de magnitud superior a 2, deformaciones rápidas del terreno y otras alteraciones, en cuyo caso sí podrían indicar un proceso que pudiera acabar en erupción. «Eso no lo estamos viendo por ahora», afirmó el físico majorero.
En cualquier caso, siguiendo el protocolo, el instituto científico perteneciente a la Administración estatal ha informado de la evolución de esta actividad sísmica a los responsables de Protección Civil.
En Tenerife mantiene desplegados más de cien instrumentos, estaciones y puntos fijos de muestreo para vigilar la sismicidad, la deformación del terreno y los parámetros geoquímicos.




















































