PLANETA CANARIO
A sus 37 años, el grancanario Daniel Sarmiento Melián ha subido al podio de unos Juegos Olímpicos. El central de la selección española de baloncesto, nacido un 25 de agosto de 1983 en Las Palmas de Gran Canaria, podrá celebrar su 38 cumpleaños con ese logro más en su dilatado palmarés. El jugador se ha colgado la medalla de bronce en la Olimpiada recién celebrada en Tokio.
Muchas alegrías lleva ya en su trayectoria este deportista desde que jugaba en el Juventud Las Palmas en las categorías infantil y cadete hasta su actual militancia en el Saint-Raphaël VHB, equipo de la localidad francesa de igual nombre.
En Tokio el tercer puesto lo consiguió contra Egipto, al que España ganó por 31-33, partido en el que marcó un gol. En semifinales, la selección española perdió contra Dinamarca por 23-27, encuentro en el Dani Sarmiento anotó dos tantos. El combinado danés perdería la final con Francia.

El grancanario es ya un veterano en la selección, con la que debutó en 2009, y no fue posible la medalla en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012, mientras en Río 2016 no participó España porque no logró clasificarse. Así es que es un bronce que vale su peso en oro.
Su palmarés resulta impresionante. Con el FC Barcelona, su anterior equipo, ganó dos veces la Liga de Campeones, 6 la Liga ASOBAL, 4 copas del Rey, 4 Supercopas y 6 copas Asobal. Con el Ademar León consiguió una copa ASOBAL.
Con la selección se hizo con el campeonato del mundo en 2013 y el tercer puesto el mundial de 2021. Y, a escala continental, fue campeón de Europa con España en 2018 y 2020, y bronce en el Campeonato de Europa de 2014.

A nivel individual, ostenta los galardones de Mejor Jugador de la Liga ASOBAl en 2009, mejor central en esta liga española en 2008 y 2009, máximo goleador de la Copa del Rey en 2015, Medalla de oro al Mérito Deportivo 2013, Medalla del Comité Olímpico Español 2013, Premio Gran Canaria Jesús Telo ganador Individual absoluto masculino 2013 y Medalla de la ciudad de Saint Raphaël 2018, entre otros.
Tras su paso por el Gáldar, con el que dio el salto la máxima división española de balonmano, en 2003 fichaópor el Keymare Almería, equipo que compró la plaza del desaparecido conjunto grancanario. Tras siete temporadas en el Barcelona, emprendió una nueva etapa en el balonmano francés.

El deporte le ha exigido el sacrificio de vivir lejos de su familia de Gran Canaria, pero se ha convertido en uno de los mejores deportistas canarios de todos los tiempos. Su padre, José Sarmiento, entrevistado por Canarias 7, que su hijo «fue siempre fue un niño muy responsable y se entregó por completo al deporte; empezó en el fútbol pero, por la influencia de un tío y de su hermano Ayoze, acabó en el balonmano; y esde que probó con 10 años en el Escaleritas, ya no lo dejó».
Su madre, Pino Melián, evocaba también en dicho periódico: «Desde muy joven se acostumbró a superarse. Tenía muchísima disciplina a la hora de ir a los entrenamientos, no fallaba nunca, ya tuviera que ir andando al Obispo Frías. Era muy aplicado también en los estudios, todo se lo tomaba con mucha disciplina. Y le gustaba pasar desapercibido. Cuando comenzaron a llamarle de las categorías inferiores de la selección española y tenía que pedir permiso para faltar a las clases, los maestros se mostraban sorprendidos porque era yo la que tenía que comunicarlo. Dani no decía nada, nunca fue con él presumir o darse importancia».

Los progenitores del jugador grancanario contaron en esa entrevista la importancia decisiva de Jordi Ribera, hoy seleccionador y que le dio toda la confianza del mundo a su hijo en sus inicios: «Jordi llegó a venir personalmente a casa para convencernos que que fuera al Gáldar. Siempre le valoró mucho».
Y sin duda, los aficionados a este deporte en Canarias también lo valoran. Aunque tuvo que irse para triunfar, en el Archipiélago se le ha reconocido su valía con los máximos galardones de su ciudad natal, su isla y su tierra. Y es que en 2019 le fue concedido el título de Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran Canaria, por decisión adoptada en el Ayuntamiento; el premio Roque Nublo, que concede el Cabildo grancanario; y además la Medalla de Oro de Canarias, que, en nombre suyo, recogió su padre en una gala del Dia de Canarias.






















































