VICENTE PÉREZ
La Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar ha asegurado a PLANETA CANARIO que los promotores del polémico hotel de La Tejita (en la costa tinerfeña de Granadilla, junto al espacio natural protegido de Montaña Roja) «están cumpliendo con la exigencia de paralización» de las obras en el nuevo dominio público marítimo terrestre probable que se halla en tramitación, tal cual les requirió en junio pasado la jefa de Demarcación de Costas en Tenerife.
Sin embargo, y ante las denuncias de los ecologistas sobre la realización de obras en zona sobre la que aún no es definitiva la fijación de la servidumbre de protección del domino público, Costas afirma que esta franja no es de su competencia, y señala que «la facultad para promover la paralización de las obras en servidumbre de protección es de la Comunidad Autónoma, es decir, el Gobierno de Canarias, pues dicho organismo estatal «solo actúa en el dominio público marítimo terrestre».
Por tanto, esta Dirección General adscrita al Ministerio de Medio Ambiente desvía ahora el foco hacia el Gobierno canario, ante las quejas de la asociación Salvar La Tejita, según la cual la empresa promotora del hotel de lujo, el gallego Grupo Viqueira, continúa las obras de construcción -ya están puestos los cimientos y hay dos grúas instaladas- en una parte de la parcela donde aún no hay resolución definitiva que indique que queda fuera de servidmbre de protección.

Lo que existe a día de hoy es un acta de apeo, realizada en julio pasado, en la que la servidumbre se fija en 20 metros precisamente porque, según apuntan fuentes ecologistas, existe un informe en tal sentido del Gobierno de Canarias que justifica esta distancia más corta porque ya había una licencia de obras otorgada antes de la revisión del deslinde público a instancias de dos asociaciones mediambientalistas, ATAN y Salvar La Tejita.
Pero este colectivo ciudadano insiste en que la servidumbre debe quedar en 100 metros y que el hecho de existir una licencia concedida antes de la revisión del deslinde no es eximente para que no se cumpla la ley. Lo cierto es que si esta servidumbre se ampliara al centenar de metros, afectaría de forma notable al solar donde se construye ya este complejo hotelero.
Como norma general, esta zona de protección, que se mide desde la linea del dominio público, tiene una anchura comprendida entre los 20 y los 200 metros, aunque lo más usual son 100 en los terrenos clasificados como no urbanizables a la entrada en vigor de la Ley de Costas de 1988, y de 20 en los terrenos clasificados como urbanos en esa misma fecha.
Este diario ha solicitado a la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno regional, de la que es titular José Antonio Valbuena, su versión sobre este asunto, sin que en el momento de publicar esta información PLANETA CANARIO la haya recibido.
Salvar La Tejita: «No reunía condiciones de suelo urbano en1988»

Pero Salvar La Tejita argumenta que ha demostrado en sus alegaciones que los terrenos hoy hoteleros «no reunían las características propias de un suelo urbano en la entrada en vigor de la Ley de Costas (año 1988), pues tal y como se aprecian en las fotografías de la época presentaban un total estado de abandono, no llegándose a consolidar su urbanización».
Y añade que «este tipo de situaciones irregulares con terrenos clasificados de suelo urbano en el papel y en total abandono en la práctica sirvieron para que recientemente se aumentara la servidumbre de protección de 20 a 100 metros en dos parcelas urbanas y turísticas en los alrededores de Montaña Pelada, un precedente creemos que debe de sentar jurisprudencia y ser aplicado de la misma manera para el deslinde del hotel de La Tejita»
Según la ley de Costas, los usos permitidos en esta zona de servidumbre de protección están sujetos a autorización administrativa de la Comunidad Autónoma que, con carácter previo a su resolución, debe solicitar informe de la Administración del Estado, en cuanto a la delimitación del límite interior de la ribera del mar, línea de deslinde, mantenimiento de las servidumbres de tránsito y acceso al mar e incidencia de las construcciones y de las actividades que las mismas generen sobre la integridad del dominio público.
La protección del dominio público marítimo-terrestre establecida en la normativa de costas tiene el carácter de regulación mínima, por lo que el Gobierno canario, dentro de sus competencias, puede dictar normas o aprobar otros instrumentos adicionales de protección, de acuerdo con el Reglamento General de Costas.
Preguntas sin respuesta de Costas

Preguntado el Ministerio de Medio Ambiente en agosto por este periódico cuándo está previsto que se resuelva este nuevo deslinde, contestó que el «expediente sigue su curso y a mediados de julio se realizó el acto de apeo, que es trasladar al terreno la línea provisional para mostrar por dónde discurriría el deslinde». «La línea de deslinde provisional salió a información pública», añadió la citado organismo estatal en respuesta escrita por email a este diario.
El Ministerio, sin embargo, no ha respondido a otras muchas cuestiones que le formuló este diario, alegando que mientras el expediente no se resuelva no pueden añadir más información. En concreto, las preguntas no contestadas por la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar son las siguientes: 1) ¿Deberían haberse parado todas las obras del proyecto del hotel o solo las que afectarían al dominio público probable, como sostiene la empresa? ¿Hay alguna actuación adicional de Costas al respecto? 2) La empresa no ha restaurado los daños causados en el posible nuevo dominio público. ¿Será sancionada por eso? 3) ¿Se saltó la empresa el plazo dado por Costas para parar las obras? En su caso, ¿se le ha abierto expediente sancionador? 4¿Quedará la parcela urbanizable significativamente afectada por el nuevo deslinde y su servidumbre? Los ecologistas afirman que en un 90% 5) ¿Debería el Ayuntamiento de Granadilla haber suspendido de forma cautelar los efectos de la licencia de obras al iniciarse al revisión del deslinde de la zona? 6) ¿Qué respuesta ha dado Costas a las alegaciones presentadas por la empresa contra la orden de suspensión de las obras? Tampoco ha querido pronunciarse Costas sobre el comunicado del Grupo Viqueira en el que la acusa de dictar una orden de paralización de las obras nula de pleno derecho.
Un asunto doblemente denunciado en vía penal

La polémica construcción del hotel es objeto de una denuncia por vía penal, presentada en los Juzgados de Granadilla por la Asociación La Tejita, y que ha sido admitida a trámite, por presuntos delitos contra el medio ambiente y los recursos naturales, ya que los denunciantes alegan que la empresa no paró las obras desde que recibió el requerimiento de Costas y destruyó luego parte del ecosistema que quedará comprendido en el nuevo deslinde y su servidumbre de protección, sin que haya restaurado los daños ocasionados ni haya sido sancionada por ello. El asunto también está denunciado en la Fiscalía Provincial por el grupo de Podemos en el Parlamento de Canarias, días antes de que Costas requiera a la promotora parar las obras.
La promotora insiste una y otra vez en el hecho de que ellos han conseguido todos los permisos y autorizaciones en base al deslinde publicado en 2002. Pero la asociación Salvar La Tejita sostiene que se trató de un deslinde trazado «de manera irregular, al dejar fuera un campo dunar», anomalía esta en que pudiera estar incursos otros tramos de la costa tinerfeña.
La única parte implicada en esta polémica que no ha querido hacer declaraciones públicas desde hace meses es el Ayuntamiento de Granadilla. Todos los intentos de PLANETA CANARIO para que dé su versión en distintas fases de esta controversia han tenido la misma respuesta: no habrá declaraciones de ningún miembro del gobierno municipal.
Cabe recordar que durante el proceso de elaboración del último Plan General de Ordenación (PGO) de Granadilla, para esta zona costera, Costabella, se firmó un convenio urbanístico que permitió cambiar la ordenación anterior de ese sector a principios de la primera década del siglo, consistente en destinar a uso hotelero dos parecelas, justo las que dan a primera línea de la playa de La Tejita, y modificar el emplazamiento inicial de las zonas verdes.






















































