PLANETA CANARIO
Las macroalgas que invaden playas en Canarias constituyen un problema medioambiental. Pero un equipo científico del proyecto europeo RESILCROPS ha encontrado una manera de reciclarlas para beneficiar a la agricultura. Este grupo de investigadores ha anunciado sus primeros avances científicos, que abren una vía sostenible y eficaz para proteger los cultivos en Canarias ante las sequías y el estrés térmico extremo.
Mediante el suprarreciclaje de residuos alimentarios y especies marinas, los científicos que participan en esta iniciativa han logrado desarrollar bioestimulantes que mejoran sustancialmente la resistencia de los cultivos.
A diferencia de los fertilizantes, cuya función principal es aportar nutrientes, los bioestimulantes estimulan los procesos naturales de las plantas para que aprovechen mejor los recursos disponibles y soporten determinadas situaciones de estrés.
Los datos experimentales con este proyecto confirman mejoras estadísticamente significativas en las tasas de crecimiento en comparación con los grupos de control no tratados.

El suprarreciclaje (del inglés upcycling) consiste en aprovechar materiales, residuos o subproductos para transformarlos en otros productos de mayor valor o utilidad.
La diferencia con el reciclaje convencional es que el suprarreciclaje busca aumentar el valor del material original, en lugar de limitarse a reutilizarlo.
Entre los logros destacados del proyecto figura la valorización de la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae y cepas nativas de cianobacterias, transformando una amenaza ecológica en un recurso agrícola de alto valor.

Asimismo, se ha optimizado el uso de suero de leche para producir moléculas defensivas clave como el GABA a través de fermentaciones bacterianas de alto rendimiento.
En los ensayos de laboratorio in vitro se constató que los extractos marinos permiten a las células vegetales mantener su crecimiento en condiciones de estrés hídrico y salino severo.
La validación posterior realizada en plantas de tomate demostró que la aplicación de estos compuestos incrementa sensiblemente el peso de la planta y fortalece sus defensas estructurales.Los ensayos en cámara de crecimiento realizados con plantas de tomate permitieron determinar las aplicaciones foliares óptimas.
«Este hito representa un avance clave para la agricultura de precisión en zonas vulnerables al cambio climático como Canarias, ofreciendo soluciones basadas en la economía circular que reducen la dependencia de insumos químicos sintéticos», aseguran los científicos.

Se mejora significativamente el peso fresco (FW) de las plantas y su defensa estructural, lo que, a juicio de el equipo investigador, supone «un avance monumental para la agricultura de precisión climáticamente inteligente».
Pasando de las plataformas in vitro a los sistemas in planta, los ensayos en cámara de crecimiento realizados con plantas de tomate permitieron determinar las aplicaciones foliares óptimas. Las aplicaciones de GABA puro a 10 mM para condiciones osmóticas moderadas y a 5 mM para condiciones severas aumentaron significativamente el peso fresco (FW) de las plantas y su defensa estructural, lo que supone un avance monumental para la agricultura de precisión climáticamente inteligente.
El proyecto europeo RESILCROPS reúne a instituciones académicas y centros de investigación de España, Portugal e Irlanda. Participan el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), con sede en Tenerife, el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC), la Universidad de La Laguna, la Universidad de Lisboa, la Universidad de Madeira, la Universidad del Algarve, la Universidad NOVA de Lisboa y la Universidad Tecnológica del Sureste de Irlanda (SETU).

El consorcio cuenta, además, con la empresa francesa Polymaris, especializada en biotecnología marina, mientras que el Cabildo de Tenerife, el Banco Español de Algas y la cooperativa agrícola COPLACA colaboran como entidades asociadas.
El proyecto tiene como objetivo desarrollar soluciones naturales que ayuden a los cultivos agrícolas a resistir mejor los efectos del cambio climático, especialmente la sequía, las temperaturas extremas y las plagas. Para ello, investiga el uso de bioestimulantes obtenidos a partir de algas y microorganismos, capaces de reforzar las defensas de las plantas y favorecer su crecimiento en condiciones ambientales adversas.
La iniciativa presta especial atención a las necesidades de las regiones atlánticas europeas, donde la agricultura se enfrenta a problemas relacionados con la disponibilidad de agua, las variaciones de temperatura y otros efectos del cambio climático. Los productos desarrollados se conciben como herramientas para ayudar a los agricultores a mantener sus cosechas en condiciones cada vez más difíciles, al tiempo que se favorece un modelo de producción alimentaria más sostenible.
RESILCROPS dispone de una financiación europea de 2,6 millones de euros y forma parte de los 24 proyectos aprobados en la tercera convocatoria del programa Interreg Espacio Atlántico 2021-2027, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Este programa fomenta la cooperación entre instituciones de distintos países para afrontar problemas comunes y desarrollar soluciones que puedan aplicarse en sus respectivos territorios.





















































