VICENTE PÉREZ
La creencia popular de que gran parte del agua de la lluvia se va al mar no es cierta en Tenerife. Un estudio del ingeniero Juan José Braojos, recién publicado por el Cabildo, señala que solo el 1,7% del agua total que recibe la isla desemboca en el mar por las escorrentías. Eso supone apenas 15 hectómetros cúbicos (hm3) de los 859 de lluvia en Tenerife, cantidad de la que el 10,8% (93 hm3) procede de la llamada precipitación horizontal, es decir, la que capta de la niebla la vegetación gracias al mar de nubes, lo cual es una cantidad nada despreciable.
Conviene tener presente que 1 hm3 equivale a mil millones de litros, por lo que sobre Tenerife la lluvia convencional y la horizonal dejan 859.000 millones de litros al año de media en el periodo de años hidrológicos que va de 1984-1985 a 2014-2015.
Estos son algunos de los innumerables datos que aporta Braojos en las 580 páginas de su libro, titulado 100 años de la hidrología superficial en Tenerife, y en el que también se constata cómo la precipitación en los últimos 71 años cae a un ritmo anual del 2,1 litros por metro cuadrado menos, si bien el autor advierte de que la década de los 50 fue extraordinariamente lluviosa, y que si se tomaran en cuenta solo los últimos 30 años la cantidad se mantiene estable.
En el parámetro de la temperatura sí que se confirma que ha subido una decima de grado cada año, lo que afecta a la evaporación y la escorrentía, perjudicando la recarga de los acuíferos.

Un modelo matemático para la hidrología superficial
«Yo hago la descripción del modelo de hidrología superficial, cuyo objetivo es evaluar qué volumen de agua convencional se infiltra en el multiacuífero insular, y saber cuál es la distribución territorial de esa agua infiltrada es la función principal del modelo, aunque también tiene otras utilidades, como la de establecer tendencia y pronósticos acerca del cambio climático», explica este ingeniero técnico de obras públicas e hidrólogo.
Llegó a Tenerife en diciembre de 1972 desde la Península formando parte del equipo técnico de una empresa consultora para realizar el inventario de las obras de captación de aguas subterráneas de esta provincia, y con el paso de los años acabó siendo funcionario del Consejo Insular de Aguas de Tenerife hasta su jubilación, organismo del Cabildo tinerfeño donde desempeñó las funciones de jefe de Aguas Subterráneas y posteriormente de Recursos Hidráulicos.
Solo 1 hectómetro se embalsa de los cauces

De los 40 hectómetros cúbicos que circulan por los barracos y barranquillos cuando llueve, se embalsa apenas 1, mientras que otros 24 se acaban infiltrando en la el subsuelo a medida que baja por los cauces, y, por tanto solo 15 llegan al mar.
«Conociendo la infiltración total», expone Braojos, «es posible analizar la evolución de los elementos que conforman el multiacuífero de Tenerife, cómo oscila la superficie saturada, la descarga al mar, y cómo las reservas del agua ese están viendo afectadas por la variaciones en el clima»:
La ultima modelización del ciclo hidrológico llevada a cabo con la versión 5 del modelo contempla los últimos 30 años hidrológicos entre 1985/1986 a 2014/2015
Evaporación directa y por las plantas: 548 hm3

Prosiguiendo con su explicación de los datos obtenidos. de los 856 hm3 que recibe la isla de lluvia, la evapotranspiración consume 548 (es decir, debido a la pérdida de humedad por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación) y se infiltran directamente 270, que llegan al acuífero, más los 24 que se van infiltrando a medida que corren por los barrancos, con lo que la recarga total por agua meteórica al acuífero insular asciende de 294 hm3.
Detalla este experto que «el acuífero de Tenerife tiene cuatro salidas importantes: dos naturales (manantiales o nacientes, y descarga natural al mar ) y otra artificial, a través de la explotación del agua subterránea con pozos y galerías». En hm3, a través de los nacientes se extraen 8 hm3, 52 de pozos y 90 de galerías, en total, 150 hm3, que son las disponibilidades de recursos hídricos convencionales. De este volumen 130 llegan al consumo de la población de forma natural, pero 16 «no hay más remedio que desalinizarlos porque son aguas de mala calidad, con lo que perdemos 1 hm3 en salmuera».

De esos 150 hm3 a disposición del consumo humano, se pierden 6 por evaporación en balsas y en canales, y el resto se reparte así: 72 se destina a la agricultura, 0,5 a los campos de golf, 61 al consumo urbano, 6 al turístico y 2 a la industria . Pero como se necesita más agua, se desala del mar (26 hm3 en el año 2016, cuando se comenzó a elaborar este estudio, y de los cuales 4 fueron para la agricultura, 1 para los campos de golf, 8 a consumo urbano, 15 para el turismo y 1 para la industria).
Hay una tercera vía de suministro: las aguas residuales del consumo urbano y turístico. Parte de ellas, 1 hm3 se regeneran para consumo, y 11 se desalinizan, generándose 0,5 hm3 de salmuera.
El 80% del agua consumida se extrae aun del subsuelo

Así las cosas, lo cierto es que las aguas subterráneas representan el 80% de la que se consume por la actividad humana. Estas proceden de un sistema acuífero cuyo principal aporte es la recarga de la lluvia.
Braojos, que explicó estos datos acompañado del consejero insular de Aguas, Manuel Martínez, tiene una larga trayectoria profesional con una fecunda labor. Baste enumerar que fue coautor o colaborador directo del Plan de Balsas del Norte de Tenerife (1980), el Programa de Reutilización de aguas residuales depuradas de Tenerife (1984), Proyecto Canarias Agua-2000 (1985-1987), Plan Hidrológico Insular de Tenerife (PHITF; 1988-1995) y Avances de los planes de El Hierro, La Gomera y La Palma, el Plan de Defensa frente a Avenidas de Tenerife (2007-2010) y del nuevo Plan Hidrológico de Tenerife (2007-2014).

Un ingeniero clave en la planificación hidrológica insular
En palabras del exgerente del Consejo Insular de Aguas José Fernández, que prologó el libro, Braojo «tuvo un papel muy importante en la redacción de los principales trabajos relativos al agua en esta provincia, hasta su jubilación en enero de 2010».
Fernández subraya que «el trabajo realizado por este técnico se aproxima, de una parte, a la obtención de un Big Data hidrológico de Tenerife y, de otra, a la realización de una auténtica minería de datos, donde se ha sustituido el aprendizaje mediante inteligencia artificial por métodos tradicionales, aplicados sistemáticamente con el debido rigor conceptual, combinando procesos deductivos con otros inductivos, apoyados y validados siempre en un contraste empírico».
Y ello «en un momento en el que abundan las noticias falsas e incluso algunas formulaciones técnico-científicas poco rigurosas que se apartan de la aplicación estricta del método científico, por lo que es muy loable la realización de este modelo –actualmente en su quinta versión-, mejorando teórica y conceptualmente la evaluación de la evapotranspiración) y el esfuerzo que supone exponer todos sus detalles en este libro»

A juicio del exgerente del CIATF, «este libro constituye, por tanto, una base muy valiosa para los profesionales, alumnos universitarios y estudiosos de la hidrología superficial; de igual forma, para dar solidez a la aplicación del modelo matemático disponible , continuar el proceso de mejora de esta herramienta y su aplicación en el análisis de tendencias, no sólo de los procesos cíclicos naturales sino especialmente las correspondientes al cambio climático, de manera que las simulaciones de escenarios futuros permitirán definir actuaciones para mitigar los efectos, no solo globalmente en la isla, sino con sus variaciones territoriales por comarcas».
El primer bloque del libro está dedicado a la introducción y datos generales, mientras que el segundo se denomina Los recursos atmosféricos y los recursos superficiales en el balance hídrico insular; el tercer bloque está dedicado a los estudios hidrológicos en Tenerife; el cuarto aborda el aprovechamiento de las aguas de escorrentía superficial; el quinto lleva por título El modelo matemático: lluvia-infiltración para la simulación de la hidrología superficial en la isla de Tenerife; el sexto está dedicado al cambio climático, y, por último, se incluye un capítulo sobre el control y la gestión de la red de drenaje natural en imágenes.




















































