VICENTE PÉREZ
La comisión vecinal de las fiestas patronales del barrio de Buen Paso, en Icod de los Vinos, ha decidido que este año, como ya ocurrieran en 2024, no se lanzarán fuegos artificiales en los festejos.
Una medida que justifica porque la pirotecnia convencional «puede generar inconvenientes como episodios de ansiedad en niñas y niños con autismo, trastornos en personas con hiperacusia, estrés en personas mayores, contaminación acústica, así como molestias importantes para los animales»:
Hace dos años, la comisión organizadora de las Fiestas en honor de Santiago Apóstol y la Virgen de la O fue la pionera en adoptar este acuerdo.
Mediante este comunicado, la Comisión de Fiestas de 2026 argumenta que por encima de la «vistosidad» de esto espectáculos pirotécnicos está la preservación de la salud de las personas y los animales hipersensibles a los altos impactos sonoros. 
Centro histórico de Buen Paso, en Icod de los Vinos.»Consideramos necesario avanzar hacia unas fiestas más inclusivas y respetuosas, donde todas y todos podamos disfrutar sin generar este tipo de situaciones», explican los vecinos que han organizado las fiestas de este año.
Además, tienen en cuenta que «las pirotecnias están formadas por profesionales que dependen de esta actividad, por lo que, en la medida de lo posible, seguiremos contando con ellas para la adquisición de materiales decorativos necesarios para nuestras fiestas».
En su mensaje al vecindario, aclara que «cualquier vecino o grupo de vecinos es libre de realizar el lanzamiento de fuegos artificiales por su cuenta» pero advierte de que quienes así lo hagan son «los únicos responsables de los permisos necesarios y de cualquier incidencia que pudiera producirse».
Las fiestas de este barrio icodense se desarrollan durante casi todo el mes de julio. Los últimos actos tendrán lugar este lunes 27, con la Entrega de la Bandera a la comisión entrante, a partir de las 18.30 horas, seguida de la Pelana (animado acto final de los festejos), y el martes 28 tendrá lugar una misa por los difuntos del barrio en la ermita del lugar, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por sus más de 500 años de historia.

El pregón este año lo leyó el vicepresidente del Cabildo de Tenerife, Lope Afonso, en un acto en el que también intervino el alcalde, Javier Sierra. Tuvo lugar a los pies del vetusto Pino de Buen Paso, catalogado entre los árboles monumentales de la isla y a cuyo pie, según la tradición, se ofició en 1492 la primera misa de la comarca tras la conquista castellana.
Lo ocurrido en Buen Paso con los fuegos de artificio es una muestra más del debate social que existe sobre si prohibir, o, cuanto menos, regular estos espectáculos, fomentando el uso de fuegos silenciosos o de bajo impacto sonoro, o incluso su sustitución por drones luminosos.

Quienes están a favor de no imponer restricciones esgrimen que se trata de una tradición profundamente arraigada en los festejos populares, en muchos casos vinculadas a actos religiosos, mientras que sus detractores se basan en que, por una cuestión ética, se debe dar prioridad a la salud y defienden que una costumbre, no por ser tradicional y llevarse haciendo muchos años, merece protección como patrimonio cultural si hace sufrir a personas o animales.
Estudios científicos y asociaciones de afectados han comprobado que en la mayoría de las exhibiciones de fuegos artificiales habituales se supera el umbral máximo acústico a partir del cual se pueden generar daños al oído.

Los trastornos de audición en especial afectan a los bebés, porque tienen un sistema auditivo en fase de desarrollo, pero también a las personas con autismo, ancianos, y, en general, quienes padezcan hipersensibilidad al ruido.
Asociaciones de defensa y cuidado de animales (incluida la asociación nacional de veterinarios AVATMA y el partido PACMA) denuncian desde hace años los efectos nocivos que producen estos estruendos en los animales entre los que destacan extravíos debido al pánico, atropellamientos, lesiones corporales, lesiones auditivas, estrés, ataques al corazón, muertes por impacto y perdida de orientación.




















































